











Madeleine
Lourdes
Odio que me enseñen a odiar
Pongamos que hablo de mi
Desde las cavernas
Abrazado a la tristeza

Apología del apañamiento
Me canso, por eso, me apaño. Cada día que pasa me tengo que apañar más y más. Resulta agotador si tengo que ejercitarme cada día. Me refiero a mi mente, me las tengo que apañar para dejar de pensar en cosas que me fatigan. Por eso pienso en Leonor. Todavia

Ignoro por completo el poseedor de tus deseos en prosa, estimado anonimo o anonima. Me da igual. Más me estorban tus plegarias. No quiero querer a nadie, por que a la fuerza ahorcan. No soy un triste mendigando compañia porque para eso tengo mi mano derecha. Es complicado diferenciar el

La decadencia….
«La decadencia esta prohibida, y te estruja fuerte del cuello y no se suelta. Se hace insoportable su presencia, y espesa será mi muerte entre flores, gusanos y falsos lamentos hipócritas.Se apoya en tu puño, y es compañero de cada uno de tus segundos, picoteando en los ojos del incrédulo,y

Los ojos dicen todo
Estoy abrumado. Tu decisión, tu pasión, tu perseverancia me abruma, me supera, me humilla. Y tus ojos… increibles… esos ojos que sin llorar sacan a pasear las lagrimas de la emocion y de la sensibilidad. Te quiero siempre

Esta España mia, esta España nuestra…
Hay que ver lo que nos entretiene el futbol!! Da igual que estés en un bajón, triste por algo, tenso por el trabajo, presionado por la hipoteca… juega España y todo al carajo. En 90 minutos se disfruta, se vive, se apasiona, se disfruta, se sufre, se goza, se gana,

Malo, malo…
Ese torbellino que aborrece la oscuridadesa voz tan podrida de gritarese fastuoso inversor en baresincansable cliente de sueños mujeriegos.Resulto cansino si de ti me pongo a hablarhasta pesado de volver a reiterartus labios y tus manos empecinados en alegrarmelas noches solitarias sin alcohol que quemar.Voy dejando mujeres plantadas en el

Puto Covid
Son exactamente dieciseis meses, con sus días arriba o abajo, que más da el caso que a los españolitos nos mandaron a casa. Se ponía lo cosa sería ante una situación desconocida hasta el momento. A casa. Como era novedoso tuve un puntito de curiosidad o de excentricidad. No me

Ventidiez
De amor, de terciopelo y espinas, de cactus en flor, de olvidos por las esquinas al deshojar los juegos de amor, vuelve a vibrar un descolorido temblor en la deriva de los dias. Y ahora vivo aquí, donde cruza la frontera, entre la razón y una inutil ilusion traicionera. Mi

No conseguirán engañarnos a todos aunque a veces parecemos tontos
Enrique Bunbury
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