Me fascina el ruido de la lluvia por la noche, en el campo. Casi me obnubila, me atrapa y me conmueve. Por instantes te sientes desprotegido, ávido de un refugio, de una fuente de calor. Quien sabe si de un paraguas o de un abrazo. El olor que deja la lluvia me relaja, es como un incienso al descubierto, una fragancia fresca y limpia que airea todos los sentidos.

Que llueva, que llueva

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