











Madeleine
Lourdes
Odio que me enseñen a odiar
Pongamos que hablo de mi
Desde las cavernas
Abrazado a la tristeza

Vuelta al cuadrilatero!!!
Muy buenas noches, señores y señoras aficionadas al grandioso combate del año, el último de este dosmil siete. Abarrotado como en los grandes mítines está el aforo, ilustres invitados en las gradas de este hermoso escenario como el Sr. Aznar, el Sr. Bono, el Sr. Fraga y tambien vemos desde

Los jodidos negros, la mierda mora y los vagos panchitos
Paseando por la calle, una cualquiera, de este hermoso pais, mientras disfrutaba de un plácido día de invierno observé en la lejanía un cartel de un hombre con cara de pan. Que mono le han dejado en la foto. Y un paisano que me sobrepasaba por mi derecha me aclaró

Mi beso de consolación
A través de la lectura puedo soñar el escenario ideal para crear una escena de felicidad.Tengo un beso de consolación cada mañana, al subir la persiana y que me deslumbra la luz, intensa y penetrante. Veo una autopista hacia el desierto con mares infinitos y el oleaje golpeando contra mi

La belleza de Bárbara
[dropcap]H[/dropcap]ay actrices y actores que están dotados de un don que generalmente como algo intangible resulta inexplicable y difícilmente comprensible. No valoro si Bárbara Lennie es fea o es guapa, no me importa si cumple mis cánones de belleza tradicionales o los estereotipos tan odiosos de alguien como el que

Equivocados
Nos hemos equivocado, hemos perdido la razón. No volveremos a ser libres ni dentro de una canción porque nuestras conciencias estarán revueltas.

La esperanza del adios
El sol no brilla diferente, pero está más distante, será que regala su luz de otra manera. Hoy alargó una sombra, dulce y fina y no se tenía una pose huidiza. En determinación, no puede ser de un hombre. Me mantuvo un marcaje fiel mientras recorria la avenida. A Charo

Piedad
[dropcap]S[/dropcap]i empezara a enunciar los errores cometidos bajo los efectos de emociones transitorias indomables no acabaría en un buen rato. Te puedes ir a echar la siesta y al despertar seguiría enumerando días, noches, despertares, improperios y versos disfrazados que no son capaces de esconder la insensatez propia de un

Porqué siempre somos los hombres quien pide un beso en la despedida?

El enemigo vive en frente de mi
Oh, si! Debería haber leído tanto como ahora. Llevo 127 páginas en tres noches y eso es todo un logro o un milagro. Si me hubieran apasionado tanto todos los libros que hay en mi casa como el que estoy leyendo ahora, otro gallo me hubiera cantado. La culpa la
No conseguirán engañarnos a todos aunque a veces parecemos tontos
Enrique Bunbury
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