"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

Hala Unión!!

El domingo hemos vivido un partido de fútbol que nunca se tendría que haber jugado. Dos clubes que quieren ser uno pero que en realidad no son el que añoran ser. Salmantino UDS y Unionistas de Salamanca cf saltaron al verde de El Helmántico en medio según cuentan las crónicas y los testimonios de los allí presente de un ambiente futbolístico de los de antes.

El arriba firmante, antiguo socio de la Unión Deportiva Salamanca (1923 – 2013) no acudió al estadio. No fue ninguna cuestión sentimental, simplemente obligaciones personales impidieron mi asistencia con la bufanda que me hizo mi madre en la última temporada en competición de la UDS hilvanada con los colores blanco y negro.

Son diversas las opiniones que hay en torno a la existencia cohabitando de dos clubes en la ciudad. Desde hace tiempo me piden que de mi punto de vista sobre este emocional tema.

Desde el fallecimiento, al menos deportivamente, de la Unión Deportiva Salamanca yo no escucho programas de radio locales o leo en prensa información alguna a discusiones relativas a la herencia del club. A lo que dejó y quien se lo dejó.

Por delante de cualquier interpretación, existe una relación sentimental con todo lo que rodea a la Unión. Fui niño que acompaño a su padre desde bien chiquito, mi primer recuerdo es de 1981 con cuatro añitos. Luego empezó a ir con amigos del cole, luego con los de la parroquia. Después se suceden unos años de antipatía general por el fútbol acudiendo al estadio esporádicamente. Fue con mi gran amigo Paco Matellanes con el que retorno de vez en cuando al fútbol hasta que el año que el club desciende al infierno de la segunda división B y la condiciones económicas lo permiten me hago socio por primera vez. Con el lema “yo no abandoné a la Unión en 2ªB” disfrutamos de el estadio. De su ambiente, de los domingos de comer rápido, del termo del café, de las bellezas que teníamos a nuestro alrededor y sobre todo de un éxtasis en el partido que dio fin a la temporada y que concluyó con el ascenso a la división de plata del balonpie español acudiendo toda la familia junta.

Hala Unión en familia!!

En segunda división nos juntamos los tres amigos; Pablo, Paco y yo en un abono con una ubicación preferente en nuestro “abono champions”. Si faltaba alguno el carné siempre era utilizado por alguna buena compañía. Eran tiempos de pasión por el fútbol, por la vida. Y no importaba ganar o perder aunque si sucedía lo primero las cañas de los domingos por la tarde entraban mejor.

He visto sobre el mejor césped de España a grandes jugadores, leyendas. Mi ídolo de la infancia fue Teo Abajo. Manolo Cervantes, el gran portero. Antonio Orejuela, delantero portentoso. Rodolfo, clase. Antonio Diaz, la elegancia. Martin Vellisca, el pulmon. Giovanella, la sangre. Taira, el director de orquesta. Pelegrin, el mariscal. Josema, el perseverante. Vela, el talento. Lopez Garai, el sostén. Kike López, la rabia. Y por encima de todos, Joan Barbará. El mejor jugador que vi vestir la zamarra blanca. Que manera de interpretar el fútbol a las órdenes de Juan Manuel Lillo. No encuentro palabras para definirlo pero sin él probablemente a mi no me gustaría el fútbol

Todos estos personajes, estos momentos forman parte de la hemeroteca del pasado.

Pero afortunadamente, después del final trágico de la Unión. Surgen dos iniciativas particulares, separadas en el tiempo. Unionistas y Salmantino. Y ahora la pregunta que muchos aficionados charros se hace: ¿de quien eres tú?

Empiezo por la respuesta. Yo de ninguno y de los dos. Desde el último partido de la Unión solo he ido a ver un partido del Salmantino UDS al estadio Helmántico y fue por acompañar a un familiar simpatizante del equipo contrario. Aquel día se me pasaron muchas cosas por el recuerdo pero tambien una cierta sensación de vacio que no consiguió llenar el equipo charro.

Unionistas. Es el club de la iniciativa popular. Me impresiona la dimesión que consiguió desde el primer momento y sobre todo la capacidad de involucrar a empresas que sostuvieran el club y poder dotarlo de elementos que contribuyeran decisivamente a los éxitos deportivos.  Consiguió ser un club cohexionado desde la participación. Impregnar a sus socios de carisma y pasión. Crear en un breve especio de tiempo de un club con todo su significado y que los socios elegieran el camino que el propio club quisiera llevar.

Eso si, aunque estuve muy interesado desde el inicio en sus pasos no compartí desde el origen ese carisma de tributo que quería y quiera ejercer hacia la UDS vetando la utilización de simbolos y vestigios de la añorada Unión. No comprendí nunca el planteamiento tan cerrado hacia la posible utilización de algo referente a la Unión a excepción de su sentimiento.

El Salmantino renace con el argumento de ser el heredero legítimo de la extinta UDS al poder extraer de la liquidación del club su naturaleza. Lucha, así, por emplear sus simbolos y hacer valer su historia para reafirmarse como club preminente de la ciudad. Tiene una gestión unipersonal, al estilo de hace años y totalmente opuesto a la del vecino del estadio de al lado.

Presentando esta realidad no resulta sencillo afirmar que me muestro ecléctico ante ambas propuestas.  Sencillamente porque no he convivido cerca de ninguna de las dos con lo cual alguna de ellas tiene que ganarme en base a afectos. Mi buen amigo Pablo intenta llevarme a Unionistas y el bueno de Carlos me asegura que el Salmantino es el camino correcto.

Ante tal actitud es incuestionable que el Salmantino UDS tiene un as en su manga. Tiene el uso del campo, de el templo, de el santuario. No es lo mismo ni se acerca jugar en otro campo en Salamanca que no sea el coliseo de El Helmántico. Creo que a la larga si la gestión del Salmantino es la mínimamente correcta se llevará el gato al agua. Aunque para ello debe echar un ojo al vecino de al lado porque el modelo de gestión es mucho más seductor para el amante del fútbol popular.

Existe la idea romántica de una fusión entre ambas entidades para aunar aficiones, entusiasmos, recursos y fortalezas. La veo totalmente utópica. Mayormente porque toda iniciativa individual me parece respetable y si han sido capaz, cada una, de persuadir a cientos de personas habla bien de su audacia para ello. Pero realmente no lo veo posible…eso si, ojalá mis ojos vieran un solo grito y una sola voz, Hala Unión!!

1 comentario en “Hala Unión!!

  1. Ojalá consiguiéramos un solo equipo, no dos… Cada uno tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, seguro… yo me identifico más con el Salmantino pues para mí es la legítima cantera de la UDS y porque cuando fui al Helmántico por primera vez a verles en Regional, me di cuenta que allí estaba mi sitio. El partido del otro día estuvo muy bien, el ambiente y todo, pero en el fondo sentí algo de tristeza pues 3000 de los nuestros estaban en la zona de Afición Visitante. Una pena

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