Vetusta Morla. Directos al punto sin retorno, la inmensidad.

Vetusta Morla

No busco la felicidad con cualquier música, sólo la que me emociona, la que hace palpitar este pobre corazón, la que saca a recoger un cántaro de lágrimas. Con una expectativa brutal se presentaba Vetusta Morla en Salamanca, nada menos que para comenzar la gira ibérica de presentación de “Mismo sitio, distinto lugar”. Absolutamente increible que fuera mi ciudad la escogida para tan privilegiado acontecimiento.

Debería ser un crónica hagiográfica. Un cúmulo intempestivo de alabanzas. Y puede que las merecieran. No lo dudo. Pero tuve la sensación que algo se había quedado en el camerino y no salió a envolver el genial regalo que el sexteto madrileño nos dió.

Pero Vetusta tenía un hecho que jugaba en su contra antes de comenzar. 15151 fue un espectáculo único, grandioso, temperamental, emocionante, excitante. Sin dudar ni un ápice, una de las presentaciones musicales más arrolladoras jamás vivida. Esto mismo, creaba una sensación de incuestionable duda de como podían superar aquel orgasmo musical.

El atestado Multiusos Sánchez Paraíso hirvió cuando puntuales comenzó el espectaculo sorpresivamente con la última pieza del disco que da nombre al mismo. Y sorpresivamente aquello no sonó excelso. Bien que ese pabellón no es el mejor para un concierto pero algo estaba desencajado. No me pareció dificil entender que si juntamos que era el primer concierto en donde el espectaculo visual que les acompaña tiene que encajar y cuadrar con sus temas, arranque de concierto y que no es lo mismo una prueba de sonido con el local vacio que con 5500 poseidos, podría no salir todo a las mil maravillas.

Ya en los siguientes temas el sonido se fue estabilizando y la brillantez fue ganando sitio en el espectáculo. Se sucedian los temas, tocaron el disco completo, intercalando piezas antiguas dejando a las claras que La Deriva es su disco más perturbador para las emociones, el disco que en directo levanta pasiones y que excita las sugestiones.

Su acompañamiento visual no me absorbió , no me envolvió el sentido para alejarme de todo lo externo. Es llamativo pero no embauca. Y lo que me desconcertó sobre manera es que utilizaran pequeños tramos de el espectáculo de 15151 para esta gira como se pudo ver en La deriva o El hombre del saco. Si, los montajes que se muestran en la pantalla principal siguen la linea creativa de siempre pero no me parecen estratosféricos.

Y otro detalle que también me alteró el pensamiento fue que ninguna canción de sus discos previos fuera presentada con un pequeño giro, una vuelta de tuerca, una forma diferente de cantar esa canción. Pensé que como banda creativa buscaría ya con sus cuatro discos publicados mutar alguna de las canciones para presentarla con otro pelaje.

Musicalmente el concierto iba ganando enteros. Brillantes. Mención especial para “Al respirar” y “Te lo digo a ti”. En esta ocasión su presentación en vivo con su acompañamiento audiovisual hizo ganar quilates a las canciones.

Y para concluir otra sorpresa. Algo que no fue nuevo y es que volvieron a escoger “Los días raros” para finalizar. Toda persona que haya visto, sentido y oído lo que supone que este tema cierre un concierto entenderá que no puedo expresar con unas pulsaciones a unas teclas lo que sentimos con esa canción. Lágrimas, palpitaciones, rugidos. Una eyaculación de emoción que conduce al éxtasis y que conlleva finalizar el espectáculo con un estado de ánimo infinito de alegría.

Al día después amigos míos me preguntaban si no me había gustado el concierto al leer mi primera breve valoración en alguna red social. No hay que confundir. El concierto me encantó porque Vetusta Morla me encanta, me emociona, me hacer llorar, me hace reir. Pero que le faltó algo que no se que es para catalogarlo de excelso, sublime.

Y cuando pensé que todo había acabado unas cuantas horas de la finalización del concierto, entraron cuatro de los componentes de VM en el bar que me encontraba. Tuve durante unos veinte minutos a apenas dos metros al creador de mi canción favorita del disco “Punto sin retorno”. Ahí estaba Juanma Latorre con su gente aguantando pesados y pesadas que en un lamentable estado le decían algo. El alcohol que había invadido mis neuronas no me dejó acercarme a él, afortunadamente la cordura no la abandoné. No quería una foto con él, no quería una firma. Solo me apetecía abrazarle como abrazo su canción y darle las gracias por ser tan grandes y hacernos tan inmensos durante las algo más de dos horas de concierto.

Expectativas

EB

Cuando un individuo tiene ganas de hacer algo tiene que haber un motivo anterior que le lleve a tener ilusión porque eso suceda. En otras palabras , para que tengas la ilusión de ver un trabajo nuevo de un artista te tiene que haber gustado de forma exponencial su obra anterior para luego, acertadamente, criticar su obra ya sea en un sentido u otro.
Se han creado muchas Expectativas a lo largo de años acerca de Bunbury esperando quizás su obra maestra o dando pábulo a una evolución continua, otra, del compositor zaragozano; una continua mutación.
Existen ya decenas de criticas en los medios valorando su nuevo trabajo discográfico. No seré yo el que con apenas una decena de audiciones del disco deje mi opinión poco madurada e incosistente. Cierto que ya advino alguna reliquia pero en todo caso es demasiado pronto para poder opinar con rigor más allá de la breve valoración de su sonido que es, indiscutiblemente, una delicia para los oídos.

Con una discografia tan amplia, es extraño encontrar una carrera musical tan estable y con grandes canciones en cada uno de sus trabajos

Pero lo que hoy quiero contar es porqué hemos llegado hasta aquí. Porqué hemos admirado tanto al creador maño en el pasado, porqué teníamos ganas de escuchar sus nuevas criaturas musicales.
Y estas son mis razones..: canciones.
Con ocho discos de estudio , aunque despreciaré dos, es un camino suficientemente largo y duradero de carrera musical como para mostrar mi cancionero favorito del genio de Zaragoza

  • Planeta Sur ver aqui
  • Servidor de nadie
  • Infinito
  • El extranjero
  • El viento a favor
  • Sácame de aquí
  • Lady Blue
  • … Y al final
  • Los restos del naufragio
  • El rescate ver aquí
  • No me llames cariño
  • El anzuelo
  • Una canción triste
  • Palo de mayo
  • Canto…el mismo dolor
  • Porque las cosas cambian
  • El porqué de tus silencios  ver aqui
  • Las consecuencias
  • El boxeador
  • Los habitantes
  • De todo el mundo ver aqui
  • El tiempo de las cerezas
  • Más alto que nosotros solo el cielo

Les facilito la audición. Les dejo aquí la lista de reproducción de estas canciones en Spotify

Y siento contradecirme en parte…no se pierdan una de las joyas de sus Expectativas…

Elefantes

La mejor noticia musical del año sin dudas es el regreso de Elefantes, un grupo imprescindible en mi vida y que me emocionó desde la primera vez que los oí sin conocerlos absolutamente de nada el 2 de diciembre 2000 cuando actuaron como teloneros de Bunbury dentro de su Pequeño Cabaret Ambulante.
No fui consciente de la importancia que tendría para mi tiempo futuro aquella noche en el frío y desangelador Palacio de Congresos de Salamanca. Sentado en una amplia y recostada butaca presencié la actuación de cuatro tipos que luchaban con fragor contra la incomprensión devengada de la ignorancia del público asistente. Pero una melodía y unos acordes cambiaron todo y “Si no te siento” fue el motivo de mi búsqueda de ese disco en las tiendas de música. Desde entonces, Elefantes, es sin duda alguna, uno de los grupos de mi vida.
Recientemente, el periodista Juanjo Ordás publicó en Efeeme un listado de 10 canciones imprescindibles de Elefantes. Una opinión demasiado politicamente correcta y ciñéndose a las canciones exitosas o más conocidas de la banda bien por su presentación como single o por su repercusión en medios. A mi entender, falta profundidad y salirse de la linea meramente comercial. Respetando su opinión y la de todos los lectores yo elaboro la mía en función de la emoción que me supone su escucha o la importancia que tuvo en determinado momento e incluso me permito incluir canciones maravillosamente interpretadas.
Su elaboración no tiene rango ni jerarquías, así que el orden pueden alterarlo como bien quieran ustedes.

1. Pretendes ver video aquí

2. Y sin respirar 


3. Me gustaría poder hacerte feliz


4. Piedad

 
5. Se me va

6. Azul

7. La niña morena

8. Me he vuelto a equivocar
9. Abre más ancho el camino
10. Mi estrella ver video aquí

Me permito incluir una más por brutal inspiración supuso durante un largo tiempo esta canción

Y tú sabrás que hacer


Avalancha 95 VS Despierta 13

Presenta el mañico más universal su anticipo y sencillo de su próximo disco “Palosanto”. La canción que tenemos como presentación es “Despierta” y viene envuelta en un videoclip que de nuevo realiza Alexis Morante cargado de contenidos en 3D y espectaculares efectos especiales en contraposición a la sencillez de la nueva canción de Enrique Bunbury. El sencillo está compuesto según palabras de su autor dentro de un disco contemporáneo y actual no teniendo ningún aspecto de revisión de influencias y gustos. Hasta aquí hechos objetivos.

Realmente es una mierda. Sorprende que la belleza poética que siempre ha acompañado a Enrique esté abandonada en esta canción, ya veremos o mejor dicho oiremos el resto de sus canciones a partir del 29 de Octubre. De temática totalmente actual intenta enviar un mensaje de movimiento de la sociedad y contra la apatía. Ciertamente que se agradece que un artista de su proyección, carrera y compromiso trate estos temas con naturalidad y dentro de la actividad que mejor sabe hacer que es componer canciones. En el videoclip podemos ver al rockero zaragozano enviar al carajo un discurso del Presidente Rajoy rompiendo con un bate de béisbol la televisión que emite dicho discurso. Preludio de la canción, presentación de credenciales.
De melodía hermosa resulta demasiado sencilla su comprensión e incluso adolece de metáforas y eufemismos que siempre Bunbury ha sabido insertar y manejar con destreza en toda su obra.

Claro que este mensaje que nos quiere presentar contra la mansedumbre, la resignación, la apatía y el sometimiento político podemos escucharlo de una forma más vehemente en Avalancha, tema compuesto dentro del disco homónimo de Héroes del Silencio y que en 1995 dió nombre a su último disco en estudio. Con un cariz insolente Avalancha representa firmemente el mensaje que hoy casi veinte años después Enrique Bunbury presenta en su último y decepcionante single. Huelga decir que la opinión sobre Avalancha son palabras subjetivas carentes de voluntario eclecticismo.

No obstante deseo que el mensaje insertado en su canción cale en la población aunque tarde llegará en forma de gira en territorio hispano, no visita España hasta Junio de 2014.

La barba de Ray

En todos los hombres el aspecto exterior denota cual es su aspecto interior. Cuestión de aspectos o no la barba puede ser como la prima de riesgo: crece, crece, crece y a no ser que alguien diga unas palabras que insuflen otra energia que haga rebajarla. Pero y cuando la barba no para de crecer, porqué será? Barbudos inmortales que tuvieron la constancia, la paciencia y la personalidad de serlo durante toda su vida adulta: Da Vinci, Dickens, Valle-Inclán fueron elementos anormales en su tiempo, genios en sus campos donde su personalidad se reflejaba, en parte, en la ostentosa pelambrera que colgaba de su mentón. Pero sin duda el tiempo que no empleaban en afeitarse lo dedicaban a crear obras de artes, talentosos vestigios de su vocación artística cada uno en su campo. En este año descubrí otro barbudo, Ray LaMontagne. Un buen artista. Unas buenas canciones “Trouble”, “Forever my friend” y sobre todo “Let it be me”. No tengo arte, no tengo constancia, no tengo nada… bueno, tengo barba.

Escenas de la vida, escenas al fin y al cabo

Se presenta estos dias el segundo trabajo en estudio de “NAIF”, duo salmantino, otrora cuarteto. Música ligera, pop sencillo, letras transparentes, ideas ingenuas que puede resultar ridiculamente triviales. Música tan respetable como venerable, rechazable o indiferente. Cada cual, lo sentirá a su manera.
Cuando en una crítica ,que debería ser esto, se entremezclan cuestiones personales pierde la perspectiva y la honestidad por parte del criticador, es por esto que no pretendo realizar ninguna valoración artistica a este trabajo musical pero si valorar, siendo generoso adjetivamente la trayectoria del grupo salmantino.
El éxito es la culminación de un sueño, la ilusión la mecha que enciende la vela del trabajo, el trabajo con todo lo que conlleva conduce irremediablemente al éxito. Un éxito que puede no corresponder al de los estadios llenos, a los miles de discos vendidos, a las infinitas firmas y fotos de fans, a los excesos del populismo.
Naif no tiene éxito, no llega al éxito, no será guiado hacia el éxito. No se puede aspirar a ese éxito cuando abandonas la senda de la sinceridad, de la honestidad, de la constancia y del sacrificio.
Abandonar a alguien para tu propio beneficio es ruin pero cuando ese alguien es tu mejor amigo, o al menos, eso le haces creer y crecido tambien  con él, se convierte en el hecho más miserable que un ser puede realizar. Deberia saber el firmante de las canciones que, como yo dije, se aceptan las verdades sinceras pero no se olvidan las mentiras ocultas.
No me valen de nada letras que versan sobre lo que traicionas, no sirven parrafos citados por el hedonismo del escenario.
El arriba firmante se siente traicionado no siendo este amigo que cuento. Debería desear suerte, pero lo único que deseo es que algún día limpie su corazón para poder mirar a los ojos a lo que tanto quieres y que escribes en tus canciones. Porque en la vida no hay nada parasiempre pero siempre hay momento para saber explicarse.

La canción más influyente del mundo

Es imposible divisar en el horizonte la importancia que han tenido y tienen para mi las canciones y en especial algunas canciones de la mecha emocional del idolatrado Bunbury. Dejando a un lado las canciones bajo el sello de Heroes del Silencio hay dos canciones que fueron, son y serán las bujias de mi corazón y de la emoción. Y para hablar de algo que no sea triste, voy a hablar de la tristeza. Una obra maestra del maño es “El rescate”, una colección de versos que están tatuados uno a uno en mi cuerpo, en mi mente y en mis manos. “El rescate” es un alegato a la esperanza, a la voluntad de permanecer naufrago de una amistad, probablemente, a la reconocida necesidad de echar la vista atrás y rebrotar sentimientos indivisibles por mucho daño que nos hagan. Es volver a saber donde sabes que no debes estar, pero sabés, que sólo ella puede reconducir tu situación. “El rescate” es una canción tristemente esperanzadora, bucólica, optimista, en resumen, contradictoria, como toda la obra de Bunbury. “El rescate” marcó mi tristeza más alegre, mi soledad acompañada. La permanencia en la selva fue la visualización de estar solo entre la marabunta, aquel anonimato de Madrid, la despreocupación por el entorno, la voracidad del reloj ante la necesidad personal reaccionó solicitando la repatriación inmediata a pesar de vivir con mis amigos de la adolescencia. Y para colmo el verso “sólo tu puedes pagar mi rescate, devuelveme el amor que me arrebataste o entregaselo, lo mismo me da, al abajo firmante, pues no hay en este mundo aunque parezca absurdo ni en planetas por descubir lo que aquí te pido….” acabá de emborrachar mi huidiza melancolica. “El rescate”, una de las diez mejores canciones de la decada, sin duda.