No estoy obsesionado en pasar página, en seguir caminando sin mirar atrás, en hacer del hielo la medicación permanente. Los diez minutos no me conceden tregua, mis manos saben que acariciar y mis nudillos esperan más noches de guerra.

No estoy obsesionado en pasar página, en seguir caminando sin mirar atrás, en hacer del hielo la medicación permanente. Los diez minutos no me conceden tregua, mis manos saben que acariciar y mis nudillos esperan más noches de guerra.





Sólo los locos tenemos suficiente fuerza como para sobrevivir, sólo los que sobrevivimos podemos juzgar acertadamente lo que es la locura
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