Semana trágica y viernes negro para los que nos preocupa nuestro entorno, nuestra sociedad, nuestra vida y nuestra esperanza. Las medidas adoptadas por el Gobierno del traidor Rajoy Brey consolidan la dirección ya tomada desde hace meses, un  sentido anacrónico, una actitud nihilista hacia la política nacional. Es un autentico drama y una real vergüenza las concreciones que ha transmitido la muy incapaz vicepresidenta del desGobierno. Y mucho más allá de las medidas a tomar me escandaliza los argumentos que para ello se utiliza y el transparente ejemplo que la política zafia que utilizó el Partido Popular en la oposición vuelve contra sus proclamas como un boomerang que degollará, sin remisión, o al menos eso espero a la cúpula de los conservadores y por extensión al gobierno.
Todo lo que hemos construido en más de treinta años de democracia con sus errores y sus aciertos, muchos más errores por cierto, se dilapida en apenas siete meses. Que suba el IVA puede ser hasta normal pero es injusto e incoherente. Y sobre todo cuando el propio PP dio la tabarra con ese asunto. Pero es grave y pernicioso sobre todo la actitud de este gobierno contra la cultura. Si. La cultura promueve el pensamiento el PP tiembla y por ello ataca a toda actividad cultural situando su impuesto al mismo nivel que una segunda casa o un televisor. Y más lejos todavía va mi indignación cuando Rajoy traiciona un acuerdo que firmó en la oposición relativo a RTVE y de forma unilateral y fascista aniquila el acuerdo y pone a todo su ejercito al frente de los medios públicos y sus decisiones primerizas es cesar o sustituir profesionales con una trayectoria premiada y consolidada desde el pensamiento crítico. Crítico con todos.
El trato a los funcionarios empieza a ser vejatorio, ni que ellos tuvieran la culpa del fracaso de España como país. Y es que, volviendo a los medios de comunicación es sin duda lo más grave que ha hecho el PP. Saltarse a la torera pactos, trayectorias, entes… Estoy muy triste, muy triste y desesperanzado porque Rajoy nos lleva al abismo. Un país sin investigación es un país pobre, de catetos. Un país sin educación es un país sin pensamiento. Nos vamos al hoyo, nos volvemos al pueblo, a sembrar tomates, a comer patatas con berzas y a zurcir las alpargatas cuando se rompan. Señores, al menos, que no nos roben la dignidad de la lucha.