SonoramaRibera 2018

No todos los festivales son iguales y aunque haya repetido en varias ediciones mi presencia en Aranda de Duero para disfrutar de la música, del ambiente festivalero que regala el pueblo a todos los asistentes, de la hospitalidad de todos los arandinos, todas y cada una de ellas ha tenido una característica que la hace única y especial.

Sin duda la presencia de Búnbury generó a última hora mi deseo de asistir junto a mis amigos y compañeros de las últimas ediciones . Asociado a él, el cartel no era el que a priori más me satisfacía pero las ganas de disfrutar de la música y de mis amigos empujo a desplazarnos a la localidad burgalesa. Los primeros pasos preveían una aglomeración masiva desde el primer instante la presencia en el camping de un enjambre de tiendas de campaña ha visto el recuerdo de la edición anterior dónde la masificación fue horrible. Pero sorprendentemente el presagio no se cumplió y solo en algunos instantes del sábado en el recinto sí confirmó mi miedo.

El jueves empezó con un sorprendente y poco justificado cartel en la Plaza del Trigo. Y realmente ocurrió lo previsto . Fue una mañana realmente floja que no tenía más remedio que enderezar la tarde y así ocurrió porque ni siquiera mi cambio de escenario para ver a los bercianos The Morgans alegró el panorama. Estos, cuando dejen de cantar en inglés y pongan un poquito más de energía puede que habiten en más carteles festivaleros.

Empezó el jueves en el recinto con un cartel soso y flojo, cercano a la inmolación con Tulsa y Soleá Morente. El apellido queda muy bien en cualquier cartel, el talento se quedó en la tinta. Vino a continuación el aberrante y vergonzoso espectáculo de Diego “El cigala”. Primero porque salió al escenario treinta minutos tarde y segundo porque no se dedicó a cantar sino a hacer algo parecido a balbuceos y alaridos acompasados por una excelente banda que asentía el bochorno que presenciaba. Los únicos aplausos que se llevó el caradura madrileño fueron cuando alzaba el vaso para beber su combinado de naranja. Cubata y medio se pimpló el jeta en apenas cuarenta minutos de concierto. No merece vivir más de la música.

Debido a la perniciosa actitud del cantaor el siguiente grupazo, Neuman, se vio obligado a recortar considerablemente su concierto. A los murcianos, además de mantener las formas y la corrección, le fue cortado el sonido en la última canción. A renglón seguido venía el plato fuerte de la noche: Búnbury.

Fue un concierto redondo, extraordinario, enérgico, empático y con una brillantez artística que impide que al zaragozano nadie le saca de las mas altas esferas musicales. Un concierto con un listado de canciones un tanto sorpresivo, no he querido saber lo que ha interpretado en otros festivales, pero que permitió a la plebe entregrarse. Percibí una emoción en el público, además de la mia claro está, pocas veces encontrada en ya más de las veinte ocasiones que le he visto a lo largo de su carrera.

Bunbury en Sonorama
Bunbury en Sonorama 2018

Su presencia me impidió ver por solapamiento de horario a otro de mis grupos favoritos: Egon Soda. No se lo perdono a la gente de Art de Troya. A continuación llegó una muy digna actuación de Mikel Erentxun, muy sonora y fresca. Además algún clásico de Duncan Dhu fue seguido por la multitud, que en su facción más joven, nos permite creer que hay esperanza en la deriva. Pasó después por el escenario principal Rozalen, momento que creí oportuno para cenar pues su música no es de mi agrado. Después de ello llegaron Elefantes. Me resulta muy difícil hablar de un grupo capital en mi vida pero que se aleja de la emoción que me ha hecho sentir tantos y tantos años. Su último disco es el peor de su carrera y no es digno de su trayectoria. Y lo que es peor, van flojeando en directo poco a poco. Un lento agonizar. Ojalá Shuarma y Toscano consigan reflotar el barco.

El viernes era el día de la rumba en la Plaza del Trigo. Una apuesta arriesgada en la que sólo Tomasito consiguió embrutecer a los jóvenes espectadores con un espectáculo de entrega y conexión. Fue muy digna su presencia. Club de Rio y Tu Otra Bonita pasaron, sin más, por el histórico escenario. Como sorpresa la organización colocó a La Moda a ultima hora de la mañana. Sorprendió que los burgaleses hicieran un concierto similar al de la noche. Desaprovecharon la oportunidad de demostrar su polivalencia musical con tanto instrumento, eso si, la gente se sabe bien algunas de sus canciones. A mi, no me gustan.

Llegamos al recinto para ver a Angel Stanich. Esa voz tan peculiar… como correcta su actuación. Vino posteriormente L.A. en seguramente, la apuesta mas pura por el rock. Que bien estuvo el mallorquín y que sólida su música y sonoridad. Pasamos a los insulsos Nada Surf. Buscan la empatía y la conexión con el público pero su música en directo me dejó algo frío pero era una banda de obligado cumplimiento de asistencia. Vino después de ellos la mejor actuación de la noche, Morcheeba. Tenía muchas ganas de verlos en directo por primera vez y no defraudaron los británicos que realizaron un mezcla inclasificable de soul, pop electrónico que dejó todo loco al publico citado en Aranda. Magnifica y contundente voz en directo, una minimalista puesta en escena y una sobriedad vocal cándida que me maravilló. Geniales.

Si magníficos son los últimos discos de Xoel López no dejan de ser superados por sus interpretaciones en directo. Emoción transmitida a raudales en un artistazo imprescindible en los últimos años.

Vino después Liam Gallagher. Simplemente cantó. No se si bien o mal porque esa pose imperterríta del ingles me genera una frontera en la que no llego a entender todo su ego ni la hegemonía musical que se dice que alcanzó con su banda Oasis. No me pareció en ningún caso, una actuación destacada.

Hice un pequeño descanso para preparar el concierto esperado de Viva Suecia. No defraudaron los murcianos. Van cogiendo carrerilla. Estupendos y contundentes, un rock sonoro redondo y enérgico, melodías pegadizas y letras con contenido. Arrea el bajo y la guitarra y la profunda voz principal los convierte en protagonistas de festivales y seguro que los veremos de cabeza de cartel de muchos de ellos, ocupando su propio lugar por méritos propios.

Como ya había visto el repertorio de La Moda por la mañana opté por irme a descansar. Viernes finiquitado.

El sábado soleado se barruntaba de máxima asistencia y apelotonamiento del personal al evento pero nuestra previsión hizo de nuevo posicionarnos como estos últimos cuatro años en un lugar privilegiado de la Plaza del Trigo para ver otro mas decepcionante pase de grupos. Solo Carolina Durante fue merecedor de halagos. Un punk de los ochenta hecho bien levantó e hizo botar a la muchedumbre. La gran sorpresa de la organización fue un breve e insuficiente concierto de Lori Meyers en el que interpretaron solamente cinco o seis temas, todos ellos grandes éxitos.

Así llegamos a la traca final que con un sol de justicia nos recibió con Mi Capitán, una debilidad personal. Estuvieron bien, yo diría que más que correctos. Siguió Maga, un grupo tan insulso como innecesario en un festival así al que seguían los abominables Sidecars. No voy a decir nada para no ofender a algún lector. Si que la expectación era máxima para el siguiente concierto Xoel López. Que sencillo resulta decir: “Xoel siempre cumple” y que difícil nos resulta decir algo así como “Xoel siempre está a un nivel altísimo”. Músico por definición y ejecución, con una banda compactada, una dulce interpretación llena de vigor, fuerza, vehemencia, brío y musicalmente exquisita con el sr. Bautista a los mandos. Si magníficos son sus últimos discos no dejan de ser superados por sus interpretaciones en directo. Emoción transmitida a raudales en un artistazo imprescindible en los últimos años.

Lo vivido a continuación raya el caos, la confusión y la contradicción. Llegó Izal para absoluta e inevitablemente petarlo. No cabía un alfiler en el recinto y no digo que no estuvieran equivocados. Izal no me transmite nada, ni calidad musical ni implicación ni brillantez. Pero a la gente le entusiasma. ¿Quien está equivocado?  Me gustaría decir que yo no lo estoy pero me rindo a la evidencia. Toda la gente se equivoca menos yo porque Izal es un gran residuo de lo insoportable. Un grupo comercial liderado por un narcisista que aburre con sus largos discursos entre canciones. Musicalmente cercanos al karaoke más básico que cualquier estilo bien definido. Como casi todas las bandas en el Sonorama Ribera sonaron bien y emocionaron a una cantidad inmensa de gente que gritaba con efervesciencia todas sus canciones durante ciento viente minutos. La parte final fue un suplicio para mi y conseguir salir a ver a tiempo a Arizona Baby, un reducto de música fuera de lo comercial. Los pucelanos hacen algo que o te gusta o no porque siempre es el mismo formato y a mi me gusta. El Meister y sr. Marrón estuvieron fenomenales.

Mientras tomaba una cerveza (tras otra) sonaron Nunatak. Que me gustaron! Había una deuda pendiente del Sonorama anterior y Dorian se la cobró con elegancia y saber hacer. En el escenario principal demostraron porqué han ido conquistando mi corazón. Ese pop con base de sintetizador conquistó Aranda por la bravura de su concierto y la corrección musical con la que la hacen. Ya con el día hecho asistí solo a un par de temas de Vintage Trouble antes de ver, por desgracia para mi, el comienzo de Nancy Rubias. Es impresentable que alguien que ama la música como la gente de Art de Troya permita que un tipo vaya en playback aunque sean las tres de la mañana y con el recinto abarrotado. Y con una sesión de dj de rock dí por finalizado el SonoramaRibera 2018  musicalmente hablando porque el domingo desistimos de ir a la Plaza del Trigo, sólo a lo lejos oímos a Varry Brava. Un tipo que no despierta ningún tipo de interés musicalmente hablando.

En el Sonorama es imposible ir a todo lo que te propones y si cumples en la Plaza del Trigo te dejas grandes apuestas del Escenario Charco o Castilla y Leon. Me he quedado con las inmensas ganas de ver a Egon Soda, Marazu, La Bien Querida, Vintage Trouble, Joana Serrat, Virginia Maestro y unos cuantos más pero realmente es complejo asistir a todo lo que la agenda propone.

A nivel personal me quedo con el huracán Bunbury, la genialidad de Xoel, los maravillosos Morcheeba, la contundencia de Viva Suecia, la originalidad de Tomasito, la decencia de Erentxun y la pasión que levanta Izal.

Como aspectos negativos la vergonzosa actitud de El Cigala, la prepotencia de Gallagher, la inanición de Sidecars, la calidad musical de Izal, el deterioro de Elefantes, contratar a Nancy Rubias y la muy escasa calidad en el cartel de la Plaza del Trigo que este año se queda huérfana de citar a un grupo o artista para pedir a voz en grito su presencia en el escenario principal.

El arte de la felicidad

Nunca dudé de tu forma de ser. Si no lo puedo llamar amor a primera vista lo denominaré admiración instantánea. Fui sin duda el cariño con el que entrabas en casa a ver al hombre de la silla de ruedas o hablar un rato con la madre de muchos de vosotros. La ternura con la hablabas con aquel hombre mientras yo simplemente observaba fue lo que me hizo ver algo especial en ti. Lustros después he heredado ese cariño constante de mi progenitor y me tratas, nos tratamos con una enorme ternura, honestidad y sensatez.

Podemos aplicar a este camino decenas de canciones, alguna de ellas las escuchamos en los festivales a los que vamos juntos y bien acompañados. Versos que musicalizan nuestros corazones y purifican el alma que en algunas ocasiones a lo largo de año nos emociona escucharlas juntos. Has hecho de la música nuestra terapia ocupacional y has vertebrado a través del cariño y la generosidad algo tan hermoso como la amistad no sólo para conmigo si no para todos los que desde el “Teléfono de la Esperanza” han descolgado el auricular buscando tu auxilio.

Hay una opinión común, expuesta entre muchos de nosotros, y es que no conocemos alguien con quien te lleves mal. Nadie con quien confrontarse ferozmente. Nadie que te desee el mal. Hay que ser una persona muy carismática para ser el bálsamo de cualquier marejada. Tienes esa enorme cualidad que emerge por el corazón tan puro que tienes y que hace fluir la sangre desde lo más alto de tu persona hasta las catacumbas de la eternidad, donde quiera que acabe.

Porque emprendemos nuevos viajes extraordinarios
Porque perdimos el equipaje con nuestras rutinas
Porque la ruina trajo consigo y de la mano las musas
Porque me dejo querer por tí

No resulta ser fiel a la conciencia y durante mucho tiempo has sido fiel a la aguja hilvanada desde Castellón hasta Salamanca con visitas que no se demoraran en exceso, con esfuerzos enormes para venir a vernos y pasar unos días siempre bonitos haciendo las cosas simples de la vida y que tan felices nos han hecho como un buen café, unas buenas cañas y unas copas con sus excesos charro nocturnos. Y siempre, siempre ha habido música en nuestras vidas.

El trio
El amor para todos

Esas escenas que al fin y al cabo son las que siembran, riegan y florecen nuestros corazones. Esas escenas con letras y melodías que nos hacen enterrar vestigios de tristeza. Y ahora tienes mucho que elegir porque somos un grupo indivisible.

El amor. Esa cualidad innata que llevas en tu corazón se ha desparramado a tu alrededor en forma y manera grandiosa. Y no porque el hoy tu marido sea grande, que lo es, a todos los niveles, sino que te ha vuelto el boomerang cargado de buena gente, dedicación y ternura.

Necesito un manual de tus valores para que alguno se me pegue e infecte algunas de mis heridas para poder vacunarme con todo lo que llevas dentro y que nos contagias como un virus mortal de vitalidad.

El viaje ambulante del norte y demás paisajes