"Quien quiera cambiar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo" - Socrates -

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Cuando fuimos los mejores (II)

El tiempo pasa, si, pero creo que pasa más rápido para los que se dejan vencer. Dejandote caer en la pereza, en la vagería, en la apatía y en otros muchos más vicios el cuerpo se debilita mucho antes. Digo esto porque he notado que en cuatro o cinco años, el cuerpo no reacciona ya de igual manera cuando uno comete excesos y no solo me refiero a los nocturnos si no tambien a los laborales. Ahora con cualquier esfuerzo, tardo el doble en recuperarme y eso que no soy del todo inmovil a la hora de hacer deporte pero realmente es increible como antes la retaila de actividades desde el viernes tarde hasta el domingo noche era largo y denso; combinabamos noche, alcohol, mujeres, deporte y mesas de juego. Y llegabas tan pancho al lunes. Ahora no, por favor! No me regales más de un par de noches de excesos interrumpidas por un largo descanso cansado. No me mezcles un partido de tenis con una buena juerga, o no me juntes una ronda buena de copas con una mujer y por supuesto, creo que lo de la partida de pocha del domingo lo dejamos para otro, eso si, si el sabado no he salido. Pero tambien es cierto, que este cambio se produce por la ausencia de poder hacer más cosas porque realmente ahora muchos viernes o sabados no tengo con quien salir, ya no juntamos diez tios para jugar un partido de futbito, apenas a mujeres que bailen el agua y ni siquiera los domingos estamos cuatro para echar esa partidita. Mi recuerdo para todos aquellos que me construyeron.
Canción para hoy: «Cuando fuimos los mejores», Loquillo y Los Trogloditas

1 comentario en “Cuando fuimos los mejores (II)”

  1. Sí, es cierto, el tiempo pasa y físicamente se nota, sin embargo, mentalmente uno se enriquece, y además, siempre quedan los recuerdos, de los que no es aconsejable vivir, pero sí echarlos mano de vez en cuando.
    Del futuro no sabemos nada, el pasado ya lo hemos vivido, y aunq nos arrepintamos, no podemos hacer nada, así que sólo queda un presente al que agarrarnos, y, a pesar de que a en ocasiones sea un clavo ardiendo, hay que quemarse y dsrlo todo.

    mis recuerdos tambnién a mis amigos, creadores y deudores de lo que también soy.

    P.D. la mejora esta de la página no está mal, pero la foto de inicio de la playa al atardecer me gustaba.

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