"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

Un juego de trileros

Muchos que han pasado por la vida política dicen que vale ahí vale todo y todos hacen lo mismo. Ahí, es un lugar un tanto ambiguo y que puede parecer inexistente. Ninguna afirmación está más alejada de la realidad. Ahí es donde se deciden las pequeñas grandes cosas que influyen en nuestra vida. Esas decisiones que día a día colorean cada escena de nuestra existencia. Si me duele la cabeza que haya un centro de salud cerca de mi hogar, si tengo derecho a una ayuda que me facilite mi vida, si el colegio de los niños está a una distancia horrible, si tengo que pagar más o menos por un impuesto. La política nos hace felices o infelices porque son los actores que rigen la misma la que deciden por nosotros. Nosotros los ponemos y nosotros los quitamos. Así debería suceder.

Como en otras ocasiones, estamos ante unos días absolutamente cruciales para la política española porque estamos ante una votación que permitiría echar del gobierno a un partido corrupto. Sea cual fuere el partido del gobierno es una indecencia política que un partido que ha sido declarado culpable de soporte y sustento al gobierno de una nación. Es éticamente injustificable y moralmente perverso querer mantenerse en el poder como si nada hubiera sucedido y que lo más mezquino de la condición humana , la corrupción, no hubiera influido en perpetuar asientos de poder. Hay un amplio consenso , al menos en el arco parlamentario, en expulsar del gobierno a los corruptos. Eme punto Rajoy mintió en un lugar tan sagrado como un juzgado. No es baladí. Es uno de los pilares donde se asienta la convivencia de una sociedad.

Pero el necesario paso dado por el PSOE parece tener a un protagonista de los que aburre. Sea cual sea el momento político a lo largo de la historia democrática española ya están aquí los del PNV para tocar los cojones, hincharnos las pelotas y reírse de 46.549.045 españoles a los que tendremos que restar los vascos.

No hace falta retrotraerse lejanamente, simple y llanamente hace unas cuantas pocas semanas cuando dijeron por activa o pasiva que no apoyarían los presupuestos de Rajoy mientras el artículo 155 de la Constitución Española estuviera vigente. Donde dije a ahora digo b. Me da igual. Total, tengo lo que quiero que son unos cuantos millones del cupo vasco haciendo mucho más desigual este país. Y no sólo es en esta reciente decisión la que me exaspera. Toda la tradición democrática de los abertzale en la Carrera de San Jerónimo viene marcado por el eclecticismo y funambulismo con paracaídas. Su agenda política viene marcada por el acentuamiento de la desigualdad y el chantaje político en función de sus intereses de gobierno en Euskadi. Una bazofia política.

Y la culpa no la tienen ellos, si no quien se lo permite. El Estado español con la desastrosa ley electoral premia a minorias y perjudica a esta nación de naciones llamada España. Es una contradicción tener una camara de representantes provinciales y a su vez premiar a estos partidos pequeños con amplia representación en el Congreso de los Diputados. Tanto el PNV como los nacionalistas catalanes así como los canarios o navarros obtienen diputados con un número proporcionalmente mucho más pequeño que partidos de índole nacional.

Y es que nunca es mal momento para exigir un cambio en nuestra legislación porque algo que parece que nada tiene que ver con el comienzo de esta opinión se convierte en capital para tomar cualquier decisión política en las Cortes Generales.

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