"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

Vivir, mirar, escuchar mi voz

Tiene que ser horrible, asfixiante querer contar una historia y no tener capacidad de llevarlo a cabo. Ya sea porque no encuentras el modo de hacer un relato brillante debido a incapacidad o por que no se hilvanan las letras correctas de manera ordenada. Sea también porque no hayas la relación necesaria entre el guion mental y la inspiración instantánea. Tiene que ser como un dolor en el pecho de los que no permite dar ni una inhalación demasiado profunda para no perder el conocimiento mientras la mente emite zumbidos continuos como si dos polos hubieran tocado sus superficies y emitieran una señal salvavidas.

Sin querer mostrarme pretenciosamente como un escritor, generalmente, se de lo que hablo.

Entablar diálogos ,creando las preguntas y respuestas, con uno mismo no sabiendo que papel estás interpretando si el real o el mundano. Una gran dicotomía.

Un libro deber ser algo muy hermoso. Escribirlo digo. Un libro de poemas, un libro con una novela, un libro para divulgar un hecho histórico. Debe ser como un hijo. En ocasiones engendrado unipersonalmente y otras en comunidad. Porque para buscar una historia habrá que vivir y entonces habrá que mirar esas vivencias de lo que sucede a tu alrededor y entonces habrá que escuchar tu propia voz y darle salida de forma estruendosamente silenciosa al son de las teclas tu vieja máquina de escribir o de un teclado de ordenador. Ser un vividor, ser un observador y ser un oyente.

Tiene que ser un pequeña locura. Escribir algo que no te corresponde. Que no lo hace porque no es tu mundo o por que no te sucede pero eres absolutamente capaz de integrarte dentro del cerebro de tu personaje. Y en menos de una linea también ser ducho para pensar como un opuesto o como un rival o como un amante o como un socio. Trazar un hecho y proyectarlo en una linea de tiempo. Un guión elemental pero de tan difícil ejecución que puede acabar en un suicidio involuntario. Ser muchos en un solo yo.

Un libro no desmerece a una canción, a una estatua, a una pintura.

No desmerece “El autor” ninguno de mis halagos aunque sea antes de expresarlos. Será porque como un un escritor, obviemos si malo o bueno, tengo un vacío inmenso que no me deja continuar.

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No hay que quedarse indiferente ante todo lo que nos sucede y por eso siempre hay que posicionarse

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