











Madeleine
Lourdes
Odio que me enseñen a odiar
Pongamos que hablo de mi
Desde las cavernas
Abrazado a la tristeza

Razones para amar una camiseta
De niño uno siempre sueña. Fuera lo que te guste, siempre sueñas con ello. Y si de pequeño te gusta el deporte, sueñas con ganar, con marcar goles, con meter canastas, con hacer buenas marcas pero sobre todo sueñas con defender una camiseta, besar un escudo, imaginar situaciones que ves

Se me escapa el tiempo
Y no se donde va. Sentado en la silla cercana a una mesa. Vigilando a pájaros sobrados de billetes. Se me escapa el tiempo. Y no se donde va . La tarde amaina la rutina, la noche enciende la imaginación y la mañana sufre la vageria. Se me pierde el


Senda
Una taza de leche humeante bañada en cola-cao dispone una confesión, intentar cuadrar el circulo de una obsesión. Hubiera sido preferible una pluma a este teclado cansado de recibir mis llemas gastadas de tanto roce. Mi silencio grita en mi pensamiento poliedrico y asincrono buscando una habitación donde las paredes


El púgil
Soy un boxeador, esperando en el malecón el rescate, me marcharé con la marea. A punto de doblar la rodilla y no me levantaré hasta que cuenten 10. Me duele todo demasiado como para poner la otra mejilla. Ya estoy noqueado.Canción para hoy: «El boxeador», Bunbury

Ser un aznar es una deshonra
Yo creo que es más difícil ser un aznar que un capullo, un cabroncete o algún adjetivo de mayor enjundia. Ser un aznar no es ser un personaje, ni ser el personaje. Ser aznar es complicado porque sobre todo hay que ser una cosa: malo, malo, malo.Y si es por

Nos ha roto la vida
A quién más o quién menos, solo con echar la mirada a nuestro alrededor, a nuestro amor, a nuestra amiga, a nuestro vecino, al de nuestra peña, a la de nuestra cuadrilla, a mi compañera, a mi compañero, a mi mismo. A alguno de nosotros y a alguno de ellos

Mis testiculos de color rojo
Con los pantalones bajados a la misma altura que la verguenza poética, siendo mis testiculos testigo de un solitario compañero, llevo el color rojo de la sangre impregnado en los primeros. Me siento fuerte, vigoroso y ardiente y embisto a la vaca por donde más le duele. Sin terror, no
No conseguirán engañarnos a todos aunque a veces parecemos tontos
Enrique Bunbury
novedades
suscríbete para leer mis nuevos artículos
Thank you!
You have successfully joined our subscriber list.