











La necesidad de contarlo todo
Madeleine
Lourdes
Odio que me enseñen a odiar
Pongamos que hablo de mi
Desde las cavernas

No lo subestimes
Lo sencillo no es complicado y resulta facilísimo reconocer que en este momento falta alguien, alguien que comparta los manjares más sencillos y triviales, presentes siempre en una humilde despensa. Y ese alguien en el momento álgido de la emoción lleve su mano a tu espalda o quizás con sus

Uno que me conmueve
Daniel Sánchez Arévalo tiene la cualidad de conmoverme con su trabajo. Creo, entonces, que ya se puede sentir realizado como creador y director de cine. Al menos, una persona, el arriba firmante, ha salido de la sala de proyección entusiasmado con sus películas. «Azuloscurocasinegro» azotó mi conciencia y mi espíritu

Hoy es un día que merece la pena
Los miercoles tienen una razón fundamental, para al levantarte, abrir bien los ojos y disfrutar de la vida, dar gracias por todo y vivir a tope: hoy ponen «Los Serrano». Si, mayormente los miercoles es el día en que durante dos horas todo es felicidad, no hay nada que haga

Hay algunas cosas que un hombre jamás puede compartir
«Mira mis manos, están atadas. Mira me mente, está cansada. Mira mi alma, está desarbolada. Mira mis ojos, están llorosos. Mira mi corazon, está decayente. Mira mis letras, son delirantes.» Hay algunas cosas que jamás podré compartir y empiezan por lo que más a uno le duele. Pero a base

Prefacio – Ponferrada
No se si este era el punto de partida que hubiera deseado pero después del escandaloso fin de semana este enjambre de voraces insectos infectados de locura desbocada está a punto de partir. Mala broma. Yo sabía que el viernes era buen día pero no todo lo que bien empieza

La deriva
Es que me pone mucho esta canción de Vetusta Morla. Es que es un chute de energía brutal, un empuje sideral. Es que es el sol que alumbra siempre el jardín. Y además claro que si, siempre tiene que haber esperanza en la deriva… con sus cielos claroscuros y aunque

Cuando fuimos los mejores
Y yo, esculpido en cenizas, viendo llegar un huracán que irá disolviendo el mineral del alma. Como un rayo de luna sobre los mares pasa por el abismo de mis miserias. Como si fuera verdad que mi debilidad me alimentara y fortaleciera. Como no me da tregua, pensé en mutilarme,


El tiempo de las cartas
Cuando sea pobre recordaré todo el tiempo que perdí mientras fuí rico, desperdiciando, latido a latido, unos cuantos amaneceres que sin rubor agotan la luz de su saliente. Este cementerio en el que vivo no tiene rosas blancas que regalarme ni antídotos para la miseria, pues soy el más pobre
No conseguirán engañarnos a todos aunque a veces parecemos tontos
Enrique Bunbury
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