Vetusta Morla. Directos al punto sin retorno, la inmensidad.

Vetusta Morla

No busco la felicidad con cualquier música, sólo la que me emociona, la que hace palpitar este pobre corazón, la que saca a recoger un cántaro de lágrimas. Con una expectativa brutal se presentaba Vetusta Morla en Salamanca, nada menos que para comenzar la gira ibérica de presentación de “Mismo sitio, distinto lugar”. Absolutamente increible que fuera mi ciudad la escogida para tan privilegiado acontecimiento.

Debería ser un crónica hagiográfica. Un cúmulo intempestivo de alabanzas. Y puede que las merecieran. No lo dudo. Pero tuve la sensación que algo se había quedado en el camerino y no salió a envolver el genial regalo que el sexteto madrileño nos dió.

Pero Vetusta tenía un hecho que jugaba en su contra antes de comenzar. 15151 fue un espectáculo único, grandioso, temperamental, emocionante, excitante. Sin dudar ni un ápice, una de las presentaciones musicales más arrolladoras jamás vivida. Esto mismo, creaba una sensación de incuestionable duda de como podían superar aquel orgasmo musical.

El atestado Multiusos Sánchez Paraíso hirvió cuando puntuales comenzó el espectaculo sorpresivamente con la última pieza del disco que da nombre al mismo. Y sorpresivamente aquello no sonó excelso. Bien que ese pabellón no es el mejor para un concierto pero algo estaba desencajado. No me pareció dificil entender que si juntamos que era el primer concierto en donde el espectaculo visual que les acompaña tiene que encajar y cuadrar con sus temas, arranque de concierto y que no es lo mismo una prueba de sonido con el local vacio que con 5500 poseidos, podría no salir todo a las mil maravillas.

Ya en los siguientes temas el sonido se fue estabilizando y la brillantez fue ganando sitio en el espectáculo. Se sucedian los temas, tocaron el disco completo, intercalando piezas antiguas dejando a las claras que La Deriva es su disco más perturbador para las emociones, el disco que en directo levanta pasiones y que excita las sugestiones.

Su acompañamiento visual no me absorbió , no me envolvió el sentido para alejarme de todo lo externo. Es llamativo pero no embauca. Y lo que me desconcertó sobre manera es que utilizaran pequeños tramos de el espectáculo de 15151 para esta gira como se pudo ver en La deriva o El hombre del saco. Si, los montajes que se muestran en la pantalla principal siguen la linea creativa de siempre pero no me parecen estratosféricos.

Y otro detalle que también me alteró el pensamiento fue que ninguna canción de sus discos previos fuera presentada con un pequeño giro, una vuelta de tuerca, una forma diferente de cantar esa canción. Pensé que como banda creativa buscaría ya con sus cuatro discos publicados mutar alguna de las canciones para presentarla con otro pelaje.

Musicalmente el concierto iba ganando enteros. Brillantes. Mención especial para “Al respirar” y “Te lo digo a ti”. En esta ocasión su presentación en vivo con su acompañamiento audiovisual hizo ganar quilates a las canciones.

Y para concluir otra sorpresa. Algo que no fue nuevo y es que volvieron a escoger “Los días raros” para finalizar. Toda persona que haya visto, sentido y oído lo que supone que este tema cierre un concierto entenderá que no puedo expresar con unas pulsaciones a unas teclas lo que sentimos con esa canción. Lágrimas, palpitaciones, rugidos. Una eyaculación de emoción que conduce al éxtasis y que conlleva finalizar el espectáculo con un estado de ánimo infinito de alegría.

Al día después amigos míos me preguntaban si no me había gustado el concierto al leer mi primera breve valoración en alguna red social. No hay que confundir. El concierto me encantó porque Vetusta Morla me encanta, me emociona, me hacer llorar, me hace reir. Pero que le faltó algo que no se que es para catalogarlo de excelso, sublime.

Y cuando pensé que todo había acabado unas cuantas horas de la finalización del concierto, entraron cuatro de los componentes de VM en el bar que me encontraba. Tuve durante unos veinte minutos a apenas dos metros al creador de mi canción favorita del disco “Punto sin retorno”. Ahí estaba Juanma Latorre con su gente aguantando pesados y pesadas que en un lamentable estado le decían algo. El alcohol que había invadido mis neuronas no me dejó acercarme a él, afortunadamente la cordura no la abandoné. No quería una foto con él, no quería una firma. Solo me apetecía abrazarle como abrazo su canción y darle las gracias por ser tan grandes y hacernos tan inmensos durante las algo más de dos horas de concierto.

Hala Unión!!

El domingo hemos vivido un partido de fútbol que nunca se tendría que haber jugado. Dos clubes que quieren ser uno pero que en realidad no son el que añoran ser. Salmantino UDS y Unionistas de Salamanca cf saltaron al verde de El Helmántico en medio según cuentan las crónicas y los testimonios de los allí presente de un ambiente futbolístico de los de antes.

El arriba firmante, antiguo socio de la Unión Deportiva Salamanca (1923 – 2013) no acudió al estadio. No fue ninguna cuestión sentimental, simplemente obligaciones personales impidieron mi asistencia con la bufanda que me hizo mi madre en la última temporada en competición de la UDS hilvanada con los colores blanco y negro.

Son diversas las opiniones que hay en torno a la existencia cohabitando de dos clubes en la ciudad. Desde hace tiempo me piden que de mi punto de vista sobre este emocional tema.

Desde el fallecimiento, al menos deportivamente, de la Unión Deportiva Salamanca yo no escucho programas de radio locales o leo en prensa información alguna a discusiones relativas a la herencia del club. A lo que dejó y quien se lo dejó.

Por delante de cualquier interpretación, existe una relación sentimental con todo lo que rodea a la Unión. Fui niño que acompaño a su padre desde bien chiquito, mi primer recuerdo es de 1981 con cuatro añitos. Luego empezó a ir con amigos del cole, luego con los de la parroquia. Después se suceden unos años de antipatía general por el fútbol acudiendo al estadio esporádicamente. Fue con mi gran amigo Paco Matellanes con el que retorno de vez en cuando al fútbol hasta que el año que el club desciende al infierno de la segunda división B y la condiciones económicas lo permiten me hago socio por primera vez. Con el lema “yo no abandoné a la Unión en 2ªB” disfrutamos de el estadio. De su ambiente, de los domingos de comer rápido, del termo del café, de las bellezas que teníamos a nuestro alrededor y sobre todo de un éxtasis en el partido que dio fin a la temporada y que concluyó con el ascenso a la división de plata del balonpie español acudiendo toda la familia junta.

Hala Unión en familia!!

En segunda división nos juntamos los tres amigos; Pablo, Paco y yo en un abono con una ubicación preferente en nuestro “abono champions”. Si faltaba alguno el carné siempre era utilizado por alguna buena compañía. Eran tiempos de pasión por el fútbol, por la vida. Y no importaba ganar o perder aunque si sucedía lo primero las cañas de los domingos por la tarde entraban mejor.

He visto sobre el mejor césped de España a grandes jugadores, leyendas. Mi ídolo de la infancia fue Teo Abajo. Manolo Cervantes, el gran portero. Antonio Orejuela, delantero portentoso. Rodolfo, clase. Antonio Diaz, la elegancia. Martin Vellisca, el pulmon. Giovanella, la sangre. Taira, el director de orquesta. Pelegrin, el mariscal. Josema, el perseverante. Vela, el talento. Lopez Garai, el sostén. Kike López, la rabia. Y por encima de todos, Joan Barbará. El mejor jugador que vi vestir la zamarra blanca. Que manera de interpretar el fútbol a las órdenes de Juan Manuel Lillo. No encuentro palabras para definirlo pero sin él probablemente a mi no me gustaría el fútbol

Todos estos personajes, estos momentos forman parte de la hemeroteca del pasado.

Pero afortunadamente, después del final trágico de la Unión. Surgen dos iniciativas particulares, separadas en el tiempo. Unionistas y Salmantino. Y ahora la pregunta que muchos aficionados charros se hace: ¿de quien eres tú?

Empiezo por la respuesta. Yo de ninguno y de los dos. Desde el último partido de la Unión solo he ido a ver un partido del Salmantino UDS al estadio Helmántico y fue por acompañar a un familiar simpatizante del equipo contrario. Aquel día se me pasaron muchas cosas por el recuerdo pero tambien una cierta sensación de vacio que no consiguió llenar el equipo charro.

Unionistas. Es el club de la iniciativa popular. Me impresiona la dimesión que consiguió desde el primer momento y sobre todo la capacidad de involucrar a empresas que sostuvieran el club y poder dotarlo de elementos que contribuyeran decisivamente a los éxitos deportivos.  Consiguió ser un club cohexionado desde la participación. Impregnar a sus socios de carisma y pasión. Crear en un breve especio de tiempo de un club con todo su significado y que los socios elegieran el camino que el propio club quisiera llevar.

Eso si, aunque estuve muy interesado desde el inicio en sus pasos no compartí desde el origen ese carisma de tributo que quería y quiera ejercer hacia la UDS vetando la utilización de simbolos y vestigios de la añorada Unión. No comprendí nunca el planteamiento tan cerrado hacia la posible utilización de algo referente a la Unión a excepción de su sentimiento.

El Salmantino renace con el argumento de ser el heredero legítimo de la extinta UDS al poder extraer de la liquidación del club su naturaleza. Lucha, así, por emplear sus simbolos y hacer valer su historia para reafirmarse como club preminente de la ciudad. Tiene una gestión unipersonal, al estilo de hace años y totalmente opuesto a la del vecino del estadio de al lado.

Presentando esta realidad no resulta sencillo afirmar que me muestro ecléctico ante ambas propuestas.  Sencillamente porque no he convivido cerca de ninguna de las dos con lo cual alguna de ellas tiene que ganarme en base a afectos. Mi buen amigo Pablo intenta llevarme a Unionistas y el bueno de Carlos me asegura que el Salmantino es el camino correcto.

Ante tal actitud es incuestionable que el Salmantino UDS tiene un as en su manga. Tiene el uso del campo, de el templo, de el santuario. No es lo mismo ni se acerca jugar en otro campo en Salamanca que no sea el coliseo de El Helmántico. Creo que a la larga si la gestión del Salmantino es la mínimamente correcta se llevará el gato al agua. Aunque para ello debe echar un ojo al vecino de al lado porque el modelo de gestión es mucho más seductor para el amante del fútbol popular.

Existe la idea romántica de una fusión entre ambas entidades para aunar aficiones, entusiasmos, recursos y fortalezas. La veo totalmente utópica. Mayormente porque toda iniciativa individual me parece respetable y si han sido capaz, cada una, de persuadir a cientos de personas habla bien de su audacia para ello. Pero realmente no lo veo posible…eso si, ojalá mis ojos vieran un solo grito y una sola voz, Hala Unión!!

El arte de la felicidad

Nunca dudé de tu forma de ser. Si no lo puedo llamar amor a primera vista lo denominaré admiración instantánea. Fui sin duda el cariño con el que entrabas en casa a ver al hombre de la silla de ruedas o hablar un rato con la madre de muchos de vosotros. La ternura con la hablabas con aquel hombre mientras yo simplemente observaba fue lo que me hizo ver algo especial en ti. Lustros después he heredado ese cariño constante de mi progenitor y me tratas, nos tratamos con una enorme ternura, honestidad y sensatez.

Podemos aplicar a este camino decenas de canciones, alguna de ellas las escuchamos en los festivales a los que vamos juntos y bien acompañados. Versos que musicalizan nuestros corazones y purifican el alma que en algunas ocasiones a lo largo de año nos emociona escucharlas juntos. Has hecho de la música nuestra terapia ocupacional y has vertebrado a través del cariño y la generosidad algo tan hermoso como la amistad no sólo para conmigo si no para todos los que desde el “Teléfono de la Esperanza” han descolgado el auricular buscando tu auxilio.

Hay una opinión común, expuesta entre muchos de nosotros, y es que no conocemos alguien con quien te lleves mal. Nadie con quien confrontarse ferozmente. Nadie que te desee el mal. Hay que ser una persona muy carismática para ser el bálsamo de cualquier marejada. Tienes esa enorme cualidad que emerge por el corazón tan puro que tienes y que hace fluir la sangre desde lo más alto de tu persona hasta las catacumbas de la eternidad, donde quiera que acabe.

Porque emprendemos nuevos viajes extraordinarios
Porque perdimos el equipaje con nuestras rutinas
Porque la ruina trajo consigo y de la mano las musas
Porque me dejo querer por tí

No resulta ser fiel a la conciencia y durante mucho tiempo has sido fiel a la aguja hilvanada desde Castellón hasta Salamanca con visitas que no se demoraran en exceso, con esfuerzos enormes para venir a vernos y pasar unos días siempre bonitos haciendo las cosas simples de la vida y que tan felices nos han hecho como un buen café, unas buenas cañas y unas copas con sus excesos charro nocturnos. Y siempre, siempre ha habido música en nuestras vidas.

El trio
El amor para todos

Esas escenas que al fin y al cabo son las que siembran, riegan y florecen nuestros corazones. Esas escenas con letras y melodías que nos hacen enterrar vestigios de tristeza. Y ahora tienes mucho que elegir porque somos un grupo indivisible.

El amor. Esa cualidad innata que llevas en tu corazón se ha desparramado a tu alrededor en forma y manera grandiosa. Y no porque el hoy tu marido sea grande, que lo es, a todos los niveles, sino que te ha vuelto el boomerang cargado de buena gente, dedicación y ternura.

Necesito un manual de tus valores para que alguno se me pegue e infecte algunas de mis heridas para poder vacunarme con todo lo que llevas dentro y que nos contagias como un virus mortal de vitalidad.

Tus lágrimas son las mías, Hala Unión siempre.

Antes de nacer ya estaba concebido para amarte sin fisuras. Hasta el final de mis días que nunca supuse fueran posteriores a los tuyos. La ilusión de aquel padre ,que a su primer hijo varón le puso por nombradía el del astro portugués que vestía la casaca blanquinegra acompañada de sus inseparables guantes negros, nunca fue recompensada en forma de talento con el balón en los pies pero de sobra consumada en el amor, pasión y entrega a unos colores, los blanquinegros que hoy se difuminan y se pierden en el limbo pero que no se olvidarán nunca. Aquel primer año como unionista de Joao Alves fue espectacular 
y como homenaje llegué al mundo con su mismo nombre. Mi primer recuerdo fue en 1981, aunque no logro identificar el equipo contrario, cuando acudí por primera vez a El Helmántico. Y hasta mayo de 2013 han pasado muchos jugadores, muchos técnicos, grandes rivales y sobre todo hemos tenido muchas emociones. Era ineludible la cita ante el televisor los domingos por la noche cuando se emitían los resúmenes de la liga. Ya me podía ir a la cama para ir al día siguiente al cole. Se despertó en mi el interés por la lectura de los diarios. Su apartado de deportes era el primero que leía en la prensa local. Me emocioné sobremanera con los primeros mensajes de ilusión de JJ Hidalgo, el mismo que se ha encargado de su defunción, en el verano de 1989. Miranda, Cabrera, Teo Abajo… mi primer gran ídolo. Cervantes, que gran portero!!  

Pero fue en esa temporada la primera vez que lloré en El Helmantico. Apostado en el Fondo Sur junto a mi padre, vivimos el minuto de silencio más aterrador que jamás he sentido. Falleció el mítico José Luis Garcia Traid y su estadio era testigo de la emoción contenida y las lágrimas de los aficionados de toda la vida que habían vivido con el entrenador maño sus éxitos en la Unión. Los años 70, con él como entrenador, son sin duda, los de mayor enjundia de la historia del equipo salmantino. Pero yo me emocioné en grado superlativo pues fue la primera vez que vi llorar a mi padre. Aquello me hizo entender lo que era, es y será la Unión Deportiva Salamanca para nosotros. Porque atrás quedan sus aventuras junto con su “hermano” Juan en El Calvario y  todos los viajes que de jovenzuelo hizo para disfrutar de su Unión. Crecía y conmigo la ilusión por ver algún día a verdaderas estrellas en la UDS. Pero llegó aquel verano el año olímpico y con él apareció por nuestra ciudad un joven tolosarra que cambiaría la historia del club. Y llegó el disfrute. Vaya añitos. Y me impresionó. Vino a darnos una charla a la sede de mi equipo del barrio. Hablaba con una sabiduría bárbara y yo atendía a sus consejos con los sentidos puestos en el balón. Salí de esa charla y yo sabía que sería entrenador. Yo. Él. su segunda temporada marcó definitivamente mi admiración. Que brillante forma de jugar al fútbol. Y fue porque en ese equipo estaba el que para mí ha sido el mejor jugador de la Unión Deportiva Salamanca en mis treinta dos años de amor: Joan Barbará. Un exquisito media-punta, con mucha movilidad, genereroso en el pase, en el esfuerzo. Clave en el estilo Lillo, hijo de la filosofia lillista.

Me emocionaba el fútbol, tenía sentido todo el espíritu que vivía en sus comparencencias. Que fútbol tan honesto, que fútbol tan generoso, que armonía, que orquesta. Uno tras otro buenos resultados y en dos años en primera división. Vaya gesta en Albacete, remontando aquel 0-2. Dos goles de cabeza en dos suspiros igualaron la batalla y en la prórroga… el orgasmo. Patentó Lillo la gloriosa frase en su primer año en la máxima categoría del fútbol español. “jugamos como nunca y perdemos como siempre”. Su destitución fue el primero de una larga lista de errores de Hidalgo. Una comunión indisoluble en el vestuario propició lo que pocas veces se ha visto en el fútbol profesional; un comunicado de prensa de toda la plantilla unionista posicionandose a favor del técnico cesado. El cacique charro hizo caso omiso y se fue al hoyo de la segunda división. Pero al año siguiente llegaron jugadores que marcaron época en el club: Giovanella, Taira, Pauleta, Cesar Brito, Catanha, Michel Salgado… y en el banco el ídolo que casi veinte años antes había poblado de pañuelos el estadio salmantino, Joao Alves. Volvia a la patria charra. Diferentes técnicos pasaron en los sucesivos años pero fueron sin duda emociones inolvidables como sobre todo el regalo de reyes que nos hizo nuestro equipo imponiendose al Barça en el Helmantico 4-3 con un final antológico. Nunca vi a mi padre celebrar tanto un gol, jamás. Ese gol del Cuqui Silvani con pierna izquierda es sin duda unos de los momentos álgidos de la historia unionista. Los momentos de bonanza en el fútbol español se saldaron con traspasos muy sonados y obscuros también para la entidad unionista. Pauleta, Popescu, Giovanella, Makukula fueron víctima de las aspiraciones de Hidalgo. De esa época tenemos el lastre de Stelea. Llega el siglo XXI y aquel vagar por la segunda división la convierte en unos años sin mucha pasión en la ciudad que se consuma con el descenso, de nuevo al pozo de la segunda división B. Y he aquí el momento histórico. Por primera vez en mi vida podía acceder a pagarme el abono de socio y después de estar toda la vida acudiendo a mi estadio subvencionado por alguien en 2005 y en la tercera categoría del fútbol español me sumo al eslogan de las peñas: Yo no abandoné a la Unión en 2ªB.Volví a disfrutar como un crio porque además cada domingo que jugábamos como local iba al fútbol acompañado y acompañando a mi amigo Paco Matellanes. Ya teníamos excusa para pasar toda la tarde de domingo hablando de fútbol. Javi Lopez, Juan Ignacio Martinez, David Amaral…. vimos buenos cuatro años de futbol y grandísimos jugadores: Tortolero, Pelegrín, Vela, Braulio, Lopez Garai, Catalá, Quique Martín, Jorge Alonso, Hugo Leal, Toti….El útlimo gran momento de la Unión fue el gran final de año del míto charro Jorge D’Alessandro 

en el banquillo, salvando a la Unión en el último partido aunque lo emocionante se vivió en los partidos previos con la gran empatia que vivió la grada con su equipo. Realmente emocionante. Eso es el fútbol.  Y al final…. ya sabemos el final. Pero lo bonito no empañará a lo feo, la felicidad a la tristeza.  Quien quiera seguir viviendo el espiritu unionista debe leer este blog que es un elemento de memoria perenne. Y como epitafio sólo me queda darle las gracias a mi padre que me llevó bien chiquito a El Helmantico.

Gracias porque siempre estareis en mi corazón. 
Hala Unión!!

La vida y la muerte de la Unión Deportiva Salamanca

Días combulsos y de indefinición en la U.D. Salamanca, el equipo de mis amores. Su agónica situación económica presenta una difícil solución de continuidad al club tal y como hasta hoy lo conocemos. No sabremos, aún, que pasará a partir del 18 de junio.
Se presenta el ex-Presidente, ex-máximo accionista y ex-patrón del barco Juan José Hidalgo Acera, (Villanueva del Conde, Salamanca, 1941) como salvador del club y augura continuidad del fútbol a nivel profesional en Salamanca si le dejan ejecutar su plan, que consistiría en el adquisición de los derechos federativos del actual club y la fundación de uno nuevo. Grosso modo podríamos definirlo como una refundación.
Hasta aquí nada novedoso a lo que ha afirmado el arriba firmante durante el último mes. Siempre defendí esta solución excepto que el dueño del nuevo club fuera el sr. Hidalgo, a lo que me opongo frontalmente y dicho sea de paso, critico negativamente su historial como presidente de la UDS pues aparecen más sombras que luces, que haberlas, haylas.
Aparece el sr. Hidalgo en la UDS en el año 1987 debido a la renuncia que presenta el sr. Rey , por entonces presidente. Sea como fuera “Pepe Aviones” comienza poco después la transformación del club en Sociedad Anónima Deportiva.
Deportivamente, el club sobrevive en la división de bronce del fútbol español. Es en 1992 donde Hidalgo cambia el rumbo de la historia y ficha a Juan Manuel Lillo con sólo 26 años para reflotar deportivamente el equipo. En su primer año falla en su tentativa de ascender pero el sr. Hidalgo en su decisión deportiva más acertada en toda su historia mantiene y confía en el joven entrenador tolosarra. A la segunda tentativa el equipo asciende a las segunda división y al año siguiente, sorprendentemente, asciende a la máxima categoría del fútbol nacional.
A partir de aquí un sinfín de entrenadores han pasado por el banquillo charro, lo que ha acompañado a la improvisación, la urgencia y la falta de definición de un proyecto tanto deportivo y económico.
El sr. Hidalgo es responsable en su justa medida y proporción de la enorme deuda que tiene actualmente el club, que ronda los 14 millones de euros de los aproximadamente 10 son de Hacienda y Seguridad Social.
Debo y lo exijo explicación. Durante 15 años fue presidente y máximo accionista y hasta la compra por parte del señor Manuel Campo de muchas de sus acciones fue igualmente responsable de la situación económica.
El sr. Hidalgo tiene actualmente en su vocabulario un término que nos repite constantemente: rentabilidad.
Pero no debería olvidar Pepe Halcón que esa rentabilidad nula de la que habla en el fútbol fue inversa en el impacto de la marca, de su marca. Su proyección social y económica despuntó en tiempos en los que el fútbol era su escaparate. Su publicidad más barata fue ser dueño de un club de fútbol.
El sr. Hidalgo escogió nuevas formas de funcionar en el fútbol copiándolas a presidentes no precisamente muy fiables. Se hizo en propiedad de algún jugador del club (le fichó con su dinero y lo recuperó además del beneficio para su bolsillo) generando una situación de mercadeo constante que impidió adquirir una consistencia deportiva al máximo nivel.
A pesar de que siempre el empresario ha hablado de un proyecto podemos comprobar que a lo largo de su historia sólo tuvo a un entrenador más de un año, Juanma Lillo. Evidentemente no podemos creerle cuando ahora habla de proyecto pues es un hombre que quiere dinero inmediato, urgente.
Acostumbrado al “ordeno y mando” el sr. Hidalgo legítimamente puede proclamarse como guia del nuevo club.
Pero antes de todo debería inexcusablemente admitir su responsabilidad en la muerte de nuestra Unión Deportiva Salamanca nacida en 1923.
Yo no confío en el sr. Hidalgo, caprichoso, vehemente e impaciente. Adjetivos que están lejos de un club que quiera posicionarse a medio plazo a un nivel aceptable en el fútbol español.
Hala Unión!!

Nos han despedido

Esta es una historia de similar transcurrir e idéntico final que para unos cuantos millones de españoles, especialmente para los que perdieron su puesto de trabajo en los últimos cinco años.
La diferencia es que al provenir directamente del Gobierno, esta decisión, la de despedir, es una cuestión política e ideológica.
Trabajo en Senasa, en Salamanca, empresa pública dentro del ámbito aeronáutico. Mi jefe por tanto, en este último año es Mariano Rajoy.
Esto hace un trio de décadas era el lugar más importante de España en relación a la enseñanza de pilotos comerciales. Quien quería ser piloto en este país, sólo podía estudiar aquí. Fueron tiempos gloriosos para la ENA, Escuela Nacional de Aeronáutica. En 1991 se convierte en Senasa para liberalizar el sector y finalmente en el comienzo de siglo tiene que desprenderse por razones de competencia de su parcela educativa y la escuela de pilotos pasa a denominarse Adventia, ya con capital privado. Nos quedamos con el mantenimiento de aeronaves. Un pasado con enorme prestigio y un futuro sin clara perspectiva.
Hoy en día, ya no queda casi nada…..Pero quedamos personas, lo suficiente para luchar por esto.
La sede central en Madrid, despidió ya el año pasado a varios compañeros. Aquí lo vivimos de forma distante. Somos una pequeña familia en este maravilloso lugar para trabajar que es Matacán. Allí todo es más impersonal, más distante, más centralizado. Ciertamente que lo sentimos de manera bien distinta pero parecía formar parte de la prestidigitación de los gestores, alguno de ellos, cargos eminentemente políticos.
Miercoles; se recibe una comunicación que al día siguiente vendrá una comisión de Madrid para reformar los recurso humanos de Salamanca. Un eufemismo para decir algo importante… pero no se sabe el qué. Eso sí, a repartir caramelos no vendrían. Ni a darte las gracias por hasta 34 años de servicio en esta casa, en esta empresa, en la ENA… en Senasa.
Se pueden imaginar el día que se pasó. Ni un partido de fútbol pudo enviar al olvido nuestro siguiente día. El viaje a la incertidumbre no tenía billete de vuelta. La angustia entre algunos compañeros, PERSONAS, era catatónica. El futuro de tus hijos, de tus obligaciones económicas, de tu evolución como persona… bien digo… como PERSONAS. Cuarenta historias, cuarenta realidades, cuarenta necesidades… cada uno con las nuestras.
Nuestros hijos, nuestras mujeres, nuestras novias, nuestras madres….algo estaba en juego.
Yo tomé la determinación de al salir del trabajo ir al cine. Amo el cine aunque “Amor” fuera un pequeño suplicio de película y una decepción, otra más, de Haneke. Eso sí, dormí… dormí muy bien, señores. Pensé en la hermosura de Sandra, en la inocencia de Pilar, en el arrebato de Laura, en el deseo de Leonor, en la belleza de la vida….
Y después de una suave y relajante sesión de atletismo fui al curro. Como Dios manda. Como siempre hemos hecho. Y me contaron lo sucedido.
Reunieron a todos los compañeros del turno de mañana y sin aviso pero con palmadita en la espalda, literal lo de la palmadita, Fueron llamando uno a uno, sólo a los despedidos. Unas palabra bonitas, una carta de despido, unos cheques y un “no vuelva usted mañana”. Breve alocución para 34 años de servicio. Para una vida para la empresa.
Rabia, impotencia me inundaron. Alegría, claro que alegría egoísta por salvarme, pero me dolió como si fuera una puñalada en mi espalda. Lo sentí como mio que alguien que lleva en su despacho de Madrid apenas unos años fuera el ejecutor del destino de seis compañeros. Y todo porque al Gobierno no le salen los números. Todo porque en vez de invertir en futuro, recortamos el presente y aniquilamos la esperanza.
Draghi, Merkel, Rajoy, Pastor. Póngalos en el orden que deseen. Ellos son, ellos son los culpables. Ellos son los asesinos de nuestra sociedad. No es nuestra vida los que les importa, es su bolsillo… mejor dicho, los de sus amigos que luego se lo agradecen en sobres y no precisamente con felicitaciones de Navidad.
Y nuestros directivos…
No tengo miedo de señalar a nadie, eso se acabó. Si no caigo ahora lo haré en el siguiente despido. Pero la diferencia que es yo me iré con la cabeza bien alta y mis jefes tendrán que agachar la misma mientras yo pase a su lado.
Que nadie me diga lo que yo haría con nuestro políticos gobernantes. Los que gobiernan ahora, los que toman las decisiones. No soy de los del “y tu más”. Quien gobierna que aguante sus decisiones… pero advierto y advertimos, la revolución está muy cercana.
Me siento tan cercana a esos seis millones de revolucionarios combatientes!!!

Salamanca, Tierra mía.

En días precedentes Salamanca ha estado activa en la red de redes, bien por el artículo en El Pais donde se invitaba a debatir si nuestra ciudad era cool o bien por el hastag en Twitter relacionado con la salvación de nuestra Unión Deportiva Salamanca. En relación con mi UDS del alma aquí sólo hay un culpable que pasa sus ratos jugando a las cartas y a las apuestas deportivas en la red. Como se aburre con esto pues ha hecho un ERE en una de sus empresas, que por cierto hasta hace dos años ganaba millones de euros de beneficios, pero para este individuo la culpa la tienen, como casi siempre, los pilotos. J.J. Hidalgo puede ser todo lo salmantino que quiera él pero dejó la UDS peor que la cojió, se lucró directa e indirectamente y se fue dejando un agujero del que ahora parece que no se puede salir de su fondo. Hildalgo culpable!
Del otro tema, el artículo del El Pais Viajero citaba a Salamanca. Un artículo que no desgrana ninguna opinión pero que abre el debate sobre el significado de nuestra ciudad hoy en día.
Si, es mi tierra pero me aburre. Si, es mi tierra pero me abruma. Si, es mi tierra pero me indigna. Si, es mi tierra pero ilusiona. Si, es mi tierra pero….
Salamanca es una ciudad casi ideal para tener un trabajo con cierta estabilidad, un sueldo alrededor de mil euros, tu pisito, tu familia y tus hijos. Es cómoda para ver crecer a tus crios. Pero no podemos olvidar ni obviar que cada vez hay menos críos. Y porqué hay menos crios? Hay menos trabajo, hay menos recursos económicos. Hay menos ideas, hay menos investigadores, hay menos incitadores al movimiento. Hay menos innovadores. Pero sobre todo lo que tenemos es una pasotismo castellano que derrocha hipocresía allá por donde hablamos. Siesos de educación. Nos conformamos con los soplagaitas caciquiles que hemos tenido (y tenemos) como políticos. Dirigentes que no han querido vertebrar una ciudad ligada a la cultura y que mejor manera de ensamblar cultura y economía que con una industria cultural que nadie quiere arriesgar por ella.
La gente critica la oferta cultural. Yo no. Critico que no haya riqueza a partir de cultura. La oferta cultural me parece muy comercial pero al menos, hay. Tenemos infraestructuras correctas para el numero de habitantes. Pero tú que lees este articulo o tu padre criticará que no hay oferta y yo te pregunto cuantas veces vas al cine al año. O cuantas obras teatrales disfrutas. Por cuantos conciertos has pagado en el último año?. La cultura es para quien quiera disfrutar de ella pero todo tiene un montante y a parte de las aportaciones de las administraciones públicas si no hay consumo por parte de la ciudadanía no es sostenible.
Salamanca tienen que espabilar, hacer espabilar a los politicuchos que se preocupan más de echarse la culpa por lo que dejan de hacer.