











Madeleine
Lourdes
Odio que me enseñen a odiar
Pongamos que hablo de mi
Desde las cavernas
Abrazado a la tristeza

La pena de un niño
¿Recuerdan ustedes cuando de niños veían una película donde a su actriz o actor favorito le pasaba algo trágico y se iban a la cama con una pena infinita, como si eso le hubiera pasado a un ser querido? Hoy siento pena, y es que para los fanáticos y cariñosos

Si Medi hubiera visto esto….
Mientras un dócil crio de menos de diez años, alto y espigado, paraba sus primeros balones en el patio del Colegio de los Salesianos, una hegémonica plantilla encabezada por Di Stefano, Gento, Puskas, Muñoz, Rial…. daba lecciones de futbol por toda europa y engrandecia el nombre del Real Madrid hasta

Dejao
Ando un poco dejado, la verdad. Así como sin ganas de arreglarme, bueno, lo de arreglarme es un adorno para la frase. Joer, al menos ponerme presentable. Tengo hasta rizos en la barba. Y la crema…. Ni me acuerdo la última vez que la usé. Menos mal que tengo la

Más raulista que Raúl
Por pocas horas no llegué a la vida en agosto del 77. Semanas antes, coetáneo, había nacido en Madrid un tipo igual de pobre que yo. Puede que nuestras vidas fueran paralelas o perpendiculares hasta la edad el número mágico: 17. En mi segundo año de juvenil, yo, central, gordo,

Tarde de perros
Es lo que hoy te espera… es más duro pasar con dignidad la tarde de un domingo que verte restregado por la rutina de una semana. Esas putas que te saludan, queriendo que aún seas su amigo, es el mayor insulto que puede recibir uno. Que se lo digan a

Don Mariano nunca pierda… la esperanza
Que si! que si! que voy a seguir!!! Así de contento se levanta todos los días don Mariano. Emprende el camino a la ducha feliz y dicharachero, alegre y jovial. Don Mariano utiliza jabones de islas gallegas para limpiarse los bajos, así estará limpio de todo chapapote. Don Mariano desayuna

Canción a una sirena
Estimados amigos: GRACIAS. Gracias por acompañarme en este viaje durante estos últimos años de locura intempestiva e impetuosa. No podía marcharme sin daros las gracias porque sin vosotros este lamento no hubiera podido escribirlo. Me marcho como vine, sin hacer ruido. Me marcho porque me duele, me marcho porque me

El temor de la jungla
No se me olvida lo que es la soledad aturdida de gente, del ronroneo del malvivir, de la angustia de la infelicidad, infieles a la conciencia primitiva del hombre: vivir para ser feliz. El orgullo de lo ganado contra la comodidad de lo regalado. Madrid, grande y eterna, menester de

Devuelveme el amor
Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera, te escribo una carta para que tú sepas lo que ya sabías, aunque no lo dijeras. Espero que llegue a tus manos y, que no la devuelvas. Que pagues el rescate que abajo te indico. Yo tampoco me explico, por qué
No conseguirán engañarnos a todos aunque a veces parecemos tontos
Enrique Bunbury
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