Elefantes

La mejor noticia musical del año sin dudas es el regreso de Elefantes, un grupo imprescindible en mi vida y que me emocionó desde la primera vez que los oí sin conocerlos absolutamente de nada el 2 de diciembre 2000 cuando actuaron como teloneros de Bunbury dentro de su Pequeño Cabaret Ambulante.
No fui consciente de la importancia que tendría para mi tiempo futuro aquella noche en el frío y desangelador Palacio de Congresos de Salamanca. Sentado en una amplia y recostada butaca presencié la actuación de cuatro tipos que luchaban con fragor contra la incomprensión devengada de la ignorancia del público asistente. Pero una melodía y unos acordes cambiaron todo y “Si no te siento” fue el motivo de mi búsqueda de ese disco en las tiendas de música. Desde entonces, Elefantes, es sin duda alguna, uno de los grupos de mi vida.
Recientemente, el periodista Juanjo Ordás publicó en Efeeme un listado de 10 canciones imprescindibles de Elefantes. Una opinión demasiado politicamente correcta y ciñéndose a las canciones exitosas o más conocidas de la banda bien por su presentación como single o por su repercusión en medios. A mi entender, falta profundidad y salirse de la linea meramente comercial. Respetando su opinión y la de todos los lectores yo elaboro la mía en función de la emoción que me supone su escucha o la importancia que tuvo en determinado momento e incluso me permito incluir canciones maravillosamente interpretadas.
Su elaboración no tiene rango ni jerarquías, así que el orden pueden alterarlo como bien quieran ustedes.

1. Pretendes ver video aquí

2. Y sin respirar 


3. Me gustaría poder hacerte feliz


4. Piedad

 
5. Se me va

6. Azul

7. La niña morena

8. Me he vuelto a equivocar
9. Abre más ancho el camino
10. Mi estrella ver video aquí

Me permito incluir una más por brutal inspiración supuso durante un largo tiempo esta canción

Y tú sabrás que hacer


Uno que me conmueve

Daniel Sánchez Arévalo tiene la cualidad de conmoverme con su trabajo. Creo, entonces, que ya se puede sentir realizado como creador y director de cine. Al menos, una persona, el arriba firmante, ha salido de la sala de proyección entusiasmado con sus películas. “Azuloscurocasinegro” azotó mi conciencia y mi espíritu de una forma salvaje y desproporcionada. Quim Gutierrez y Antonio de la Torre ofrecieron al mundo su caudaloso talento en forma de emoción. Años después se presentan con “La gran familia española”. Una obra extraordinariamente bien vendida en su proceso publicitario como comedia futbolera.
Los que conocemos a Daniel sabíamos que no podía ser una película facilona de ver y prefabricada para ver desde el sofá de tu casa. No. Yo estaba preparado para algo….. pero se me fue de las manos.
Me ha encantado. Y sobre todo me ha emocionado otra vez la presentación de una familia desestructurada y prisionera de una gran mentira que sólo al final del film descubre su verdad.
Majestuoso Quim Gutierrez. Me gustaría ser igual de feo o de guapo que él y tener esa mirada tan comunicativa y profunda que altera a la más impertérrita de su contrincante. Es además, esa apariencia tan beduina la que le presenta en un personaje que como en otros se engendra en una huida. Si, es cierto, el cabronazo tiene un pelo que uno ya quisiera pero además tiene algo que todos tenemos pero no lo mostramos: corazón. Es su personaje enemigo irreversible de muchos de nosotros; contradictorio y pasional. Es el alma de la película y como tal, consigue que todas las historias te conmuevan, eso si, unas más que otras.
Si, me he reído. Especialmente con Roberto Alamo, que gran interpretación!! Tiene muchas papeletas para entrar en la carrera por el Goya al mejor actor de reparto.
La obra tiene guiños cómicos que se agradece, aligera la trama y además hechos con buen gusto.
Si es cierto que hay mera desigualdad en la intensidad de las historias.
Veronica Echegi, se presenta guapa y dinámica, pero con una sobredimensionada actuación. Es lo más flojo de la obra de Arévalo aunque ciertamente cuando esta actriz gane en continencia emocional para mostrar correctamente su personaje encajará mucho mejor en una obra coral.
Puede que D.S.A. no pase a la historia como un extraordinario director, no lo sé. Pero a mi me encantan sus películas y en esta especialmente me maravillan ciertos diálogos entre los hermanos. Son conversaciones que hay sacarles toda su miga. No tengo más remedio que volver a ver la película, pero si me pasa lo mismo que cada vez que veo “Azuloscurocasinegro” no pondré objeción en pagar de nuevo la entrada.
Gracias Daniel por la conmoción.