Vivo en los días agitados por la verguenza, en los días en los que renuncio a mi nacionalidad, si es que alguna vez he hecho de abogado defensor de la misma. Decir hoy español es sinónimo a verguenza, enfrentamiento, resentimiento, ignominia y fustración. Hoy siento auténtica verguenza del nombre del pais que figura en mi pasaporte. Hoy soy un apátrida exiliado en un lugar figurativo sin fronteras, que seguro, no lindan con España. Es una caceria brutal a la razón la que está sugeriendo el Partido Popular a los que, de forma mayoritaria, no pensamos como ellos. Es un insulto que sigan utilizando la expresión «la mayoria de…» cuando ellos no son la mayoria. Es una afrenta pública a querer aclarar que pasó durante tantos años, que hostigamiento ocurrió hacia una parte de España. No hay reconciliación hasta que no haya aclaramiento. No hay verdad hasta que no haya investigación. Ánimo Garzón!

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