"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

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Siempre seremos los mejores

Existe en la conducta humana el rutinario ejercicio de echar la vista a atrás como para apagar la tristeza que por algún motivo nos invade en ese preciso momento. Mirar al pasado recordando momentos auténticamente únicos es como hacer un ejercicio de funambulismo entre la nostalgia y el deseo con esa dosis de querer retrotraernos a ese instante, inigualable, pero que generalmente no va a volver a ocurrir.

Tienden las mujeres y los hombres, más estos últimos que las primeras, a hablar con anhelo de unas escenas vividas como si de seres sempiternos en la juventud quisieran ser. Esa palabra maldita que a veces nos atormenta y otras nos altera. Nostalgia. De la que también a veces con vergüenza nos referimos a ella. Una vergüenza relacionada con la seguridad de que nuestro futuro no va a ser ni de lejos parecido al que felizmente tuvimos en el pasado.

Me agota el pensamiento negativo. Me resulta cansino mirar demasiado atrás. Me decepciona esperar lo que nunca va a volver a suceder. Me perturba el constante anhelo del pasado.

Esas cabalgadas nocturnas embriagados de superioridad, esos excesos que nuestros cuerpos aguantaban como robles, esos merodeos entre faldas y pantalones un viernes, un sábado y los domingos también, esas conversaciones interminables por teléfono. Todo aquello estuvo muy bien. Pero, ¿y ahora qué?

Me atormenta pensar que los besos que di fueron los mejores de mi vida sin conocer los que me quedan por dar, me entristece pensar que no tengo ya capacidad de beberme las calles de Madrid latido a latido, me desola rozar la idea de que no pueda comunicarme todos los días de nuevo para ser puntual, me tortura caer en el maldito cliché del pensamiento único de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Caes en  desgracia si estás en esta idea.

Entonces desprecias uno a uno los besos que tu hija te da, de las sonrisas que te regala, de los desvelos de tu niño, de los ratos que pasamos en el sofá, de las horas que no te dedicas a ti, de la incapacidad de hacer todo aquello que hiciste antaño.

Por muy delirante y decadente que sea el momento en el que estás no hay nada más motivante que lo que queda por venir y eso que detesto de igual manera la recurrente expresión “lo mejor está por venir”. Digo yo; si no sabes que es, como lo vas a comparar. Por muy ingenuo que parezca el desvarío de hoy es que realmente lo que me pasa es que estoy hasta el gorro de que pensemos más en el ayer y en el mañana. ¿Tan dificil es disfrutar el momento?

No entiendo mi vida sin Paco, sin Chuchi, sin Raul, sin Carlos, sin Curro…. pero coño, otros y otras vendrán. Y no tengo duda que el futuro se construye desde el presente, ese que dura un instante, un tic tac de reloj, esa canción que alegra tu corazón. Ese beso que no sabes porqué lo das, ese abrazo en el que te entregas como si no hubiera más, esa sonrisa que regalas sin esperar nada a cambio, esa cerveza cómplice y confesora, esas pedaladas que te llevan al más allá. Coño que el pasado es pasado y fue precioso… pero, ¿es que no te apetece seguir pasándolo de puta madre?

1 comentario en “Siempre seremos los mejores”

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No hay que quedarse indiferente ante todo lo que nos sucede y por eso siempre hay que posicionarse

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