SonoramaRibera 2018

No todos los festivales son iguales y aunque haya repetido en varias ediciones mi presencia en Aranda de Duero para disfrutar de la música, del ambiente festivalero que regala el pueblo a todos los asistentes, de la hospitalidad de todos los arandinos, todas y cada una de ellas ha tenido una característica que la hace única y especial.

Sin duda la presencia de Búnbury generó a última hora mi deseo de asistir junto a mis amigos y compañeros de las últimas ediciones . Asociado a él, el cartel no era el que a priori más me satisfacía pero las ganas de disfrutar de la música y de mis amigos empujo a desplazarnos a la localidad burgalesa. Los primeros pasos preveían una aglomeración masiva desde el primer instante la presencia en el camping de un enjambre de tiendas de campaña ha visto el recuerdo de la edición anterior dónde la masificación fue horrible. Pero sorprendentemente el presagio no se cumplió y solo en algunos instantes del sábado en el recinto sí confirmó mi miedo.

El jueves empezó con un sorprendente y poco justificado cartel en la Plaza del Trigo. Y realmente ocurrió lo previsto . Fue una mañana realmente floja que no tenía más remedio que enderezar la tarde y así ocurrió porque ni siquiera mi cambio de escenario para ver a los bercianos The Morgans alegró el panorama. Estos, cuando dejen de cantar en inglés y pongan un poquito más de energía puede que habiten en más carteles festivaleros.

Empezó el jueves en el recinto con un cartel soso y flojo, cercano a la inmolación con Tulsa y Soleá Morente. El apellido queda muy bien en cualquier cartel, el talento se quedó en la tinta. Vino a continuación el aberrante y vergonzoso espectáculo de Diego “El cigala”. Primero porque salió al escenario treinta minutos tarde y segundo porque no se dedicó a cantar sino a hacer algo parecido a balbuceos y alaridos acompasados por una excelente banda que asentía el bochorno que presenciaba. Los únicos aplausos que se llevó el caradura madrileño fueron cuando alzaba el vaso para beber su combinado de naranja. Cubata y medio se pimpló el jeta en apenas cuarenta minutos de concierto. No merece vivir más de la música.

Debido a la perniciosa actitud del cantaor el siguiente grupazo, Neuman, se vio obligado a recortar considerablemente su concierto. A los murcianos, además de mantener las formas y la corrección, le fue cortado el sonido en la última canción. A renglón seguido venía el plato fuerte de la noche: Búnbury.

Fue un concierto redondo, extraordinario, enérgico, empático y con una brillantez artística que impide que al zaragozano nadie le saca de las mas altas esferas musicales. Un concierto con un listado de canciones un tanto sorpresivo, no he querido saber lo que ha interpretado en otros festivales, pero que permitió a la plebe entregrarse. Percibí una emoción en el público, además de la mia claro está, pocas veces encontrada en ya más de las veinte ocasiones que le he visto a lo largo de su carrera.

Bunbury en Sonorama
Bunbury en Sonorama 2018

Su presencia me impidió ver por solapamiento de horario a otro de mis grupos favoritos: Egon Soda. No se lo perdono a la gente de Art de Troya. A continuación llegó una muy digna actuación de Mikel Erentxun, muy sonora y fresca. Además algún clásico de Duncan Dhu fue seguido por la multitud, que en su facción más joven, nos permite creer que hay esperanza en la deriva. Pasó después por el escenario principal Rozalen, momento que creí oportuno para cenar pues su música no es de mi agrado. Después de ello llegaron Elefantes. Me resulta muy difícil hablar de un grupo capital en mi vida pero que se aleja de la emoción que me ha hecho sentir tantos y tantos años. Su último disco es el peor de su carrera y no es digno de su trayectoria. Y lo que es peor, van flojeando en directo poco a poco. Un lento agonizar. Ojalá Shuarma y Toscano consigan reflotar el barco.

El viernes era el día de la rumba en la Plaza del Trigo. Una apuesta arriesgada en la que sólo Tomasito consiguió embrutecer a los jóvenes espectadores con un espectáculo de entrega y conexión. Fue muy digna su presencia. Club de Rio y Tu Otra Bonita pasaron, sin más, por el histórico escenario. Como sorpresa la organización colocó a La Moda a ultima hora de la mañana. Sorprendió que los burgaleses hicieran un concierto similar al de la noche. Desaprovecharon la oportunidad de demostrar su polivalencia musical con tanto instrumento, eso si, la gente se sabe bien algunas de sus canciones. A mi, no me gustan.

Llegamos al recinto para ver a Angel Stanich. Esa voz tan peculiar… como correcta su actuación. Vino posteriormente L.A. en seguramente, la apuesta mas pura por el rock. Que bien estuvo el mallorquín y que sólida su música y sonoridad. Pasamos a los insulsos Nada Surf. Buscan la empatía y la conexión con el público pero su música en directo me dejó algo frío pero era una banda de obligado cumplimiento de asistencia. Vino después de ellos la mejor actuación de la noche, Morcheeba. Tenía muchas ganas de verlos en directo por primera vez y no defraudaron los británicos que realizaron un mezcla inclasificable de soul, pop electrónico que dejó todo loco al publico citado en Aranda. Magnifica y contundente voz en directo, una minimalista puesta en escena y una sobriedad vocal cándida que me maravilló. Geniales.

Si magníficos son los últimos discos de Xoel López no dejan de ser superados por sus interpretaciones en directo. Emoción transmitida a raudales en un artistazo imprescindible en los últimos años.

Vino después Liam Gallagher. Simplemente cantó. No se si bien o mal porque esa pose imperterríta del ingles me genera una frontera en la que no llego a entender todo su ego ni la hegemonía musical que se dice que alcanzó con su banda Oasis. No me pareció en ningún caso, una actuación destacada.

Hice un pequeño descanso para preparar el concierto esperado de Viva Suecia. No defraudaron los murcianos. Van cogiendo carrerilla. Estupendos y contundentes, un rock sonoro redondo y enérgico, melodías pegadizas y letras con contenido. Arrea el bajo y la guitarra y la profunda voz principal los convierte en protagonistas de festivales y seguro que los veremos de cabeza de cartel de muchos de ellos, ocupando su propio lugar por méritos propios.

Como ya había visto el repertorio de La Moda por la mañana opté por irme a descansar. Viernes finiquitado.

El sábado soleado se barruntaba de máxima asistencia y apelotonamiento del personal al evento pero nuestra previsión hizo de nuevo posicionarnos como estos últimos cuatro años en un lugar privilegiado de la Plaza del Trigo para ver otro mas decepcionante pase de grupos. Solo Carolina Durante fue merecedor de halagos. Un punk de los ochenta hecho bien levantó e hizo botar a la muchedumbre. La gran sorpresa de la organización fue un breve e insuficiente concierto de Lori Meyers en el que interpretaron solamente cinco o seis temas, todos ellos grandes éxitos.

Así llegamos a la traca final que con un sol de justicia nos recibió con Mi Capitán, una debilidad personal. Estuvieron bien, yo diría que más que correctos. Siguió Maga, un grupo tan insulso como innecesario en un festival así al que seguían los abominables Sidecars. No voy a decir nada para no ofender a algún lector. Si que la expectación era máxima para el siguiente concierto Xoel López. Que sencillo resulta decir: “Xoel siempre cumple” y que difícil nos resulta decir algo así como “Xoel siempre está a un nivel altísimo”. Músico por definición y ejecución, con una banda compactada, una dulce interpretación llena de vigor, fuerza, vehemencia, brío y musicalmente exquisita con el sr. Bautista a los mandos. Si magníficos son sus últimos discos no dejan de ser superados por sus interpretaciones en directo. Emoción transmitida a raudales en un artistazo imprescindible en los últimos años.

Lo vivido a continuación raya el caos, la confusión y la contradicción. Llegó Izal para absoluta e inevitablemente petarlo. No cabía un alfiler en el recinto y no digo que no estuvieran equivocados. Izal no me transmite nada, ni calidad musical ni implicación ni brillantez. Pero a la gente le entusiasma. ¿Quien está equivocado?  Me gustaría decir que yo no lo estoy pero me rindo a la evidencia. Toda la gente se equivoca menos yo porque Izal es un gran residuo de lo insoportable. Un grupo comercial liderado por un narcisista que aburre con sus largos discursos entre canciones. Musicalmente cercanos al karaoke más básico que cualquier estilo bien definido. Como casi todas las bandas en el Sonorama Ribera sonaron bien y emocionaron a una cantidad inmensa de gente que gritaba con efervesciencia todas sus canciones durante ciento viente minutos. La parte final fue un suplicio para mi y conseguir salir a ver a tiempo a Arizona Baby, un reducto de música fuera de lo comercial. Los pucelanos hacen algo que o te gusta o no porque siempre es el mismo formato y a mi me gusta. El Meister y sr. Marrón estuvieron fenomenales.

Mientras tomaba una cerveza (tras otra) sonaron Nunatak. Que me gustaron! Había una deuda pendiente del Sonorama anterior y Dorian se la cobró con elegancia y saber hacer. En el escenario principal demostraron porqué han ido conquistando mi corazón. Ese pop con base de sintetizador conquistó Aranda por la bravura de su concierto y la corrección musical con la que la hacen. Ya con el día hecho asistí solo a un par de temas de Vintage Trouble antes de ver, por desgracia para mi, el comienzo de Nancy Rubias. Es impresentable que alguien que ama la música como la gente de Art de Troya permita que un tipo vaya en playback aunque sean las tres de la mañana y con el recinto abarrotado. Y con una sesión de dj de rock dí por finalizado el SonoramaRibera 2018  musicalmente hablando porque el domingo desistimos de ir a la Plaza del Trigo, sólo a lo lejos oímos a Varry Brava. Un tipo que no despierta ningún tipo de interés musicalmente hablando.

En el Sonorama es imposible ir a todo lo que te propones y si cumples en la Plaza del Trigo te dejas grandes apuestas del Escenario Charco o Castilla y Leon. Me he quedado con las inmensas ganas de ver a Egon Soda, Marazu, La Bien Querida, Vintage Trouble, Joana Serrat, Virginia Maestro y unos cuantos más pero realmente es complejo asistir a todo lo que la agenda propone.

A nivel personal me quedo con el huracán Bunbury, la genialidad de Xoel, los maravillosos Morcheeba, la contundencia de Viva Suecia, la originalidad de Tomasito, la decencia de Erentxun y la pasión que levanta Izal.

Como aspectos negativos la vergonzosa actitud de El Cigala, la prepotencia de Gallagher, la inanición de Sidecars, la calidad musical de Izal, el deterioro de Elefantes, contratar a Nancy Rubias y la muy escasa calidad en el cartel de la Plaza del Trigo que este año se queda huérfana de citar a un grupo o artista para pedir a voz en grito su presencia en el escenario principal.

Rondando la muerte

No debería ser posible que el miedo rondara mi mente aún más cuando se trata de realizar una actividad para el disfrute y la felicidad. Es como si piensas, cuando te vas a comer algo que te apetece mucho, en todo lo malo que ello conlleva. Seguramente el mordisco no conllevará tanta satisfacción, piensas en que puede finalizar todo eso.

No tengo miedo a que maten pero realmente sería una putada porque me lo estoy pasando bastante bien y creo que aún me quedan muchas escenas por interpretar, actos que realizar y guiones que teatralizar. Y jamás hubiera pensado en relacionar ciclismo y muerte más allá que en desgraciados y casuales accidentes o caídas fortísimas relacionadas con la propia e inocente actividad que es montar en bicicleta.

No tengo miedo a que me maten pero siento más respeto por las carreteras cuando ejerzo de conductor de coche que como ciclista. Por lo tanto esta doble perspectiva me permite afirmar sin dubitaciones que la convivencia entre ambos medios es posible y además que será inevitable. Donde yo veo un metro estrecho de asfalto yo veo un suficiente espacio para circular en condiciones de seguridad con mi bici. Hay que entender que un ciclista tiene que realizar gestos que puede que le hagan perder la linea recta pero que si un conductor respeta la distancia de seguridad ese desvío no tendrá consecuencias fatales.

No tengo miedo que me maten pero si eso sucede además de matarme a mi matan a mi familia, a mis amigos. Eso si que es una gran putada. Y no se lo merecen.

No preparo una salida en bicicleta esperando la muerte pero nos hacen pensar en ella más de lo necesario después del gran aumento de accidentes en los últimos años. Es más casi ni lo pienso pero si que hay momentos en los que te hacen reflexionar seriamente si merece la pena intentar ser feliz.

La bicicleta de carretera, el ciclismo me genera una felicidad enorme ya sea en épocas que estas preparando una prueba o simplemente por uso y disfrute de un deporte tan hermoso y que te lleva tan lejos en todos los sentidos. Hace que fisicamente estés fino y mentalmente ocupado. Eso si, aunque hay días que hubiera sido mejor no salir al día siguiente tienes el beneficio de esa salida tan mala.

No podemos dejarnos vencer por el miedo. Tenemos derecho ser felices, todas y todos.

España, el fracaso de los otros

España

Terminó el mundial para España. Una Copa del Mundo en donde se preveía que España estaría cerca del título y que en ningún momento dio sensación de poder cumplir esa previsión. El dicho “Lo que mal empieza mal acaba” no se cumplió en el mundial del 2010 pero en este campeonato algo que no empezó con normalidad pudo decisivamente, o no, influir en la mentalidad de los jugadores.

Con mucha rabia escucho en las radios y leo los diarios la palabra fracaso. Y puedo hacer este artículo desde varias aristas. Opinando sobre lo que dicen los demás u opinando libremente desde el punto de vista futbolístico. Después de un debate que apenas ha durado un instante, me quedo con la segunda vertiente.

Siempre he defendido que en el deporte no existe el fracaso cuando uno intenta vencer por todos los medios, sobre todo por los del esfuerzo y la insistencia. Por primera vez, tengo la sensación de que el conjunto español no dio todo lo que tenía entre sus piernas. Puede seguramente que a este bloqueo técnico le acompañó una obturación mental. Para quedar campeón tiene que ocurrir una concatenación de factores que en este caso muchos no se llegaron a producir.

El talento. El talento ha sido el camino por el que España ha sido campeón como nadie en la historia entre 2008 y 2012. Y el equipo hispano de esta edición era especialmente talentoso de tres cuartos para adelante en campo atacante. Los Isco, Iniesta, Asensio, Aspas, Silva se presentaban directores de una orquesta que desafinó con el elemento indispensable en este juego: el balón. A excepción de largos tramos durante el partido contra Portugal, los de rojo no han sido superiores a ningún rival con el esférico entre los pies porque ha faltado en gran medida el acompañante perfecto a el balón: el movimiento. En muchos tramos del torneo España parecía un brillante equipo de balonmano, circulando con seguridad el balón pero sin filtrar pases interiores para irrumpir entre lineas del equipo rival. Solo destellos de Isco y alguna arrancada con el balón pegado al pie de Iniesta lograron derribar los entramados defensivos rivales.

Este torneo, nos deja la conclusión de que Costa no ha nacido, futbolisticamente, en España. Aún siendo el brasileño de lo más decente del equipo hispano ha destacado cuando ha sido un islote en medio del océano. Así el primer gol a Portugal o el gol contra Irán son reflejo de las características del bueno de Diego pero que deja bien a las claras que el asociacionismo no es su mejor virtud porque su juego de buscarse la vida perjudica enormemente a los peloteros españoles.

El Mundial deja muy señalado a De Gea, Silva y Asensio. Cada uno en su parte de responsabilidad. Así como Ramos , Koke, Piqué. Solo Isco pareció rendir al nivel necesario para avanzar rondas. Y eché de menos a Morata.

Futbolísticamente España solo ha jugado de manera brillante un largo periodo en el partido contra Portugal. Fue un partido duro y de mucho valor, saber reponer a la adversidad de un gol tempranero y España demostró carácter, el mismo que le ha faltado el resto del campeonato. El resto del torneo esperábamos más de todos, especialmente de Silva y Asensio. Ni atrevimiento, ni osadía, ni carácter, ni movimiento. Nada. Han rondado la palabra fracaso. Entiendo el fracaso como la ausencia de una voluntad. Muchos jugadores han estado muy cerca de ello si no llega a ser por su voluntariosa entrega en todos los partidos hubiera, por primera vez en mi vida, utilizado la palabra que tanto gusta a los opinadores.

Pero el estrépito fue también coral en el ámbito defensivo. Resulta increíble que unos equipos tan limitados con balón como Rusia e Irán al cruzar el medio campo parecieran estrellas rutilantes del universo futbolístico y que con unos conceptos básicos bien aplicados aparentaban ser unos jugadores absolutamente letales. Con el balón, el rival se sintió cómodo porque España nunca presionó el balón, los jugadores españoles se postraban a metro y medio del esférico, agachando el culo, reculando pero nunca presionando. Aguantaban, aguantaban hasta que el rival ya estaba en metros finales. Conducciones de pelota absolutamente normales se convertían en avances asesinos por la pasividad defensiva. Así se han generado errores, se han concedido saques de esquina, saques de banda, multitud de situaciones de superioridad del rival…

En fin, que la falta de intensidad, carácter y voluntad de los jugadores añadido a la tardanza excesiva de toma de decisiones del entrenador ha dejado a España apeado por el título.

Y sí, De Gea tiene su parte de culpa pero como todos. Cierto que falló en su mayor cualidad, atajar bajo palos, pero la cuestión es que quien le pone sabe que el arquero español no sale ni un metro de la linea de gol. Por tanto, está en la misma coyuntura que Costa; su juego no se asemeja al que quiere hacer el equipo nacional de España. Por tanto, también algo de culpa tiene quien los alinea porque calidad ellos tienen. Solo hay que ponerlos en la situación adecuada.

Por tanto, tendremos que esperar al mes de diciembre de 2020 en Catar para intentar conseguir la segunda estrella

La ira de España

Aquella tarde de junio del 2010 Vicente del Bosque tuvo que soportar un carrusel en forma de aluvión de críticas por la alineación que puso en la derrota contra Suiza en el partido inaugural del campeonato mundial que aupó a España a la gloria futbolística. Opinadores, aduladores, periodistas, desinformadores y los más de 40 millones de seleccionadores de España suplicaron y de alguna manera obligaron al seleccionador español a prescindir de uno de los dos medios centros. Xabi Alonso con más galones y Sergio Busquets el novato centrocampista del Barcelona formaron la dupla en la formación de la roja. No se dió Del Bosque por vencido ni influenciado y en el segundo partido mantuvo el mismo centro del campo simplemente con la variación en la línea de tres cuartos de Silva. El resultado final del campeonato ya lo conoces.

La primera fase del equipo nacional ha sido irregular en ataque y endeble en defensa pero no por ello carente de personalidad. Cuando ha podido y ha sabido España ha desarrollado su juego más conocido y que a tan altas cotas le ha llevado. Se encuentra ahora el seleccionador en una decisión compleja. Puede permanecer fiel a su idea o dejarse influenciar por su entorno técnico. Es obvio que España no ha desarrollado su mejor juego, que no ha sido un equipo compacto pero aún así, parece que cuando la orquesta está afinada no hay equipo que le llegue a la suela de los talones. No creo que haya que sustituir violinistas sino afinar sus instrumentos y que el arco que hace sonar las cuerdas esté bien engrasado. Sería fácil otra vez cargarse a Silva o cometer el tremendo delito de prescindir del mejor jugador español, Iniesta. A los grandes jugadores hay que mimarlos y hay que acomodarlos al entorno en donde mejor rindan.

España tiene individualmente el mejor triángulo defensivo; Ramos-Piqué-Busquets. No busquen otro de igual calidad, no lo van a encontrar pero si viendo a España creemos que son estos tres jugadores los que forman ese triángulo absolutamente necesario tendríamos que frotarnos los ojos. Debe el seleccionador, debe Hierro crear una estructura a su alrededor sólida para fortalecer a el conjunto. Son los mejores sin duda ninguna . Con un Isco en estado de gracia, un Iniesta que deslumbró por instantes en el partido contra Marruecos debemos confiar en que Costa le facilite la labor. En un mundial no hay un más allá solo existe el presente pero estos jugadores son grandes, inmensos, no infinitos pero no podemos caer en el eterno error español de vilipendiar a los jugadores que pasan de la treintena .. Iniesta o Silva cojos son más desequilibrantes que muchos de los jugadores ofensivos de este mundial.

No busquen otro triángulo defensivo más potente que Ramos, Piqué y Busquets por que no lo van a encontrar. Ahí debe fortalecer España su arquitectura para volver a campeonar.

Tiene el entrenador español una papeleta importante en la portería. David de Gea no es un mal portero pero no es un portero para el fútbol moderno. Un portero donde su mayor virtud, casi única, es atajar pisando la línea de portería. No tiene otra guarida que la de la raya que limita el gol. No es un portero válido para que el equipo deje espacio entre la defensa y el portero. No es de hoy, De Gea nunca fue de mis preferidos. Hoy, ayer y mañana de Gea nunca estaría en equipo.

Ojalá que la decisión de Fernando Hierro sea la que nos haga campeonar y que no olvide que el ser entrenador conlleva tomar decisiones y si es posible antes del minuto 75. Vamos España!

El orgullo de Salamanca

Desde que los tres amigos nos hicimos socios en la preferencia de El Helmántico, Pablo iba con una bufanda blanquinegra ya fuera primavera o invierno, agua o niebla. Se la hizo su abuela. Abrigaba el sentimiento charro hacia la Unión.

Tiempo después, en la que a posteriori fue la penúltima temporada de vida de la Unión Deportiva Salamanca le pedí a mi madre que me tejiera una igual que la de mi amigo Pablo. No llevaba ninguna leyenda, ningún mensaje, ningún escudo. Solo unos colores; el blanco y el negro.

Este fin de semana empiezan a jugarse la eliminatoria decisiva de ascenso a la 2ª Categoria B del fútbol español. Algo inimaginable apenas hace cinco años y por otra parte algo no deseado por muchos charros.

La escisión en el sentimiento charro nació a la par de la creación de ambos clubes en el año 2013. Dos ideas, dos conceptos, dos ilusiones, dos corazones totalmente diferentes e incompatibles.

Hoy no es día para analizar a cada club. Es el día de desearles suerte.

Unionistas se merece el ascenso. El buen hacer de una directiva merece su recompensa en el terreno de juego. El fútbol popular sin pretensiones megalómanas con un olor perpetuo a nostalgia. Con un equipo experimentado y con mucha calidad de medio campo para adelante, los unionistas tienen la condición física como mayor enemigo. Con la confianza recuperada le espera un campo difícil y un rival envalentonado.

El Salmantino llega con mas vidas que un gato. Después de un curso surrealista, irregular y con un final afortunado sobrevive en estas eliminatorias a base de fe y esfuerzo. Su debilidad defensiva se compensa con la facilidad para llegar al área contraria. Su estado de ánimo es una avalancha.

Les deseo suerte a los dos. Porque los dos visten unos colores que amo y aunque defienden diferentes valores hoy es momento de desearles que asciendan a la categoría de bronce. Una ciudad futbolera se merece fútbol de quilates. Vamos a por ellos!!

Canciones para remendar un descosido

No les ha pasado alguna vez que una canción la han empezado a escuchar y por el motivo que fuere, eso no es lo importante, la escuchan una vez y en unos instantes la vuelven a escuchar. Y otra vez aprietan el botón de repetir, y otra. Y no pueden quitársela de la cabeza y en cuento han tenido unos auriculares se la vuelven a poner y otra vez y otra y otra. Esas canciones que literalmente acabaron rayadas en el radio casete. Con las que han experimentado el mayor volumen de su reproductor. Esa canción que les recordaba al chico que les gustaba, que le consolaba por un disgusto… Esa canción, esa canción que en ese momento de su vida era como un evangelio sin importar si la canción era buena o mala. La escuchaban una y otra vez…y otra, y dale, y otra. Esas canciones que con el paso del tiempo dices…. “buff con esta canción yo….”. Fue la banda sonora de su corazón y su sentido con la edad que correspondiera.

Aquí van una selección de esas razones. No juzgo si son buenas, malas o regulares. Lo importante es que me volvieron loco por momentos.

Another day in paradise – Phil Collins

Apenas había lugares donde escuchar casetes en mi casa. Entre los tres nos robábamos el walkman o cualquier transistor con pletina. Está acabó rayada porque me fascinó como sonaba. Gracias a Phil conocí a Héroes del Silencio porque cuando me fui con mi padre al Pryca con mis mil calas a comprar su casete me di cuenta que a esos que cantaban “fuente esperanza” ,que la ponían en la radio en las mismas semanas que este gran tema, les iba a entender por cantar en castellano. Gracias Phil por entender mi traición.

Ojos de hielo – Modestia Aparte

Esta debió ser porque me gustaba alguna niña del cole. No me acuerdo quien pero el caso es que yo, el gordito de clase, tenía derecho a soñar. No me acuerdo quien fue ella pero gracias.

El 7 de septiembre – Mecano

Esto si que fue un bombazo. Quedé absolutamente impresionado de como sonaba aquello en los auriculares de gama baja. Alucinante. Mecano fue el grupo de la adolescencia de mi hermana mayor. Me inspiró de todo. Y está canción sonaba en “La Sirena”, esa disco bar de pueblo donde jugábamos a ser mayores. Mi pueblo, donde todo es posible.

Luna de menta – Javier Alvarez

El primer disco que escuché que no era guitarrero. Esta se la debo a Marta. Madrid. La canción, genial como ella. Ese casete quedó hecho polvo pero de aquellos vinieron nuestros lodos, una gran amistad.

Si tu no vuelves – Miguel Bosé

No me acuerdo en quien pensaba pero también me la pegó mi hermana. Otro de los que tengo muy escuchado. No se quien fue la ingrata que me llevó a escuchar esto. Pero hoy me sigue encantando y poniéndome muy tontorrón. Que no falte

Infinito – Bunbury

El cabrón de Bunbury además de hacer su mejor disco incluyó este tema que pareció escrito para mi. De aquella tragedia aprendí que nunca he aprendido nada. Visitas a barras de bar y una larga época de agilipollada abstemia emocional. Fui muy cruel, como la canción.

Y tú sabras que hacer – Elefantes

El problema no es escuchar una canción para estados lamentables. Escuchaba dos. Esta quedó absolutamente como elemento desahogativo. Literalmente gritaba esta canción cuando estaba en el campo. Vaya discazo se marcaron estos tíos. El disco entero quedó aniquilado de tanto tanto y tanto escucharlo.

El rescate – Bunbury

Gracias a esta canción empecé este blog como cuaderno de lamentos durante mi fracasada y breve estancia en Madrid, en 2005 al volver de Honduras. Gracias y mil gracias. Tenía que salir de La jungla y por eso empecé a escribir. Quién sabe si en algún momento tendré que volver.

Salitre – Quique Gonzalez

Le regalé flores. Camiseta y el disco. Todo. Fui el perfecto pagafantas. Una vez y ya no más. Lección aprendida. Lo que nunca aprendí es a separarme de esta canción. Además de paño de lágrimas me sirvió para huir y pasar unos días cojonudos cerca de Conil de la Frontera. Un día estaba triste y al siguiente en la salitre de La caleta con Carlos e Isa. Descosido zurzido

Everything that rises – Moby

Soñar es lo más placentero de la vida pero hacerlos realidad ya es una realización personal completa. Durante meses, escuchaba esta canción durante largos paseos o cuando salía a correr. Y soñaba e imaginaba como serían aquellas tierras que me atrevía a conocer. Y soñaba y soñaba y soñaba. Cuando estaba allí, yo solo, lloraba de lo que había soñado y con lo que había conseguido conocer. Solo hay que proponérselo.

Punto sin retrono – Vestusta Morla

Esta es de las últimas. Aprecio tanto y quiero tanto a mis amig@s que cuando la escuché no me la pude quitar de encima. Canción muy actual y reciente. Sigo el sedal, donde vayan ell@s, iré yo.

Pausa – Izal

Esta es la causante de esta entrada. Me gusta. Me gusta mucho y eso que esta banda no me emociona pero…el aura de esta canción me parece mágica. Placer, deseo, paz y pausa en este ardiente corazón.

 

Existen más canciones y mas motivos, pero bien por no repetir artista, no alargarme o quizás porque no me da la gana poner más aquí dejo esta relación de canciones para remendar un descosido.

Joaquín Sabina, el eterno firmante de emociones

Joaquin Sabina

Niego que albergara esperanza de verle alguna vez. Niego que me haya emborrachado escuchando sus canciones. Niego haber cantado sus canciones en el karaoke. Niego haber enviado mensajes a horas inoportunas con alguna de sus frases. Niego haber llorado con sus versos. Lo niego todo excepto que lo citado es verdad.

Cuantos millones de personas han recitado alguna de sus canciones, han bailado con algunos de sus rockandrolles o alguno de sus valses o rumbas. Las heridas que Sabina ha cicatrizado con sus temas se han abierto en canal en otro frente, cualquiera.

El superviviente Sabina se presentó en mi vida apenas una hora antes del concierto. Es por eso que la sensación que me dejó el haber perdido la virginidad sabinera de manera tan sorpresiva ha sido fascinante. Se palpaba entre los asistentes, en su gran mayoría talluditos, un presentimiento de alegría y disfrute y por mi parte un aire burlesco de encontrarme, por fin, cara a cara con quién tantas horas ha llenado mi vida y con quien tantas veces he buscado cobijo para expresar como él solo sabe los más variados sentimientos.

Desde una posición privilegiada gracias a un buen amigo pude observar como con apenas diez minutos sobre las diez de la noche salía el de Úbeda al escenario de Multiusos Sánchez Paraíso ataviado con traje verde casi azul y bombín. Acompañado de siete formidables músicos no tardó en entonar sus primeras canciones de su último y estupendo disco “Lo niego todo”. Con los primeros acordes pude comprobar que su directo tiene intensidad aún. Que su voz rota tiene magia y que, que carajo, emociona un montón.

Aunque intentara negarlo todo al segundo tema hizo un de sus parlamentos. Y yo ahí me emocioné. Esas palabras adecuadas, sin sobrar ni una. Esa forma lenta pero enlazada de hablar. Me da igual que cante a que hable. No hay nadie que en el idioma de Cervantes utilice el español de forma más elegante, más variada, más burlesca, más canalla, más metafórica. No tengo duda en afirmar que Joaquín es el más grande de los letristas en español. No la tengo.

Es único. Un genio. Un hombre que con tres versos dice más cosas que muchos en tres folios. La elocuencia es su mayor virtud. De ahí al cielo tu boca, al cielo de la emoción, al agujero de la nostalgia, al consuelo inapetente. Sabina infinito.

Sonó bien el concierto. Quizás faltó un poco de volumen, no boicoteaba el sonido mi cerebro pero fue suficiente para sentir muy dentro de mi la intensidad de su voz rasgada, la ternura contradictoria de sus versos, la ausencia de Bendecida, la llamada del bien y el mal.

Fue introduciendo clásicos y superclásicos de esos que bailamos en las fiestas del pueblo, combinó actuaciones de la gente de su banda. Superbanda absolutamente consagrada y que no necesita presentación. Y claro, al ser mi primera vez, mis canciones preferidas que sonaron fueron como un beso dulce y largo del que nunca quería desprenderme. Un abrazo eterno a esas emociones que braman de canciones hermosas y malditas.

Sus continuos guiños a la ciudad charra fue un puente de conexión con el artista, con el cantante, con el poeta, con el trovador, con el vividor, con el superviviente. Y con una retaila de canciones muy conocidas que no voy a citar para no anticipar las posibles sorpresas en los próximos conciertos de quien pague una entrada se fue Joaquinito y su banda dos horas después de iniciar el espectáculo.

Ya me puedo morir tranquilo y puedo jurar que en casa tengo un tequila mejicano que resucita a un muerto y que, además, será con el que brindaré por tus canciones.

Gracias Joaquín