











Madeleine
Lourdes
Odio que me enseñen a odiar
Pongamos que hablo de mi
Desde las cavernas
Abrazado a la tristeza

Los besos olvidados
De cada una de las venas hinchadas en mis brazos se podía barruntar que aquella tarde de febrero sucedería algo que marcaría el después de mi vida, el después de ese maldito instante aunque también pudiera ser que resultase bendito. No encuentro ahora explicación porque casi dos décadas después aquella

La senda infinita
La senda infinita Si el camino es tan largocomo cuentan los librosla sed abundará en excesoen el sendero de mis historiascon esquirlas verticalesirrumpiendo en las costumbres. Cuando caminas muy descalzolas brasas maduran por tus venasque llevan este impulsoque axfisia y sollozay si cada día voy peorcomo parecen largar dos. La

Miedo
Nunca quise ser escritor, deseé ser poeta fustrado para que no me lean hasta que yo no esté aquí. Tengo la desgracia que no se que hacer hoy: divago en poner lo que quiero decir o en decir lo que quiere que ponga. Y como naúfrago compungido escogo la primera

Babel
Van Dyck, sala 4. Me esperaba mucho más de la peli y al final pues he salido igual que entré. No me ha echo pensar nada. Si, es dura pero era lo esperado de este director. Me ha parecido igual que «Amores perros» y «21 gramos». Un poco repetitiva. La

Hay algunas cosas que un hombre jamás puede compartir
«Mira mis manos, están atadas. Mira me mente, está cansada. Mira mi alma, está desarbolada. Mira mis ojos, están llorosos. Mira mi corazon, está decayente. Mira mis letras, son delirantes.» Hay algunas cosas que jamás podré compartir y empiezan por lo que más a uno le duele. Pero a base

Las Consecuencias de Enrique Bunbury
Por primera vez, y sin que sirva de precedente, voy a emitir la crítica del último disco de Bunbury, Las Consecuencias.Desde la publicación de Las Consecuencias de Bunbury he tenido la oportunidad de leer y escuchar adjetivos demasiado generalistas y encasillables acerca del mismo. «De cámara, oscuro, íntimo, sobrio…» y

Momentos de inspiración
Sin duda, la inspiración es la fuente natural de donde emana la escritura. Si no hay sentimiento, las letras salen demasiado ligeras y asonantes. Por desgracia, me veo obligado a escribir acá en un horario donde aún la cabeza predomina sobre el corazón. La hora de la comida es para

Adoramus te domine
En estos dias, que he cambiado la adoración de la cruz por la adoración de la barra, Señor, juzganos por lo pedazo de cabrones que somos. Por Tí, que traías la Paz, exportamos guerras, invadimos fronteras, extirpamos las costumbres e imponemos nuestros pensamientos. Por Tu justicia condenamos a los diferentes,

El informe de Robinson
Hoy soy yo el que dicto informe sobre uno de los más influyentes comunicadores de fútbol e historias de deporte con su «Informe Robinson»
No conseguirán engañarnos a todos aunque a veces parecemos tontos
Enrique Bunbury
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