"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

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La vida es un festival

Como casi todas las buenas cosas que suceden mi presencia en el festival de Santander no estaba prevista pero alguno de ellos cinco me animó e invitó formalmente a asistir y ya no si era la actuación de Vetusta Morla o que excusa musical, si es que era la principal, la que me llevó a mi primer festival desde aquel lejanísimo Viñarock del 2005. Había pasado casi una década y las condiciones del viaje era ya de un señorito, no de un joven campista calimochero. Aquel festival, celebrando además mi treinta y seis cumpleaños, quizás sea recordado por el éxtasis total y la fascinación protuberante que sufrí y recibí al ver en directo por primera vez «Los días raros» de Vetusta Morla. Y de aquella emoción nos prometimos que cada año intentaríamos repetir la convivencia comunal durante unos días con la excusa de ir a un festival.

Fue leer el nombre Vetusta Morla y hace ocho meses que compramos el abono sin conocer ni un grupo más. No importa. La sola presencia del sexteto de Tres Cantos y de la pléyade de amigos que íbamos era una buena justificación para ir. El Interestelar no dejaba nada al albur. Era apuesta ganadora segura. Pero sufrí una antinomia indescifrable. Llegué a considerarlo una caterva y había desistido en mi intención de asistir. Pero pasé el Rubicón de las dudas. Y una pequeña alteración emocional me invitó a redimirme de la idiotez. Allá vamos Sevilla, allá vamos amigos.

Aquí empezó todo.

Un festival que empieza con la mejor voz femenina de la actualidad es una razón de peso para llegar puntuales y dispuestos a soportar el enorme y sofocante calor que se espera en Híspalis a esas horas. Morgan, con Carolina de Juan a la voz, nos espera y yo voy a ser su «Sargento de hierro», esa canción que me conmueve, no voy a fallarla. Le daré otra oportunidad, la tercera a La Moda. Y después ganas muchas de ver a Zahara en concierto y ser «la bestia que cena en casa». Sin momento para el descanso seguiremos con Iván Ferreiro. Ese mismo al que en el festival origen de todo, en Santander, lo critiqué hasta la extenuación y creo que razón pues allá nos hizo tragar un concierto horroroso. Ahora es diferente. Después de haberle visto en directo unas cuantas veces me ha ganado. Tiene canciones maravillosas, especialmente su «Pensamiento circular», esa canción que me hace ser proclive a la avería y que me hace pensar, no muchas veces ni tampoco pocas, en ti. Posteriormente obviaré a Rozalen. No me gusta nada lo que hace aunque es digno de resaltar que todas sus canciones pueda ser leídas por personas sordas. Pero veré por primera vez a la murciana Kuve, todo lo que sean voces femeninas me atrae y terminaré la noche viendo a su hermano Second. No soporto a Fangoria ni tengo interés en lo que queda para esa noche.

Al día siguiente sábado, además de intentar sobrevivir al fuego del sol, empezaré con Carmen Boza. Tengo interés en saber si me gusta o no. No lo tengo claro. Luego coinciden Alice Wonder y Shinova. Dos moderneces que no me entusiasman pero que quiero volver a escuchar alguna canción a cada uno. Después de ellos llega Mikel Erentxun. Ay….Mikel. Lo veré por hacer compañía a mis amigos que quieran verlo pero solo un ratito porque casi se solapa con Tu otra bonita. Hace un tiempo te diría que es un genero de música que no me gusta. Lo reitero pero han conseguido que ,escuchando ciertas canciones y aún estando lejos de mi estilo preferido, sienta simpatía por sus temas, especialmente «Grita» y «Vamos». Seguro que lo vamos a pasar bien con su rumba. A renglón seguido uno de los platos fuertes, Depedro. Qué artistazo! Muchas ganas de ver su espectáculo. Una pena que no pueda verlo completo porque unos minutos antes de finalizar tengo que dejarlo para coger buen sitio para ver la razón de mi viaje a Sevilla: Vetusta Morla. No me importa el espectáculo que vayan a presentar. Bien sea la secuela de su última gira o algo relacionado con «Un día en el mundo». Me da igual. Me gustan ambas opciones. Vetusta Morla es el conticinio donde sólo escucho lo que ellos cuentan. Vetusta Morla es la emoción, el ir más allá. Es el ángel y demonio que llevo dentro. Es la denuncia elecuente. Es la belleza del instante. Es la metáfora imperfecta que usar en cualquier situación. Es la ira de la ilusión.

Y ese será el fin de mi festival musical porque el de la vida dura hasta el regreso. La buena compañía y una buena canción es una razón inmensa para estar feliz y para disfrutar de ellas y ellos. En Sevilla, estos días seré turista, quien sabe si en unos meses será un huesped. Hasta entonces, a disfrutar.

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