"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

Razones para amar una camiseta

De niño uno siempre sueña. Fuera lo que te guste, siempre sueñas con ello. Y si de pequeño te gusta el deporte, sueñas con ganar, con marcar goles, con meter canastas, con hacer buenas marcas pero sobre todo sueñas con defender una camiseta, besar un escudo, imaginar situaciones que ves en la tele… el público, los gritos, la gloria…; tu ilusión dignifica un sentimiento.
Pasa el tiempo y cuando no eres capaz de cumplir esos sueños disfrutas de tu equipo, de tus colores, de tu pasión de una manera más objetiva, más distante pero no menos apasionada. Pero cuando pierdes la efeverscencia del fanatismo puedes analizar situaciones más claramente y sobre todo más fríamente, eso si, sin perder el amor a tus recuerdos, a tus ilusiones o lo que es lo mismo el amor a unos colores.
Crecí con sueños imposibles, con ídolos que los veía una vez a la semana en la televisión y con pasiones infantiles incontrolables. Iba al Helmántico a ,generalmente, ver perder a mi Unión Deportiva Salamanca y me transformaba delante de la caja tonta con los Michel, Buyo, Martin Vazquez, Camacho, Hugo….
Me flagelaba por la noches escuchando la radio la sintonía de Antena 3 antes de oir la voz de Supergarcia, enemigo público de mi ídolo pues Michel tenía una posición preeminente y hasta obsesiva en mi cabeza y mi corazón. Intentaba imitar en el patio de mi colegio los pasos del mago del 8, me cosí su dorsal de los mundiales en una camiseta de algodón para jugar con los de octavo A, forré mi carpeta con fotos suyas como colegiala que buscaba sus calzoncillos. Mientras, cada vez, que entraba en la rampa de acceso a El Helmántico los pelos se me ponían de punta al ver el verde del tapete de juego, el olor a puro, las manchas de vino en las ropas de los socios mientras un carrusel de jugadores desfilaban con la elástica blanquinegra sin conquistar mi corazón. Pero eso era el fútbol; y en blanco, el de la Unión y el del Madrid. Luego entró el blanco de mi querido R.C.D. Ribert y encima España vestía de blanco como segunda equipación. Todo era blanco. Los sueños en blanco.
Y ahora después de ver al Real Madrid jugar contra el F.C. Barcelona veo que la camiseta del madrid está manchada. Sucia. Turbada por la inercia hacia el precipicio. ¿Los niños ahora tienen que crecer viendo a Pepe? ¿Tienen que ver al entrenador del equipo de tus sueños agredir a un colega? ¿Los niños y niñas tienen que ver el honor está por debajo de los resultados? ¿Puede un padre madridista educar a su hijo o hija en la cultura de deporte que pregona Mourinho? ¿Puede Florentino hablar de la historia del Real Madrid cuando es él el único responsable de la actitud violenta, aspera, antideportiva de jugadores que en otra situaciones no se comportan así? Pepe no es digno de entrometerse en los sueños de ningún niño. Ya está bien de justificaciones pues un maestro sabe como educar a su alumno pero parece que Mourinho está ciego y Florentino no hace de perro guia. Mi sueño no pertenece al nefasto presidente.

2 comentarios en “Razones para amar una camiseta

  1. Me has hecho recordar mi infancia, me has hecho reflexionar sobre como están viviendo los niños de hoy esa ilusión que teníamos nosotros… muy bueno Juan.
    No estoy seguro, pero me parece que en el camino hacia el éxito hemos perdido algo.

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