La que se avecina

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No se escapa que esperan muy malos tiempos. La que se nos viene encima es muy gorda. La que se avecina. Puedo seguir mencionando cualquier título breve para calificar los próximos años en nuestra bien querida España. Madre del amor hermoso. Juntado a las gaviotas corruptas, las naranjas podridas y los fascistas decimonónicos la van a liar en nuestro país bien gorda , en un futuro que sin duda alguno se parece más al de 1936 que al de 2036.

Y podemos buscar la justificación que quieran, la que deseen y desde deseen les valdrá para argumentar esta avalancha de concejales, procuradores, diputados, en fin, representantes del pueblo que proceden de lo más rancio del pensamiento político.

Se va a quedar corto Mariano Rajoy con todas las medidas que tomó mientras, por desgracia, fue Presidente del Gobierno. Pero corto, cortísimo. La reforma del sector financiero, el rescate, la reforma laboral, la ley educativa, la ley de seguridad ciudadana, ejecución del artículo 155 de la Constitución…. Pero lo que viene con esta calaña de retrógrados apunta a medidas que dañarán, aún más, el marco de convivencia, las relaciones personales entre diferentes cabezas pensantes y sobre todo la aceptación del conservadurismo como receta del infradesarrollo como país y como sociedad.

la que no espera no es nada comparable con lo que ya nos sucedió con Mariano. Estos son mucho peores.

Que si ley del aborto, que si ley de memoria histórica, que si ley educativa que si…. Que si.. Que para la derecha nunca vale nada, sólo y exclusivamente lo que ellos piensan. No ceden, no retroceden. Y claro así acabamos en 1936. Que más da que las urnas digan una cosa, a ellos sólo los vale lo suyo.

Ahora ponen de moda el mantra de que Pedro Sánchez es un presidente ilegítimo. Bien. Entonces señores fachorros, señores del PP, de Ciudadanos y de Vox el Congreso de los Diputados no sirve de nada, ¿para qué coños lo queremos? Solo les gusta cuando ellos tienen la mayoría. Por la misma razón que una mayoría de representantes que emanaron de la voluntad popular votaron por el cambio de Presidente de Gobierno de la nación, los andaluces han conseguido una mayoría representativa para elegir un nuevo Presidente de la Junta de Andalucía. ¿Hay algo de ilegal en los dos casos? Evidentemente no. Por lo tanto si alguno de los votantes de estos partidos dice ser demócrata pues dejen de usar posverdades cansinas y demagogas.

Una vez alcancen el poder bien por méritos propios (poco posible) o bien por desidia y negligencia del resto de partidos del arco ideológico parlamentario (muy probable) espera una catarsis, una tragedia hispánica de consecuencias inimaginables. Al tiempo

La naranja podrida

A los que hemos nacido bajo el inigualable cobijo de la democracia siempre nos han educado en el respeto a las ideas de los demás y a los que antes o después nos ha interesado la política dentro del régimen de convivencia y decisión nos atrae saber que piensan unos y otros y lo que dicen los otros y unos. Resulta necesario construir un pensamiento, un criterio y un ideario para ser fiel y poder realizar tu camino de vida con unos principios definidos y luchar por lo que uno cree. Tener el poder de creer cambiar tu entorno con ideas. Y ese area cada vez es más grande y más y entonces afecta a un grupo de población.

La breve historia democrática de nuestro bendito país nos ha deparado un bipartidismo solo salpicado por los años de gobierno de la UCD. Desde 1982 había un escenario demasiado delimitado. El PSOE, el PP, el PC y después Izquierda Unida y toda una retahíla de partidos nacionalistas, regionalistas e independentistas favorecidos por la ley D’hont para elegir los representantes en el Congreso de los Diputados han habitado con cierta comodidad en la vida parlamentaria y política. Durante lustros la resignación habitaba en el pensamiento de las personas que ansiaban un cambio radical en las políticas de unos u otros. O gobernaban los socialistas o gobernaban los conservadores y en las regiones con fuerte presencia de partidos locales, el poder y mando estaba de su lado. Los 21 escaños de Izquierda Unida en 1996 resultaban unas cosquillas en la democracia bipartidista. Para nada valían los millones de votos de estos partidos porque la ley estaba también del lado de los partidos hegemónicos.

Afortunadamente, mediada la primera década del siglo XXI irrumpen desde los más bajo de la repercusión mediática Ciudadanos y UPyD que consiguen representación en los parlamentos regionales y nacionales. Tras el huracán del 11-M, nace Podemos. Parece que el circo va a tener más artistas. Ya son más protagonistas en el arco político con lo que ello conlleva.

Ciudadanos es uno de estos nuevos protagonistas en la vida política española y Albert Rivera el aglutinador del carisma del partido naranja. Durante muchos años se conocía “siutatans” (sic) como el partido de Rivera. No había ningún otro rostro que personalizara la idea de Ciudadanos. Ese joven y guapo apuesto hombre era la cara que la política no tenía. Un tipo que desde el principio destacó por una telegenia abrumadora, un discurso ágil, fresco, rápido y enlazado aunque fuera a costa de decir contradicciones que se pasaban continuamente por alto. Un juego de manos más rápido que el de cualquier boxeador y un léxico amplio y sencillo de entender y una elocuencia demagógica inmensa le proporcionaban muchas horas en los medios de comunicación nacionales. Resultaba paradójico su discurso plano en emoción porque ese nivel aún siendo continuo en entonación era tajante en afirmación.

No hay mayor populismo que llenar de posverdades el oído del ciudadano. Que pena que en este país hay un nulo sentido crítico de la política

Cuando ya el poder no se asentaba solo en los dos grandes partidos históricamente gobernantes Ciudadanos siguió un camino fácil. Apoyo donde me convenga, con quien convenga como convenga. Que más da que en algún momento nos declararamos socialdemocrátas si podemos fusionarnos o absorber a un partido que abraza principios de todo tipo.

Cuando en las elecciones regionales de 2015 el panorama quedó tan disperso en cuanto a voluntad popular el partido del amigo Albert no dudó bajo el falso e hipócrita argumento de la regeneración tomar decisiones y posiciones diferentes en función del territorio y de los cabecillas a los que tenía que apoyar. Que más da Madrid que Andalucia, La Rioja que Castilla y León, Salamanca que Santander.

Resulta preocupante, desde el punto de vista ideológico y de principios, el barco en que se ha convertido Ciudadanos. Nunca mejor dicho, a la deriva y según el oleaje golpea su casco dicen o hacen diferente. Todas esas virtudes que Rivera posee desde el inicio de su vida política son hoy un lastre para la dignidad política. Un populismo emborrachado de bandera rojigualda embadurna sus continuas contradicciones que regularmente expone en los medios de comunicación. Recién le llegué a oír decir que el rey representaba la soberanía popular. No podía creer que ninguno de los periodistas que estaban en esa tertulia le apercibiera de su error, no se si voluntario o inconsciente pero cometido dentro de esa verborrea sin sentido político y solo demagógico. Así mismo el ciudadano Rivera acusa constantemente a los políticos de un lado del arco parlamentario de populista sin caer en la cuenta que hoy día no hay mayor populismo que llenar de posverdades el oido del ciudadano. Que pena, eso si, que en este país hay un nulo sentido crítico de la política como ideario a seguir.

Mira que está mal votar al Partido Popular pero votar a Ciudadanos es sin duda la decisión más errónea que hay hoy. Un partido lleno de rebotados con carrera conservadora que están dentro de una organización que dicen ser progresistas liberales. En fin, un cúmulo de despropósitos. Un vacío ideológico y un postura antinómica, repleta de intereses y contradicción.

La justicia poética del Bala

No pude contener la emoción y los nervios mientras veía el desenlace del Campeonato del Mundo. Junto al Comando Batuecas era incapaz de permanecer quieto durante los último veinte kilómetros del mundial. A falta de televisor en el restaurante donde me encontraba tiré de teléfono y de conexión de banda ancha para poder ver ,no sin cortes debido a la falta de cobertura, el desenlace de una de las alegrías deportivas más grandes que me he llevado. Una emoción incontenida gracias al campeonisimo resilente Alejandro Valverde.

Llevábamos mis compadres del Comando Batuecas toda la semana hablando del mundial, criticando la preparación española y analizando el recorrido. A mi me parecía excesivamente duro para el Bala, esperaba un desenlace con escaladores puros, potentes pero clásicos. Que más creer que sabes algo cuando en realidad quedó demostrado que no se nada. Valverde se coló en la terna de candidatos a diez kilómetros de meta y hasta el final fue un sin vivir que acabó de la mejor manera posible, ganando.

Valverde ha peleado el maillot arco iris siempre que ha podido, por ello es el ciclista con el mayor número de medallas, hoy ya siete. Pero unas circunstancias u otras le habían impedido siempre entrar en el sprint final para intentar acabar con el oro colgado al cuello. Ayer, lo consiguió.

La cuestión no es baladí. No es que un ciclista gane un número de medallas determinado, es que este tipo, este murciano de pocas palabras, lleva quince años ganando. Gana cuesta arriba, bajando o en plano. Compite ganando, lleva ya la friolera de ciento veintidós victorias como profesional, podiums en la tres grandes pruebas de tres semanas, ganando clásicas, peleando clasificaciones generales. Un superclase, un dotado de la naturaleza.

Es merecido que Valverde sea situado en el olimpo de los ciclistas españoles, póngale en el lugar que quieran pero no olviden como ha ganado durante toda su carrera.

Y eso que ha tenido que luchar contra el estereotipo del ciclista español y que tanto gusta al gran público, al ignorante gran público. Parece que no haber ganado el Tour de Francia es sinónimo de no ser nadie en el ciclismo. Pero se olvidan que ha ganado una Vuelta a España y que ha hecho podium en el Tour de Francia y en el Giro de Italia. Mala broma! Eso si, en el Comando Batuecas afirmamos que si no hubiera corrido a las órdenes de Eusebio Unzué habría ganado muchas más carreras. Esta sospecha no se puede demostrar pero es absolutamente verídico que la forma en que plantea las carreras el navarro le ha perjudicado en numerosas ocasiones aunque a priori resulte difícil defender tal afirmación después de superar la centena de victorias con el equipo pamplonica.

Y si, el Bala es un resilente. Ha superado una grave caída hace apenas dos años en el Tour y ya para muchos sería el ocaso de su carrera y sobre todo una suspensión de dos años por un caso muy oscuro. La gran diferencia entre Valverde y otros ciclistas que han pasado por esa condena es que Alejandro ha ganado por igual antes y después de la sanción. No puede haber sospecha cuando después de volver a la competición este tipo sigue ganando.

Llevo defendiendo tiempo que a Valverde habría que situarle a la misma altura que Indurain. Lo reitero. Antes y despúes, siempre.  Y sigo añadiendo a Contador a este trio de genios. Realmente creo que es merecido que Valverde sea situado en el olimpo de los ciclistas españoles, póngale en el lugar que quieran pero no olviden como ha ganado durante toda su carrera y la clase que destila en cada una de sus apariciones. Un genio que ,aunque sea a ojos del público no entendido, va a terminar su carrera con un triunfo mundial totalmente merecido y el inigualable honor de portar durante todo un año el maillot más bonito del mundo ciclista, el arco iris.

 

España, el fracaso de los otros

España

Terminó el mundial para España. Una Copa del Mundo en donde se preveía que España estaría cerca del título y que en ningún momento dio sensación de poder cumplir esa previsión. El dicho “Lo que mal empieza mal acaba” no se cumplió en el mundial del 2010 pero en este campeonato algo que no empezó con normalidad pudo decisivamente, o no, influir en la mentalidad de los jugadores.

Con mucha rabia escucho en las radios y leo los diarios la palabra fracaso. Y puedo hacer este artículo desde varias aristas. Opinando sobre lo que dicen los demás u opinando libremente desde el punto de vista futbolístico. Después de un debate que apenas ha durado un instante, me quedo con la segunda vertiente.

Siempre he defendido que en el deporte no existe el fracaso cuando uno intenta vencer por todos los medios, sobre todo por los del esfuerzo y la insistencia. Por primera vez, tengo la sensación de que el conjunto español no dio todo lo que tenía entre sus piernas. Puede seguramente que a este bloqueo técnico le acompañó una obturación mental. Para quedar campeón tiene que ocurrir una concatenación de factores que en este caso muchos no se llegaron a producir.

El talento. El talento ha sido el camino por el que España ha sido campeón como nadie en la historia entre 2008 y 2012. Y el equipo hispano de esta edición era especialmente talentoso de tres cuartos para adelante en campo atacante. Los Isco, Iniesta, Asensio, Aspas, Silva se presentaban directores de una orquesta que desafinó con el elemento indispensable en este juego: el balón. A excepción de largos tramos durante el partido contra Portugal, los de rojo no han sido superiores a ningún rival con el esférico entre los pies porque ha faltado en gran medida el acompañante perfecto a el balón: el movimiento. En muchos tramos del torneo España parecía un brillante equipo de balonmano, circulando con seguridad el balón pero sin filtrar pases interiores para irrumpir entre lineas del equipo rival. Solo destellos de Isco y alguna arrancada con el balón pegado al pie de Iniesta lograron derribar los entramados defensivos rivales.

Este torneo, nos deja la conclusión de que Costa no ha nacido, futbolisticamente, en España. Aún siendo el brasileño de lo más decente del equipo hispano ha destacado cuando ha sido un islote en medio del océano. Así el primer gol a Portugal o el gol contra Irán son reflejo de las características del bueno de Diego pero que deja bien a las claras que el asociacionismo no es su mejor virtud porque su juego de buscarse la vida perjudica enormemente a los peloteros españoles.

El Mundial deja muy señalado a De Gea, Silva y Asensio. Cada uno en su parte de responsabilidad. Así como Ramos , Koke, Piqué. Solo Isco pareció rendir al nivel necesario para avanzar rondas. Y eché de menos a Morata.

Futbolísticamente España solo ha jugado de manera brillante un largo periodo en el partido contra Portugal. Fue un partido duro y de mucho valor, saber reponer a la adversidad de un gol tempranero y España demostró carácter, el mismo que le ha faltado el resto del campeonato. El resto del torneo esperábamos más de todos, especialmente de Silva y Asensio. Ni atrevimiento, ni osadía, ni carácter, ni movimiento. Nada. Han rondado la palabra fracaso. Entiendo el fracaso como la ausencia de una voluntad. Muchos jugadores han estado muy cerca de ello si no llega a ser por su voluntariosa entrega en todos los partidos hubiera, por primera vez en mi vida, utilizado la palabra que tanto gusta a los opinadores.

Pero el estrépito fue también coral en el ámbito defensivo. Resulta increíble que unos equipos tan limitados con balón como Rusia e Irán al cruzar el medio campo parecieran estrellas rutilantes del universo futbolístico y que con unos conceptos básicos bien aplicados aparentaban ser unos jugadores absolutamente letales. Con el balón, el rival se sintió cómodo porque España nunca presionó el balón, los jugadores españoles se postraban a metro y medio del esférico, agachando el culo, reculando pero nunca presionando. Aguantaban, aguantaban hasta que el rival ya estaba en metros finales. Conducciones de pelota absolutamente normales se convertían en avances asesinos por la pasividad defensiva. Así se han generado errores, se han concedido saques de esquina, saques de banda, multitud de situaciones de superioridad del rival…

En fin, que la falta de intensidad, carácter y voluntad de los jugadores añadido a la tardanza excesiva de toma de decisiones del entrenador ha dejado a España apeado por el título.

Y sí, De Gea tiene su parte de culpa pero como todos. Cierto que falló en su mayor cualidad, atajar bajo palos, pero la cuestión es que quien le pone sabe que el arquero español no sale ni un metro de la linea de gol. Por tanto, está en la misma coyuntura que Costa; su juego no se asemeja al que quiere hacer el equipo nacional de España. Por tanto, también algo de culpa tiene quien los alinea porque calidad ellos tienen. Solo hay que ponerlos en la situación adecuada.

Por tanto, tendremos que esperar al mes de diciembre de 2020 en Catar para intentar conseguir la segunda estrella

Un juego de trileros

Muchos que han pasado por la vida política dicen que vale ahí vale todo y todos hacen lo mismo. Ahí, es un lugar un tanto ambiguo y que puede parecer inexistente. Ninguna afirmación está más alejada de la realidad. Ahí es donde se deciden las pequeñas grandes cosas que influyen en nuestra vida. Esas decisiones que día a día colorean cada escena de nuestra existencia. Si me duele la cabeza que haya un centro de salud cerca de mi hogar, si tengo derecho a una ayuda que me facilite mi vida, si el colegio de los niños está a una distancia horrible, si tengo que pagar más o menos por un impuesto. La política nos hace felices o infelices porque son los actores que rigen la misma la que deciden por nosotros. Nosotros los ponemos y nosotros los quitamos. Así debería suceder.

Como en otras ocasiones, estamos ante unos días absolutamente cruciales para la política española porque estamos ante una votación que permitiría echar del gobierno a un partido corrupto. Sea cual fuere el partido del gobierno es una indecencia política que un partido que ha sido declarado culpable de soporte y sustento al gobierno de una nación. Es éticamente injustificable y moralmente perverso querer mantenerse en el poder como si nada hubiera sucedido y que lo más mezquino de la condición humana , la corrupción, no hubiera influido en perpetuar asientos de poder. Hay un amplio consenso , al menos en el arco parlamentario, en expulsar del gobierno a los corruptos. Eme punto Rajoy mintió en un lugar tan sagrado como un juzgado. No es baladí. Es uno de los pilares donde se asienta la convivencia de una sociedad.

Pero el necesario paso dado por el PSOE parece tener a un protagonista de los que aburre. Sea cual sea el momento político a lo largo de la historia democrática española ya están aquí los del PNV para tocar los cojones, hincharnos las pelotas y reírse de 46.549.045 españoles a los que tendremos que restar los vascos.

No hace falta retrotraerse lejanamente, simple y llanamente hace unas cuantas pocas semanas cuando dijeron por activa o pasiva que no apoyarían los presupuestos de Rajoy mientras el artículo 155 de la Constitución Española estuviera vigente. Donde dije a ahora digo b. Me da igual. Total, tengo lo que quiero que son unos cuantos millones del cupo vasco haciendo mucho más desigual este país. Y no sólo es en esta reciente decisión la que me exaspera. Toda la tradición democrática de los abertzale en la Carrera de San Jerónimo viene marcado por el eclecticismo y funambulismo con paracaídas. Su agenda política viene marcada por el acentuamiento de la desigualdad y el chantaje político en función de sus intereses de gobierno en Euskadi. Una bazofia política.

Y la culpa no la tienen ellos, si no quien se lo permite. El Estado español con la desastrosa ley electoral premia a minorias y perjudica a esta nación de naciones llamada España. Es una contradicción tener una camara de representantes provinciales y a su vez premiar a estos partidos pequeños con amplia representación en el Congreso de los Diputados. Tanto el PNV como los nacionalistas catalanes así como los canarios o navarros obtienen diputados con un número proporcionalmente mucho más pequeño que partidos de índole nacional.

Y es que nunca es mal momento para exigir un cambio en nuestra legislación porque algo que parece que nada tiene que ver con el comienzo de esta opinión se convierte en capital para tomar cualquier decisión política en las Cortes Generales.

Se nos ha ido la pinza

Tengo una idea rondando alrededor de mi cabeza desde hace tiempo pero me resulta cansino volver a pensar en ella. Y todo tiene que ver con política. Pues este hartazgo ha devenido en que estoy cansado, estoy hartito del proceso catalán y de la represión estatal. Mantengo la firme convicción de que se nos ha ido la pinza. Y no sólo a los políticos sino además a gran parte de la sociedad española que no separamos nuestro pensamiento de los partidos a los que votamos y eso genera una deriva que enfrenta y no apacigua ni sosiega el ambiente.

A unos, porque han querido crear un estado independiente de una forma yo diría hasta histrionica por lo imposible de su ilegalidad y a otros porque han derivado en el poder judicial unas responsabilidades que tenían que haber ejercido el poder político, especialmente el Gobierno de España.

Por unos y otros estamos así. Absolutamente fuera de lugar que haya tantos políticos encarcelados y mientras los corruptos que realmente han robado están tranquilamente en casa riéndose de todos los españoles.

Mal por todos. Los independentistas, los nacionalistas del PP y Ciudadanos. Les gusta el fuego y por eso no dejan de echar gasolina al asunto. Todo esto y el rédito electoral. Y ya, si eso, mañana hablamos de política.

Euskadi y Navarra nos hacen desiguales

Congreso de los Diputados

Siguen aún colgando de miles de balcones repartidos por todo el país, numerosas banderas españolas, ondeadas para defender la unidad del Estado y así mostrar la oposición total  y beligerante  ante la ruptura unilateral promovida por los partidos independentistas catalanes. Sin tener la certeza plena de que este fuego se ha apagado, quien sabe si todavía están por apagar las ascuas que suelen perdurar en el tiempo, se enciende otro mucho más grave y este si que atenta frontalmente contra los intereses de nuestra querida España en virtud del espinoso desequilibrio que se produce en las cuentas de nuestro Estado.

La aprobación del llamado “cupo vasco” es una autentica tomadura de pelo para todos los ciudadanos que no residimos en Euskadi. Además de por el inmenso agravio al que nos someten a nivel económico supone un insulto por parte de los políticos del PNV y del PP así como del resto de fuerzas políticas que han votado a favor o se han abstenido. Solo Ciudadanos y Compromis se han manifestado en contra.
Y no será el arriba firmante el que tenga unas palabras de loa hacia la formación naranja pero en esta cuestión defiende con acierto una cuestión esencial para la convivencia: la igualdad.

Eso de que somos todos iguales no se lo cree nadie.

No tengo reparos, no obstante, en criticar a los responsables castellanos que a partir de la muerte del dictador no fueron lo suficientemente hábiles para dotar a nuestra Comunidad de un régimen que si consiguieron otras comunidades (Navarra, por ejemplo) o que no fueran capaz de aprobar un Estatuto hasta 1983, casi cuatro años después de los primeros.

Si los navarros fueron muy listos y nosotros muy tontos, si unos accedieron por la vía rápida a la concepción autonómica y nosotros lentos como el tren que circula por nuestras vías, es una inútil perdida de tiempo lamentarnos por haber actuado así pero debería ser una exigencia hacia nuestros políticos la reparación de todos estos dislates.

PNV, los amos del cotarro político.

Pero nos da igual, siguen saliendo los mismos. Y siguen saliendo los mismos por pura ignorancia.

No obstante, el cabreo que alimenta estas lineas es el juego político al que nos vemos involucrados los españoles. El chantaje se disfraza de acuerdo y el oportunismo en hipocresía. En apenas unas cuantas horas ha quedado ya suscrito un acuerdo por el que España acentua la desigualdad entre sus territorios.

Los culpables de este inmisericorde engaño son especialmente los políticos del PP y del PNV. Los miserables ministros del partido gaviota silencian con vergüenza la factura que el gobierno vasco abonará a todos los españoles por los servicios prestados. Esto no es más que una palmadita para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que necesitan el apoyo del grupo abertzale además del de Ciudadanos. Se les llenaba la boca a los interesados del PNV en las campañas electorales pasadas en abruptos descalificativos contra el PP. Da igual, si es cosa de dinero, rápido se olvida todo. Y a los demás, que les den.