Todos los premios son injustos, al menos, la mayoria… y no por quién lo gana si no por quien deja de ganarlo.
Desde que la revista France Football se inventó este premio en 1956 y posteriormente se asoció con FIFA para designar a su ganador desde 2010 nunca ha estado ajeno a  polémica, suscitada por el mundo del fútbol  valorando de distinta manera los méritos de unos y otros.
Tuve la oportunidad de ver la casi totalidad de la tediosa gala por televisión y pude comprobar el perfecto enjambre gestado por el France Football y FIFA para poner de manifiesto que lo que hoy en día se otorga es el valor de una marca y no el valor de meritocracia.
Indudablemente a día de hoy Cristiano Ronaldo y Lionel Messi son los dos jugadores de fútbol con mayor repercusión en todo el mundo con una distancia sideral a sus “perseguidores”. Pero la repercusión no es sinónimo de meritocracia (termino que no existe dentro de la RAE pero que mis distinguidos lectores sabrán relacionar).
En la gala se emiten imágenes de momentos destacados de los jugadores; goles espectaculares, reacciones emocionales, diabluras con un balón, etc y en el que de fondo (y no tan de fondo) salen anunciadas muchas marcas, patrocinadores y diferentes empresas que apuestan muy fuerte por invertir en el fútbol a cambio de repercusión en sus balances anuales. Brutal.
Futbolísticamente Ronaldo y Messi son dos jugadores magníficos, espectaculares y de una calidad indudable. Habitan el olimpo de los jugadores por dominar la mayoría de sus facetas muy por encima de compañeros de profesión: habilidad, velocidad, potencia, precisión e inteligencia son sólo algunas de las cualidades que los hacen maestros de este juego. Ahora bien, también habitan un lugar de donde es mucho más difícil apartarles que es el olimpo de las marcas y todos los intereses de sus patrocinadores para que uno quede encima del otro.
Resulta complicado entender que el Balón de Oro se lo lleve alguien que en su club no ha ganado titulo alguno. Si bien, no es necesario esta situación creo que sustentar su trayectoria en títulos colectivos enriquece el premio. Ya en años anteriores ha habido grandes estrellas que no salieron campeones en campeonatos con sus clubes y fueron agraciados con el este galardón.
Ribery, Xavi, Iniesta, Silva, Benzema, Busquets, Ibrahimovic, Alonso no gozan de un prestigio tan abrumador como el del argentino y portugués. Y sería largo y tedioso considerar el porqué.
En conclusión. Este premio no glorifica al mejor jugador del mundo, premia a los méritos contraídos en el terreno de juego del ultimo año y hasta que eso no quede impregnado en la filosofía de quién vota tendremos durante unos cuantos años más el eterno debate y puja por saber si un premio es para Ronaldo o para Messi. Los otros no tendrán derecho por muchos méritos que hayan contraído. Lo advierto hoy. Me darán la razón tal día como hoy en años sucesivos.