











Madeleine
Lourdes
Odio que me enseñen a odiar
Pongamos que hablo de mi
Desde las cavernas
Abrazado a la tristeza

La forma de mover mis manos
No soy zetapé, ni jesús vazquez, no llevo ni armas ni guitarras, no tengo la forma ideal, no tengo la piel más suave pero mis manos son mi elemento preferido de sensibilidad masiva. Esas que acariciarian a elsa, a eva, a amaral y las que, sin querer, anhelan deslizarse por

Dedicado a Don Francisco
Quiero entender a todos y comprendo a ninguno. Es así, que poco me gustan el desarrollo de las ideas politicas. Que poquitos hoy engendran ideas que luego promulgan en el poder. Es decir, casi ninguno. Bueno si, quizás el cavernicola Acebes (que desfachatez de politico, así está Ávila!) es más


Reinas
[dropcap]U[/dropcap]nas están, otras estuvieron, otras permanecen siempre y otras no se irán nunca. Son mis reinas. Las que hasta aquí me han traído. Con sus perfectas imperfecciones, con sus infinitas virtudes, con sus silenciosas complicidades, con sus moldes, con sus besos sinceros, con sus guantazos, con sus reproches y consejos,

Artista en el alambre
Vértigo al intuir la caída, pavor a la imagen decadente, al derrumbe sin remisión peor que el indice del dinero. Funambulista sin profesión, cada noche una titulación. A ver quien busca una salida? Verdugo de mi propio personaje, ahora que todo cae en picado… ¿quien se va a creer mi

Los ojos dicen todo
Estoy abrumado. Tu decisión, tu pasión, tu perseverancia me abruma, me supera, me humilla. Y tus ojos… increibles… esos ojos que sin llorar sacan a pasear las lagrimas de la emocion y de la sensibilidad. Te quiero siempre

Hay algunas cosas que un hombre jamás puede compartir
«Mira mis manos, están atadas. Mira me mente, está cansada. Mira mi alma, está desarbolada. Mira mis ojos, están llorosos. Mira mi corazon, está decayente. Mira mis letras, son delirantes.» Hay algunas cosas que jamás podré compartir y empiezan por lo que más a uno le duele. Pero a base

En la apatía se encuentra la derrota
Sin dudar un sólo segundo. Me abruma la distancia. ¿Qué hay entre tu felicidad y la mía? Un fino corte de aire que nos hace respirar de distinta manera. Va a ver cambios en mi página web. Creo que para mejor, afortunadamente. Gracias a amigos puedo hacerlo. Necesito ir al

El universo
El espacio es infinito. Yo no lo puedo ver, no lo puedo tocar, se me escapa entre los dedos. Mi casa es el espacio. Un hogar donde hay de todo y no hay de nada. Aletea una sensación, tan efímera como incierta, un acto de fe, un sentido dogma de
No conseguirán engañarnos a todos aunque a veces parecemos tontos
Enrique Bunbury
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