Ha fallecido Mario Benedetti. Se une así a la semana trágica de sentimientos. La cornada ha sido doble, sin remisión y con fatales consecuencias. Mario Benedetti regala sentimientos de amor, ilusión y madurez. He desahogado en sus libros mi ser durante los últimos meses. Soy feliz cuando abro «La tregua» y leo con infinita lentitud cualquiera de sus aventuras a modo de diario o lo que hoy sería un blog. A todo aquel que sienta en amor debe leer «La tregua». Puede comprender a los incomprendidos. No hay palabras tan bien colocadas como las de Benedetti. Sin Antonio Vega y Mario Benedetti se va el amor. La inspiración de tantos rutinarios amantes, de tantos escapistas de la fustración, de tantos pasionales sin agarrarse a una cintura. Tiemblo antes de ejecutar. Cualquier verso conlleva una lección, un acorde desborda un vaso de cianuro irremediable para los corazones ajados. Un libro y una canción es la herencia permanente en la mesilla de noche; una copa es la reacción impetuosa de tanta grandeza. Descansen por siempre en paz, nunca se cansen en mi conciencia.
Canción para hoy: «Se dejaba llevar», Antonio Vega.

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