El español

El español

Últimamente me irritan muchas cosas, me enojo en exceso con cosas tan poco susceptibles de cabrearme. Intento desatascar las tuberías de mi ímpetu con una buena canción o con una idea que en nada se parezca a la razón de mi cabreo.

Y es lo que tiene que en los últimos años haya aumentado mi interés por la historia que aunque siempre me gustó nunca me había apasionado tanto y había despertado una continua sed de aprendizaje. Y vinculado con la herencia del conocimiento, con la transmisión del saber de unos a otros, con la comunicación entre personas que se entienden en un mismo idioma no son pocos los años que presto especial atención al mal uso que damos de nuestro precioso “español” o “castellano” especialmente en los medios de comunicación y en personajes relevantes de nuestra cultura.

Una escena trivial que pudo suceder en miles de hogares españoles sucedió en el mio hace pocos días cuando en el telediario de la televisión pública española y mientras se informaba de un dato económico el periodista afirmó ” (una compañía de aviación) se ha postulado como la aerolínea low-cost más puntual del año 2017“;

Pero vamos a ver, alma de cántaro. Tú, que te dedicas a comunicar..¿ no puedes utilizar unas palabras españolas que sustituyen sin ninguna alteración de significado a lo que has querido decir en inglés….?

No abogo por ser cursi pero si por tener un minimo interés en el buen uso del castellano. Cuidar un poquito lo que nos sirve para la comunicación entre generaciones.

No se que sucedió en su casa pero en la mia, mi madre ,estupefacta, me preguntó que quería decir loucost visiblemente molesta con la utilización inapropiada. Lógico que personas que no han estudiado el inglés vean como la invasión de expresiones foráneas es tan abusiva como innecesaria.

Después de contestarla, aumento su grado de enojamiento al comprobar que en castellano podemos decir lo mismo.

Otras de las palabras que me sacan de quicio es “basket”. Muchos, la mayoría me atrevería a decir, periodistas deportivos intentan hacer del uso continuo de este termino inglés un hábito extrapolable a las conversaciones de la gente para dejar de usar un vocablo tan hermoso como “baloncesto”. Y además de no conseguirlo quedan retratados como auténticos paletos al acortar la palabra y hablar del “basket” español o del “basket” americano o del “basket” del patio de su casa como si pensaran que están utilizando correctamente el anglicismo. Cesta no es sinónimo de basketball por lo tanto toda esa panda de locutores que partido tras partido nos hablan de “basket” en vez de “baloncesto” se quedan en evidencia y que más allá de utilizar términos que funcionen en el periodismo habría que recordarles que uno de los objetivos de los medios de comunicación es la transmisión de historias de unas personas a otras con la necesidad de ser y hacerse entendido.

Mi preocupación por la pérdida del buen uso de nuestra lengua me aterra. No es necesario que todos tengamos matricula Cum Laude en el conocimiento y uso del español pero si que tengamos la mínima preocupación de transmitir generación tras generación un idioma común que con sus lógicas evoluciones no pierda las raíces.

Me aterra el hecho de que sean medios de comunicación públicos los que promuevan el uso de expresiones inadecuadas o inapropiadas ya sea por falta de conocimiento o por la perseverante idea de poner de moda ciertas palabras.

Es inevitable afirmar que el siglo XX ha supuesto una revolución en nuestro idioma con la aceptación debido a varias razones de palabras inglesas y francesas en nuestro precioso idioma. Palabras que hoy pensamos que son nuestras como fútbol, estándar, besamel y un largo etcétera provienen de otros idiomas y todo este catalogo de palabras importadas se ampliará, pero, ¿hasta donde?