"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

Hispanos

Crecí jugando a balonmano. Fui portero. Ha sido de las pocas cosas que se me daba bien. Mi ídolo era Lorenzo Rico y me gustaba el Atlético de Madrid y luego el Teka de Santander. Aún no se con certeza si puedo ser padre y todo fue porque en uno de los entrenamientos viendo el entrenador que tenía miedo a algunas acciones me llamaron para el entreno del equipo de mayor edad de mi amado Campo Charro para intentar repeler los disparos de chavales realmente fuerte para su edad. Los niños fuimos crueles y ellos estuvieron una sesión disparándome a las zonas nobles, además de diminutas, de un niño de once años. Lloré tanto que creí odiar el balonmano. Nada más lejos de la realidad. Al partido siguiente hice mi mejor partido contra el rival histórico de nuestro cole. Jugué con la selección salmantina y creí que llegaría a ser Lorenzo Rico. Me entusiasmaba.
Hoy, más de veinte años después he visto la final del Mundial de Balonmano con la misma ilusión que aquel debut con la selección charra. Me acordé de mi ídolo Lorenzo Rico pero también de Cecilio Alonso, Juanon de la Fuente, Javier Cabanas, Masip, Guijosa, Urdiales, Vujovic y sobre todo del jugador con el que más he disfrutado: Talant Dusjhebaev.
He vuelto a errar un pronóstico. En ninguna apuesta personal había figurado a España campeona. Ha ganado a su estilo que no es precisamente tan preciosista como La Roja, La Nba o Las Guerreras pero que ha resultado igual de eficiente: campeones!!! Sin ninguna superestrella mediatica, con el pivote más desequilibrante del mundo, Aguinagalde, una portería bien cubierta y una defensa excelente, axfisiante, intensa, amplia… una gozada.
Los títulos personales se los llevan otros pero para mi el jugador más regular y que ha sido una sorpresa y ha mantenido a España siempre fiel al estilo que don Valero Rivera ha querido infringir a sus pupilos, ha sido, digo, Jorge Maqueda. Excepcional el jugador de Quero aunque en la final hay que destacar el papel de Canellas, Sterbik, Aguinagalde y Entrerrios.
El balonmano tiene unos valores que no encuentro en algún otro deporte mayoritario: nobleza. Llevo toda la vida siguiendo el balonmano. Fue increíble el primer mundial ganado por España. Otro tipo de juego pero, señores, fue en el lejano Tunez. Hoy se ha ganado en casa. Y se ha ganado como nos gusta a los hispanos: con dos huevos!!

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