Días combulsos y de indefinición en la U.D. Salamanca, el equipo de mis amores. Su agónica situación económica presenta una difícil solución de continuidad al club tal y como hasta hoy lo conocemos. No sabremos, aún, que pasará a partir del 18 de junio.
Se presenta el ex-Presidente, ex-máximo accionista y ex-patrón del barco Juan José Hidalgo Acera, (Villanueva del Conde, Salamanca, 1941) como salvador del club y augura continuidad del fútbol a nivel profesional en Salamanca si le dejan ejecutar su plan, que consistiría en el adquisición de los derechos federativos del actual club y la fundación de uno nuevo. Grosso modo podríamos definirlo como una refundación.
Hasta aquí nada novedoso a lo que ha afirmado el arriba firmante durante el último mes. Siempre defendí esta solución excepto que el dueño del nuevo club fuera el sr. Hidalgo, a lo que me opongo frontalmente y dicho sea de paso, critico negativamente su historial como presidente de la UDS pues aparecen más sombras que luces, que haberlas, haylas.
Aparece el sr. Hidalgo en la UDS en el año 1987 debido a la renuncia que presenta el sr. Rey , por entonces presidente. Sea como fuera “Pepe Aviones” comienza poco después la transformación del club en Sociedad Anónima Deportiva.
Deportivamente, el club sobrevive en la división de bronce del fútbol español. Es en 1992 donde Hidalgo cambia el rumbo de la historia y ficha a Juan Manuel Lillo con sólo 26 años para reflotar deportivamente el equipo. En su primer año falla en su tentativa de ascender pero el sr. Hidalgo en su decisión deportiva más acertada en toda su historia mantiene y confía en el joven entrenador tolosarra. A la segunda tentativa el equipo asciende a las segunda división y al año siguiente, sorprendentemente, asciende a la máxima categoría del fútbol nacional.
A partir de aquí un sinfín de entrenadores han pasado por el banquillo charro, lo que ha acompañado a la improvisación, la urgencia y la falta de definición de un proyecto tanto deportivo y económico.
El sr. Hidalgo es responsable en su justa medida y proporción de la enorme deuda que tiene actualmente el club, que ronda los 14 millones de euros de los aproximadamente 10 son de Hacienda y Seguridad Social.
Debo y lo exijo explicación. Durante 15 años fue presidente y máximo accionista y hasta la compra por parte del señor Manuel Campo de muchas de sus acciones fue igualmente responsable de la situación económica.
El sr. Hidalgo tiene actualmente en su vocabulario un término que nos repite constantemente: rentabilidad.
Pero no debería olvidar Pepe Halcón que esa rentabilidad nula de la que habla en el fútbol fue inversa en el impacto de la marca, de su marca. Su proyección social y económica despuntó en tiempos en los que el fútbol era su escaparate. Su publicidad más barata fue ser dueño de un club de fútbol.
El sr. Hidalgo escogió nuevas formas de funcionar en el fútbol copiándolas a presidentes no precisamente muy fiables. Se hizo en propiedad de algún jugador del club (le fichó con su dinero y lo recuperó además del beneficio para su bolsillo) generando una situación de mercadeo constante que impidió adquirir una consistencia deportiva al máximo nivel.
A pesar de que siempre el empresario ha hablado de un proyecto podemos comprobar que a lo largo de su historia sólo tuvo a un entrenador más de un año, Juanma Lillo. Evidentemente no podemos creerle cuando ahora habla de proyecto pues es un hombre que quiere dinero inmediato, urgente.
Acostumbrado al “ordeno y mando” el sr. Hidalgo legítimamente puede proclamarse como guia del nuevo club.
Pero antes de todo debería inexcusablemente admitir su responsabilidad en la muerte de nuestra Unión Deportiva Salamanca nacida en 1923.
Yo no confío en el sr. Hidalgo, caprichoso, vehemente e impaciente. Adjetivos que están lejos de un club que quiera posicionarse a medio plazo a un nivel aceptable en el fútbol español.
Hala Unión!!