Tus lágrimas son las mías, Hala Unión siempre.

Antes de nacer ya estaba concebido para amarte sin fisuras. Hasta el final de mis días que nunca supuse fueran posteriores a los tuyos. La ilusión de aquel padre ,que a su primer hijo varón le puso por nombradía el del astro portugués que vestía la casaca blanquinegra acompañada de sus inseparables guantes negros, nunca fue recompensada en forma de talento con el balón en los pies pero de sobra consumada en el amor, pasión y entrega a unos colores, los blanquinegros que hoy se difuminan y se pierden en el limbo pero que no se olvidarán nunca. Aquel primer año como unionista de Joao Alves fue espectacular 
y como homenaje llegué al mundo con su mismo nombre. Mi primer recuerdo fue en 1981, aunque no logro identificar el equipo contrario, cuando acudí por primera vez a El Helmántico. Y hasta mayo de 2013 han pasado muchos jugadores, muchos técnicos, grandes rivales y sobre todo hemos tenido muchas emociones. Era ineludible la cita ante el televisor los domingos por la noche cuando se emitían los resúmenes de la liga. Ya me podía ir a la cama para ir al día siguiente al cole. Se despertó en mi el interés por la lectura de los diarios. Su apartado de deportes era el primero que leía en la prensa local. Me emocioné sobremanera con los primeros mensajes de ilusión de JJ Hidalgo, el mismo que se ha encargado de su defunción, en el verano de 1989. Miranda, Cabrera, Teo Abajo… mi primer gran ídolo. Cervantes, que gran portero!!  

Pero fue en esa temporada la primera vez que lloré en El Helmantico. Apostado en el Fondo Sur junto a mi padre, vivimos el minuto de silencio más aterrador que jamás he sentido. Falleció el mítico José Luis Garcia Traid y su estadio era testigo de la emoción contenida y las lágrimas de los aficionados de toda la vida que habían vivido con el entrenador maño sus éxitos en la Unión. Los años 70, con él como entrenador, son sin duda, los de mayor enjundia de la historia del equipo salmantino. Pero yo me emocioné en grado superlativo pues fue la primera vez que vi llorar a mi padre. Aquello me hizo entender lo que era, es y será la Unión Deportiva Salamanca para nosotros. Porque atrás quedan sus aventuras junto con su “hermano” Juan en El Calvario y  todos los viajes que de jovenzuelo hizo para disfrutar de su Unión. Crecía y conmigo la ilusión por ver algún día a verdaderas estrellas en la UDS. Pero llegó aquel verano el año olímpico y con él apareció por nuestra ciudad un joven tolosarra que cambiaría la historia del club. Y llegó el disfrute. Vaya añitos. Y me impresionó. Vino a darnos una charla a la sede de mi equipo del barrio. Hablaba con una sabiduría bárbara y yo atendía a sus consejos con los sentidos puestos en el balón. Salí de esa charla y yo sabía que sería entrenador. Yo. Él. su segunda temporada marcó definitivamente mi admiración. Que brillante forma de jugar al fútbol. Y fue porque en ese equipo estaba el que para mí ha sido el mejor jugador de la Unión Deportiva Salamanca en mis treinta dos años de amor: Joan Barbará. Un exquisito media-punta, con mucha movilidad, genereroso en el pase, en el esfuerzo. Clave en el estilo Lillo, hijo de la filosofia lillista.

Me emocionaba el fútbol, tenía sentido todo el espíritu que vivía en sus comparencencias. Que fútbol tan honesto, que fútbol tan generoso, que armonía, que orquesta. Uno tras otro buenos resultados y en dos años en primera división. Vaya gesta en Albacete, remontando aquel 0-2. Dos goles de cabeza en dos suspiros igualaron la batalla y en la prórroga… el orgasmo. Patentó Lillo la gloriosa frase en su primer año en la máxima categoría del fútbol español. “jugamos como nunca y perdemos como siempre”. Su destitución fue el primero de una larga lista de errores de Hidalgo. Una comunión indisoluble en el vestuario propició lo que pocas veces se ha visto en el fútbol profesional; un comunicado de prensa de toda la plantilla unionista posicionandose a favor del técnico cesado. El cacique charro hizo caso omiso y se fue al hoyo de la segunda división. Pero al año siguiente llegaron jugadores que marcaron época en el club: Giovanella, Taira, Pauleta, Cesar Brito, Catanha, Michel Salgado… y en el banco el ídolo que casi veinte años antes había poblado de pañuelos el estadio salmantino, Joao Alves. Volvia a la patria charra. Diferentes técnicos pasaron en los sucesivos años pero fueron sin duda emociones inolvidables como sobre todo el regalo de reyes que nos hizo nuestro equipo imponiendose al Barça en el Helmantico 4-3 con un final antológico. Nunca vi a mi padre celebrar tanto un gol, jamás. Ese gol del Cuqui Silvani con pierna izquierda es sin duda unos de los momentos álgidos de la historia unionista. Los momentos de bonanza en el fútbol español se saldaron con traspasos muy sonados y obscuros también para la entidad unionista. Pauleta, Popescu, Giovanella, Makukula fueron víctima de las aspiraciones de Hidalgo. De esa época tenemos el lastre de Stelea. Llega el siglo XXI y aquel vagar por la segunda división la convierte en unos años sin mucha pasión en la ciudad que se consuma con el descenso, de nuevo al pozo de la segunda división B. Y he aquí el momento histórico. Por primera vez en mi vida podía acceder a pagarme el abono de socio y después de estar toda la vida acudiendo a mi estadio subvencionado por alguien en 2005 y en la tercera categoría del fútbol español me sumo al eslogan de las peñas: Yo no abandoné a la Unión en 2ªB.Volví a disfrutar como un crio porque además cada domingo que jugábamos como local iba al fútbol acompañado y acompañando a mi amigo Paco Matellanes. Ya teníamos excusa para pasar toda la tarde de domingo hablando de fútbol. Javi Lopez, Juan Ignacio Martinez, David Amaral…. vimos buenos cuatro años de futbol y grandísimos jugadores: Tortolero, Pelegrín, Vela, Braulio, Lopez Garai, Catalá, Quique Martín, Jorge Alonso, Hugo Leal, Toti….El útlimo gran momento de la Unión fue el gran final de año del míto charro Jorge D’Alessandro 

en el banquillo, salvando a la Unión en el último partido aunque lo emocionante se vivió en los partidos previos con la gran empatia que vivió la grada con su equipo. Realmente emocionante. Eso es el fútbol.  Y al final…. ya sabemos el final. Pero lo bonito no empañará a lo feo, la felicidad a la tristeza.  Quien quiera seguir viviendo el espiritu unionista debe leer este blog que es un elemento de memoria perenne. Y como epitafio sólo me queda darle las gracias a mi padre que me llevó bien chiquito a El Helmantico.

Gracias porque siempre estareis en mi corazón. 
Hala Unión!!

La vida y la muerte de la Unión Deportiva Salamanca

Días combulsos y de indefinición en la U.D. Salamanca, el equipo de mis amores. Su agónica situación económica presenta una difícil solución de continuidad al club tal y como hasta hoy lo conocemos. No sabremos, aún, que pasará a partir del 18 de junio.
Se presenta el ex-Presidente, ex-máximo accionista y ex-patrón del barco Juan José Hidalgo Acera, (Villanueva del Conde, Salamanca, 1941) como salvador del club y augura continuidad del fútbol a nivel profesional en Salamanca si le dejan ejecutar su plan, que consistiría en el adquisición de los derechos federativos del actual club y la fundación de uno nuevo. Grosso modo podríamos definirlo como una refundación.
Hasta aquí nada novedoso a lo que ha afirmado el arriba firmante durante el último mes. Siempre defendí esta solución excepto que el dueño del nuevo club fuera el sr. Hidalgo, a lo que me opongo frontalmente y dicho sea de paso, critico negativamente su historial como presidente de la UDS pues aparecen más sombras que luces, que haberlas, haylas.
Aparece el sr. Hidalgo en la UDS en el año 1987 debido a la renuncia que presenta el sr. Rey , por entonces presidente. Sea como fuera “Pepe Aviones” comienza poco después la transformación del club en Sociedad Anónima Deportiva.
Deportivamente, el club sobrevive en la división de bronce del fútbol español. Es en 1992 donde Hidalgo cambia el rumbo de la historia y ficha a Juan Manuel Lillo con sólo 26 años para reflotar deportivamente el equipo. En su primer año falla en su tentativa de ascender pero el sr. Hidalgo en su decisión deportiva más acertada en toda su historia mantiene y confía en el joven entrenador tolosarra. A la segunda tentativa el equipo asciende a las segunda división y al año siguiente, sorprendentemente, asciende a la máxima categoría del fútbol nacional.
A partir de aquí un sinfín de entrenadores han pasado por el banquillo charro, lo que ha acompañado a la improvisación, la urgencia y la falta de definición de un proyecto tanto deportivo y económico.
El sr. Hidalgo es responsable en su justa medida y proporción de la enorme deuda que tiene actualmente el club, que ronda los 14 millones de euros de los aproximadamente 10 son de Hacienda y Seguridad Social.
Debo y lo exijo explicación. Durante 15 años fue presidente y máximo accionista y hasta la compra por parte del señor Manuel Campo de muchas de sus acciones fue igualmente responsable de la situación económica.
El sr. Hidalgo tiene actualmente en su vocabulario un término que nos repite constantemente: rentabilidad.
Pero no debería olvidar Pepe Halcón que esa rentabilidad nula de la que habla en el fútbol fue inversa en el impacto de la marca, de su marca. Su proyección social y económica despuntó en tiempos en los que el fútbol era su escaparate. Su publicidad más barata fue ser dueño de un club de fútbol.
El sr. Hidalgo escogió nuevas formas de funcionar en el fútbol copiándolas a presidentes no precisamente muy fiables. Se hizo en propiedad de algún jugador del club (le fichó con su dinero y lo recuperó además del beneficio para su bolsillo) generando una situación de mercadeo constante que impidió adquirir una consistencia deportiva al máximo nivel.
A pesar de que siempre el empresario ha hablado de un proyecto podemos comprobar que a lo largo de su historia sólo tuvo a un entrenador más de un año, Juanma Lillo. Evidentemente no podemos creerle cuando ahora habla de proyecto pues es un hombre que quiere dinero inmediato, urgente.
Acostumbrado al “ordeno y mando” el sr. Hidalgo legítimamente puede proclamarse como guia del nuevo club.
Pero antes de todo debería inexcusablemente admitir su responsabilidad en la muerte de nuestra Unión Deportiva Salamanca nacida en 1923.
Yo no confío en el sr. Hidalgo, caprichoso, vehemente e impaciente. Adjetivos que están lejos de un club que quiera posicionarse a medio plazo a un nivel aceptable en el fútbol español.
Hala Unión!!

Salamanca, Tierra mía.

En días precedentes Salamanca ha estado activa en la red de redes, bien por el artículo en El Pais donde se invitaba a debatir si nuestra ciudad era cool o bien por el hastag en Twitter relacionado con la salvación de nuestra Unión Deportiva Salamanca. En relación con mi UDS del alma aquí sólo hay un culpable que pasa sus ratos jugando a las cartas y a las apuestas deportivas en la red. Como se aburre con esto pues ha hecho un ERE en una de sus empresas, que por cierto hasta hace dos años ganaba millones de euros de beneficios, pero para este individuo la culpa la tienen, como casi siempre, los pilotos. J.J. Hidalgo puede ser todo lo salmantino que quiera él pero dejó la UDS peor que la cojió, se lucró directa e indirectamente y se fue dejando un agujero del que ahora parece que no se puede salir de su fondo. Hildalgo culpable!
Del otro tema, el artículo del El Pais Viajero citaba a Salamanca. Un artículo que no desgrana ninguna opinión pero que abre el debate sobre el significado de nuestra ciudad hoy en día.
Si, es mi tierra pero me aburre. Si, es mi tierra pero me abruma. Si, es mi tierra pero me indigna. Si, es mi tierra pero ilusiona. Si, es mi tierra pero….
Salamanca es una ciudad casi ideal para tener un trabajo con cierta estabilidad, un sueldo alrededor de mil euros, tu pisito, tu familia y tus hijos. Es cómoda para ver crecer a tus crios. Pero no podemos olvidar ni obviar que cada vez hay menos críos. Y porqué hay menos crios? Hay menos trabajo, hay menos recursos económicos. Hay menos ideas, hay menos investigadores, hay menos incitadores al movimiento. Hay menos innovadores. Pero sobre todo lo que tenemos es una pasotismo castellano que derrocha hipocresía allá por donde hablamos. Siesos de educación. Nos conformamos con los soplagaitas caciquiles que hemos tenido (y tenemos) como políticos. Dirigentes que no han querido vertebrar una ciudad ligada a la cultura y que mejor manera de ensamblar cultura y economía que con una industria cultural que nadie quiere arriesgar por ella.
La gente critica la oferta cultural. Yo no. Critico que no haya riqueza a partir de cultura. La oferta cultural me parece muy comercial pero al menos, hay. Tenemos infraestructuras correctas para el numero de habitantes. Pero tú que lees este articulo o tu padre criticará que no hay oferta y yo te pregunto cuantas veces vas al cine al año. O cuantas obras teatrales disfrutas. Por cuantos conciertos has pagado en el último año?. La cultura es para quien quiera disfrutar de ella pero todo tiene un montante y a parte de las aportaciones de las administraciones públicas si no hay consumo por parte de la ciudadanía no es sostenible.
Salamanca tienen que espabilar, hacer espabilar a los politicuchos que se preocupan más de echarse la culpa por lo que dejan de hacer.