Realmente la fatiga azota fervorosa mi cuerpo. Los bandazos del fin de semana me han tumbado. He recibido un «ok out» de derechas que me golpeó desde el bazo hasta la cabeza. Menos mal que soy un tipo sanote y que solo los resquicios que deja el whysky son perecederos y ofrecen un buen descanso, la cuestión es encontrar el momento para ello. Mientras seguimos a cuesta con los «guays». Que manera de entorpecer el desarrollo y crecimiento de la sociedad. Aunque paseando la pasada semana por Chueca afianzo mi rechazo a las vestimentas, colonias y horteradas que mayoritariamente distinguen a los guays que van de fasion y que les hace ser especialmente repelentes. Les apoyo en sus derechos y libertades pero no en la manera de expresarse. No se puede ser una persona normal y corriente siendo guay?? Estoy seguro que si.
Canción para hoy: «Hoy no estoy para nadie», E. Bunbury

2 comentarios

  1. Juanillo, Juanillo, la «normalidad» es muy relativa y lo que entorpece el desarrollo de una sociedad es, precisamente, la gente que no acepta la normalidad de los demás. Viva el orgullo y todo aquello que hace que todos seamos más libres para vivir como nos salga de ahí.
    Angélica.
    Por cierto, reina, ya te contaré mi versión del evento. (Lo de reina no va por ti, tranquilo Juan).

  2. Por lo que veo este finde no has venido a la ciudad inmortal y te has dado un paseo por el orgullo. Espero la versión de Angélica. Vega.

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