La justicia poética del Bala

No pude contener la emoción y los nervios mientras veía el desenlace del Campeonato del Mundo. Junto al Comando Batuecas era incapaz de permanecer quieto durante los último veinte kilómetros del mundial. A falta de televisor en el restaurante donde me encontraba tiré de teléfono y de conexión de banda ancha para poder ver ,no sin cortes debido a la falta de cobertura, el desenlace de una de las alegrías deportivas más grandes que me he llevado. Una emoción incontenida gracias al campeonisimo resilente Alejandro Valverde.

Llevábamos mis compadres del Comando Batuecas toda la semana hablando del mundial, criticando la preparación española y analizando el recorrido. A mi me parecía excesivamente duro para el Bala, esperaba un desenlace con escaladores puros, potentes pero clásicos. Que más creer que sabes algo cuando en realidad quedó demostrado que no se nada. Valverde se coló en la terna de candidatos a diez kilómetros de meta y hasta el final fue un sin vivir que acabó de la mejor manera posible, ganando.

Valverde ha peleado el maillot arco iris siempre que ha podido, por ello es el ciclista con el mayor número de medallas, hoy ya siete. Pero unas circunstancias u otras le habían impedido siempre entrar en el sprint final para intentar acabar con el oro colgado al cuello. Ayer, lo consiguió.

La cuestión no es baladí. No es que un ciclista gane un número de medallas determinado, es que este tipo, este murciano de pocas palabras, lleva quince años ganando. Gana cuesta arriba, bajando o en plano. Compite ganando, lleva ya la friolera de ciento veintidós victorias como profesional, podiums en la tres grandes pruebas de tres semanas, ganando clásicas, peleando clasificaciones generales. Un superclase, un dotado de la naturaleza.

Es merecido que Valverde sea situado en el olimpo de los ciclistas españoles, póngale en el lugar que quieran pero no olviden como ha ganado durante toda su carrera.

Y eso que ha tenido que luchar contra el estereotipo del ciclista español y que tanto gusta al gran público, al ignorante gran público. Parece que no haber ganado el Tour de Francia es sinónimo de no ser nadie en el ciclismo. Pero se olvidan que ha ganado una Vuelta a España y que ha hecho podium en el Tour de Francia y en el Giro de Italia. Mala broma! Eso si, en el Comando Batuecas afirmamos que si no hubiera corrido a las órdenes de Eusebio Unzué habría ganado muchas más carreras. Esta sospecha no se puede demostrar pero es absolutamente verídico que la forma en que plantea las carreras el navarro le ha perjudicado en numerosas ocasiones aunque a priori resulte difícil defender tal afirmación después de superar la centena de victorias con el equipo pamplonica.

Y si, el Bala es un resilente. Ha superado una grave caída hace apenas dos años en el Tour y ya para muchos sería el ocaso de su carrera y sobre todo una suspensión de dos años por un caso muy oscuro. La gran diferencia entre Valverde y otros ciclistas que han pasado por esa condena es que Alejandro ha ganado por igual antes y después de la sanción. No puede haber sospecha cuando después de volver a la competición este tipo sigue ganando.

Llevo defendiendo tiempo que a Valverde habría que situarle a la misma altura que Indurain. Lo reitero. Antes y despúes, siempre.  Y sigo añadiendo a Contador a este trio de genios. Realmente creo que es merecido que Valverde sea situado en el olimpo de los ciclistas españoles, póngale en el lugar que quieran pero no olviden como ha ganado durante toda su carrera y la clase que destila en cada una de sus apariciones. Un genio que ,aunque sea a ojos del público no entendido, va a terminar su carrera con un triunfo mundial totalmente merecido y el inigualable honor de portar durante todo un año el maillot más bonito del mundo ciclista, el arco iris.

 

España, el fracaso de los otros

España

Terminó el mundial para España. Una Copa del Mundo en donde se preveía que España estaría cerca del título y que en ningún momento dio sensación de poder cumplir esa previsión. El dicho “Lo que mal empieza mal acaba” no se cumplió en el mundial del 2010 pero en este campeonato algo que no empezó con normalidad pudo decisivamente, o no, influir en la mentalidad de los jugadores.

Con mucha rabia escucho en las radios y leo los diarios la palabra fracaso. Y puedo hacer este artículo desde varias aristas. Opinando sobre lo que dicen los demás u opinando libremente desde el punto de vista futbolístico. Después de un debate que apenas ha durado un instante, me quedo con la segunda vertiente.

Siempre he defendido que en el deporte no existe el fracaso cuando uno intenta vencer por todos los medios, sobre todo por los del esfuerzo y la insistencia. Por primera vez, tengo la sensación de que el conjunto español no dio todo lo que tenía entre sus piernas. Puede seguramente que a este bloqueo técnico le acompañó una obturación mental. Para quedar campeón tiene que ocurrir una concatenación de factores que en este caso muchos no se llegaron a producir.

El talento. El talento ha sido el camino por el que España ha sido campeón como nadie en la historia entre 2008 y 2012. Y el equipo hispano de esta edición era especialmente talentoso de tres cuartos para adelante en campo atacante. Los Isco, Iniesta, Asensio, Aspas, Silva se presentaban directores de una orquesta que desafinó con el elemento indispensable en este juego: el balón. A excepción de largos tramos durante el partido contra Portugal, los de rojo no han sido superiores a ningún rival con el esférico entre los pies porque ha faltado en gran medida el acompañante perfecto a el balón: el movimiento. En muchos tramos del torneo España parecía un brillante equipo de balonmano, circulando con seguridad el balón pero sin filtrar pases interiores para irrumpir entre lineas del equipo rival. Solo destellos de Isco y alguna arrancada con el balón pegado al pie de Iniesta lograron derribar los entramados defensivos rivales.

Este torneo, nos deja la conclusión de que Costa no ha nacido, futbolisticamente, en España. Aún siendo el brasileño de lo más decente del equipo hispano ha destacado cuando ha sido un islote en medio del océano. Así el primer gol a Portugal o el gol contra Irán son reflejo de las características del bueno de Diego pero que deja bien a las claras que el asociacionismo no es su mejor virtud porque su juego de buscarse la vida perjudica enormemente a los peloteros españoles.

El Mundial deja muy señalado a De Gea, Silva y Asensio. Cada uno en su parte de responsabilidad. Así como Ramos , Koke, Piqué. Solo Isco pareció rendir al nivel necesario para avanzar rondas. Y eché de menos a Morata.

Futbolísticamente España solo ha jugado de manera brillante un largo periodo en el partido contra Portugal. Fue un partido duro y de mucho valor, saber reponer a la adversidad de un gol tempranero y España demostró carácter, el mismo que le ha faltado el resto del campeonato. El resto del torneo esperábamos más de todos, especialmente de Silva y Asensio. Ni atrevimiento, ni osadía, ni carácter, ni movimiento. Nada. Han rondado la palabra fracaso. Entiendo el fracaso como la ausencia de una voluntad. Muchos jugadores han estado muy cerca de ello si no llega a ser por su voluntariosa entrega en todos los partidos hubiera, por primera vez en mi vida, utilizado la palabra que tanto gusta a los opinadores.

Pero el estrépito fue también coral en el ámbito defensivo. Resulta increíble que unos equipos tan limitados con balón como Rusia e Irán al cruzar el medio campo parecieran estrellas rutilantes del universo futbolístico y que con unos conceptos básicos bien aplicados aparentaban ser unos jugadores absolutamente letales. Con el balón, el rival se sintió cómodo porque España nunca presionó el balón, los jugadores españoles se postraban a metro y medio del esférico, agachando el culo, reculando pero nunca presionando. Aguantaban, aguantaban hasta que el rival ya estaba en metros finales. Conducciones de pelota absolutamente normales se convertían en avances asesinos por la pasividad defensiva. Así se han generado errores, se han concedido saques de esquina, saques de banda, multitud de situaciones de superioridad del rival…

En fin, que la falta de intensidad, carácter y voluntad de los jugadores añadido a la tardanza excesiva de toma de decisiones del entrenador ha dejado a España apeado por el título.

Y sí, De Gea tiene su parte de culpa pero como todos. Cierto que falló en su mayor cualidad, atajar bajo palos, pero la cuestión es que quien le pone sabe que el arquero español no sale ni un metro de la linea de gol. Por tanto, está en la misma coyuntura que Costa; su juego no se asemeja al que quiere hacer el equipo nacional de España. Por tanto, también algo de culpa tiene quien los alinea porque calidad ellos tienen. Solo hay que ponerlos en la situación adecuada.

Por tanto, tendremos que esperar al mes de diciembre de 2020 en Catar para intentar conseguir la segunda estrella

Un juego de trileros

Muchos que han pasado por la vida política dicen que vale ahí vale todo y todos hacen lo mismo. Ahí, es un lugar un tanto ambiguo y que puede parecer inexistente. Ninguna afirmación está más alejada de la realidad. Ahí es donde se deciden las pequeñas grandes cosas que influyen en nuestra vida. Esas decisiones que día a día colorean cada escena de nuestra existencia. Si me duele la cabeza que haya un centro de salud cerca de mi hogar, si tengo derecho a una ayuda que me facilite mi vida, si el colegio de los niños está a una distancia horrible, si tengo que pagar más o menos por un impuesto. La política nos hace felices o infelices porque son los actores que rigen la misma la que deciden por nosotros. Nosotros los ponemos y nosotros los quitamos. Así debería suceder.

Como en otras ocasiones, estamos ante unos días absolutamente cruciales para la política española porque estamos ante una votación que permitiría echar del gobierno a un partido corrupto. Sea cual fuere el partido del gobierno es una indecencia política que un partido que ha sido declarado culpable de soporte y sustento al gobierno de una nación. Es éticamente injustificable y moralmente perverso querer mantenerse en el poder como si nada hubiera sucedido y que lo más mezquino de la condición humana , la corrupción, no hubiera influido en perpetuar asientos de poder. Hay un amplio consenso , al menos en el arco parlamentario, en expulsar del gobierno a los corruptos. Eme punto Rajoy mintió en un lugar tan sagrado como un juzgado. No es baladí. Es uno de los pilares donde se asienta la convivencia de una sociedad.

Pero el necesario paso dado por el PSOE parece tener a un protagonista de los que aburre. Sea cual sea el momento político a lo largo de la historia democrática española ya están aquí los del PNV para tocar los cojones, hincharnos las pelotas y reírse de 46.549.045 españoles a los que tendremos que restar los vascos.

No hace falta retrotraerse lejanamente, simple y llanamente hace unas cuantas pocas semanas cuando dijeron por activa o pasiva que no apoyarían los presupuestos de Rajoy mientras el artículo 155 de la Constitución Española estuviera vigente. Donde dije a ahora digo b. Me da igual. Total, tengo lo que quiero que son unos cuantos millones del cupo vasco haciendo mucho más desigual este país. Y no sólo es en esta reciente decisión la que me exaspera. Toda la tradición democrática de los abertzale en la Carrera de San Jerónimo viene marcado por el eclecticismo y funambulismo con paracaídas. Su agenda política viene marcada por el acentuamiento de la desigualdad y el chantaje político en función de sus intereses de gobierno en Euskadi. Una bazofia política.

Y la culpa no la tienen ellos, si no quien se lo permite. El Estado español con la desastrosa ley electoral premia a minorias y perjudica a esta nación de naciones llamada España. Es una contradicción tener una camara de representantes provinciales y a su vez premiar a estos partidos pequeños con amplia representación en el Congreso de los Diputados. Tanto el PNV como los nacionalistas catalanes así como los canarios o navarros obtienen diputados con un número proporcionalmente mucho más pequeño que partidos de índole nacional.

Y es que nunca es mal momento para exigir un cambio en nuestra legislación porque algo que parece que nada tiene que ver con el comienzo de esta opinión se convierte en capital para tomar cualquier decisión política en las Cortes Generales.

Se nos ha ido la pinza

Tengo una idea rondando alrededor de mi cabeza desde hace tiempo pero me resulta cansino volver a pensar en ella. Y todo tiene que ver con política. Pues este hartazgo ha devenido en que estoy cansado, estoy hartito del proceso catalán y de la represión estatal. Mantengo la firme convicción de que se nos ha ido la pinza. Y no sólo a los políticos sino además a gran parte de la sociedad española que no separamos nuestro pensamiento de los partidos a los que votamos y eso genera una deriva que enfrenta y no apacigua ni sosiega el ambiente.

A unos, porque han querido crear un estado independiente de una forma yo diría hasta histrionica por lo imposible de su ilegalidad y a otros porque han derivado en el poder judicial unas responsabilidades que tenían que haber ejercido el poder político, especialmente el Gobierno de España.

Por unos y otros estamos así. Absolutamente fuera de lugar que haya tantos políticos encarcelados y mientras los corruptos que realmente han robado están tranquilamente en casa riéndose de todos los españoles.

Mal por todos. Los independentistas, los nacionalistas del PP y Ciudadanos. Les gusta el fuego y por eso no dejan de echar gasolina al asunto. Todo esto y el rédito electoral. Y ya, si eso, mañana hablamos de política.

Euskadi y Navarra nos hacen desiguales

Congreso de los Diputados

Siguen aún colgando de miles de balcones repartidos por todo el país, numerosas banderas españolas, ondeadas para defender la unidad del Estado y así mostrar la oposición total  y beligerante  ante la ruptura unilateral promovida por los partidos independentistas catalanes. Sin tener la certeza plena de que este fuego se ha apagado, quien sabe si todavía están por apagar las ascuas que suelen perdurar en el tiempo, se enciende otro mucho más grave y este si que atenta frontalmente contra los intereses de nuestra querida España en virtud del espinoso desequilibrio que se produce en las cuentas de nuestro Estado.

La aprobación del llamado “cupo vasco” es una autentica tomadura de pelo para todos los ciudadanos que no residimos en Euskadi. Además de por el inmenso agravio al que nos someten a nivel económico supone un insulto por parte de los políticos del PNV y del PP así como del resto de fuerzas políticas que han votado a favor o se han abstenido. Solo Ciudadanos y Compromis se han manifestado en contra.
Y no será el arriba firmante el que tenga unas palabras de loa hacia la formación naranja pero en esta cuestión defiende con acierto una cuestión esencial para la convivencia: la igualdad.

Eso de que somos todos iguales no se lo cree nadie.

No tengo reparos, no obstante, en criticar a los responsables castellanos que a partir de la muerte del dictador no fueron lo suficientemente hábiles para dotar a nuestra Comunidad de un régimen que si consiguieron otras comunidades (Navarra, por ejemplo) o que no fueran capaz de aprobar un Estatuto hasta 1983, casi cuatro años después de los primeros.

Si los navarros fueron muy listos y nosotros muy tontos, si unos accedieron por la vía rápida a la concepción autonómica y nosotros lentos como el tren que circula por nuestras vías, es una inútil perdida de tiempo lamentarnos por haber actuado así pero debería ser una exigencia hacia nuestros políticos la reparación de todos estos dislates.

PNV, los amos del cotarro político.

Pero nos da igual, siguen saliendo los mismos. Y siguen saliendo los mismos por pura ignorancia.

No obstante, el cabreo que alimenta estas lineas es el juego político al que nos vemos involucrados los españoles. El chantaje se disfraza de acuerdo y el oportunismo en hipocresía. En apenas unas cuantas horas ha quedado ya suscrito un acuerdo por el que España acentua la desigualdad entre sus territorios.

Los culpables de este inmisericorde engaño son especialmente los políticos del PP y del PNV. Los miserables ministros del partido gaviota silencian con vergüenza la factura que el gobierno vasco abonará a todos los españoles por los servicios prestados. Esto no es más que una palmadita para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que necesitan el apoyo del grupo abertzale además del de Ciudadanos. Se les llenaba la boca a los interesados del PNV en las campañas electorales pasadas en abruptos descalificativos contra el PP. Da igual, si es cosa de dinero, rápido se olvida todo. Y a los demás, que les den.

El viaje ambulante del norte y demás paisajes