La fuerza de la verdad

Cada día, cuando llevo a mis hijos al colegio parece que ellos identifican ese momento como el del interrogatorio matutino. Sobre todo mi hijo mayor que ya es todo un mozalbete, me hace un cuestionario que no por repetitivo, me pilla de sorpresa alguna de sus cuestiones. Su papá, es decir, yo, le explica que trabajo en una oficina donde contamos el dinero aunque el dinero no esté físicamente presente. Y él, con su inocencia ocurrente pregunta que si algún día nos faltará dinero para comprar las cosas triviales: la comida, la ropa, los juguetes… sobre todo lo de los juguetes le preocupa mucho…
– Hijo, claro que nunca nos faltará, porque para eso está papá…. tú haz caso a papá que siempre tiene razón.
Después de trabajar mis horas pertinentes en la empresa de toda mi carrera, no hay nada más reconfortante en la vida como ir a recoger a mis hijos al colegio.
Su carrera para darme el beso y abrazarme como si no me hubieran visto hace semanas, me hacen sentir la mujer más afortunada del mundo. Lo sé y así lo siento, me siento una mujer feliz… mis hijos, mi marido. Agarro la manita de Laura, ella aún es pequeñita, dulce, parlanchina…Mientras mi hijo mayor siempre va unos pasos por delante, le gusta contar sus pasos y lo hace en inglés. También se fija en los números de los portales y los dice en inglés.
Laura aprieta con vigor mi mano y cuando la suelta un poquito se que va a empezar a hacerme preguntas porque pese a su corta edad, creo que sale del cole preparada para hacer una batería de preguntas cual examen universitario…. es increíble, no se cansa. Y cada día, repite, al menos, la misma pregunta…. y yo le respondo con la misma frase cada día:
– Hija, no te preocupes, que para esto está mamá. Haz caso a mamá que mamá siempre tiene razón.
Laura y Jesús tienen razón, no tienen porqué estar preocupados…. pero…. a quien tienen que hacer caso?

España, Una Gran Mierda

Urdangarín, Fabra, Baltar, Camps, Blanco, Conde, Roldán, I. Gonzalez, ERES de Andalucia, Rato, Bankia, Botella, Madrid Arena, Malaya, Puyol, Matas, Trillo, Elvira Rodriguez, Bárcenas…. No es una colección de autores premios Nobel, no es una retaila de gloriosos deportistas aunque el comienzo así lo engañe, no es una selección de intelectuales exclusivos, no es una enunciación de académicos de este bendito pais, no es una codigo de barras de la marca España.
Es la vergüenza de nuestro pais, es la calaña de nuestro pais, es la miseria de nuestro pais, es la porqueria de nuestro pais.
Es completamente imposible que la marca España se sustente en estos elementos tan desgraciados para nuestro estado. Es altamente improbable que el desarrollo economico, social y politico deba pasar pero este tipo de personas, entes o situaciones. Es irreversible que si queremos progresar tenemos que erridicar de nuestra vida a los arriba citados y a todos los que no lo denuncian, les amparan y les dan cobijo.
España es una, grande y mierdosa mezcla de hipocresias.
La temática de esta entrada no es mía, evidentemente, que no. Recién leí en una red social un breve enunciado al respecto pero a mí no me cabía mi adhesión a tal cita en ciento cuarenta caracteres.
Y es que la decencia no tiene color politico, ni la honestidad ideología. Es lo que es. Un pais envidiable es el que tiene en los noticiarios hechos y personas relevantes por sus logros. Es el pais en el que la economía es referencia para su entorno, es el motor de la vida de la sociedad.
Un pais donde se apage con elementos democráticos las mentiras en los medios de comunicación del régimen. Cuanta verguenza sienten grandes periodistas de que en estos días de turbulencia existan panfletos como ABC y La Razón. Que asco siento al ver comunicantes, opinadores y periodistas encumbrados en estos medios que defienden o no son beligerantes con la mierda arriba citada por defender intereses personales. Que repudiante sentimiento me envenena, repito, me envenena al ver al tal Marhuenda en los medios televisivos.
Y el régimen y sus editores deben entender algo sencillo: un pais se construye con valores, no con mangantes, chorizos, aprovechados y mentirosos. Tengan el color que tenga, piensen como piensen.
Prefiero a un derechista honrado a un izquierdista adulterado por la corrupción.
Y en el final de este articulo no puedo dejar de citar al verdadero motor de todo este sentimiento que me sobrepasa: el 15-M. Ellos (nosotros) fueron (fuimos) los ciudadanos primerizos en reclamar honestidad, honradez y transparencia. Se le pide a todos los politicos, a todos.
Y si los defensores periodisticos del Régimen reclaman tener como exponentes de la marca España a un Rey que se va a cazar cuando no debe, si es marca España el dicho de la letra con la sangre entra, si es España atacar lo contrario a tu pensamiento, yo le digo a Maruhenda, Abc y compañia…: “metánse España por donde les quepa” que mi patriotismo lo demuestro pagando mis impuestos y disfrutar de la vida sin perjudicar al prójimo…. y a veces, el prójimo eres tú. 

Saber que tú vales

Dos gintonics, por favor!!
Cualquier conversación podría resultar intrascendente pero cada agua tónica combina mejor con un tipo concreto de ginebra. Las personas son como las tónicas, le pega mejor un tipo concreto.
Ante eso, las burbujas, fina o gorda, cobran una importancia extraordinaria y no podemos caer en el desinterés por saber si al primer sorbo, uno está contento con la combinación escogida. Irrumpe el frescor del combinado por el paladar, se inmiscuye sin opción al retroceso por la garganta y se convierte en estupendo digestivo al depositarse en no se donde parte de mi cuerpo.
Es una escena corriente, pero no una conversación trivial. Es fundamental la atmósfera, el sentimiento y sobre todo, la cuestión del dialogo.

Y cuando más navegas en su interior parece que no eres más que alguien que queda muy lejos a nivel profesional, el conocimiento me abandona.
Queda aparcado el caballo llamado deseo e infringir las leyes cotidianas es lo que me hace sentirme así. Ni siquiera su matrimonio supone una barrera, porque si ella quiere, la salto. Voy a arrojarme a tus brazos y hacer de nuestra locura el caos. Voy a nadar desnudo en tu oleaje y vararme donde las fuerzas me abandonen. Voy a embestir al abordaje tu mirada cautiva en la tristeza de tus días. Voy a arrojar, no la toalla, no, no la arrojaré… voy a arrojar toda la cobardía que me axfisia desde que existe el pálpito en la caja motriz. Voy a perdonar el silencio aterrador de tus labios. Voy a romper las ventanas. Voy a mirarte y cegarte.
Nada entre tu y yo parece ser igual pero desde la distinta perspectiva todo confluye en las raíces de nuestras vidas. Sólo se que de tus palabras aprendo cada día, cada instante. Sólo se que lo que yo aporto puede valer lo mismo.

La Rutina

No tiene la culpa el primer día hábil de mi año laboral el término mal llamado “rutina” con significado negativo y calamitoso para nuestra vida, acaso sea, porque la rutina nos la creamos cada uno, como uno puede, como le dejan o le da la gana. Si uno vuelve al trabajo, si los niños vuelven al cole, si vuelven las series en horario punta de la televisión, si la prensa llega a los quioscos con todas sus páginas no es cuestión de relativizar en el pesimismo o en la pesadumbrez, no! Sea la que sea, la rutina es nuestra y la tenemos así porque nosotros queremos.

Pasó la Navidad, parte del dosmildoce y otra igual del dosmiltrece. Fechas tan irrelevantes para unos y tan fantásticas para otros. Este humilde firmante muestra el mayor de los eclecticismos al respecto. En ocasiones la Navidad resulta ser una entelequia espiritual y humana y no se en qué parte del cuento puedo presentarme ni que personaje resulto ser.
Bien es cierto, que han sido unas fechas en la que el espíritu de trabajo ha estado bien presente en mi actitud hacia el tiempo del nacimiento del Mesias. Y ahora… ahora llega el onanismo espiritual donde nadie ya te ayuda a ser feliz, masturbo interrogantes para aclarar el sexo del hijo que espero en forma de rutina.
Hace frío, no hay chimenea ni brazos a los que arrojarme. No hay carmín en los labios que frecuento en cada despedida y será la vida la que nos regale la muerte sin lazo de apertura.
Es pues, amigos lectores, tiempo de preparación de rutinas. Que cada uno escoja su camino, que cada uno ocupe su lugar

Feliz Navidad

Feliz Navidad. Si. Porque no puede haber emoción que derroque el entusiasmo de estos días. Ya sea porque vemos a personas con las que sólo coincidimos de cuando en cuando, ya sea por la vorágine de los encuentros con amigos, ya sea sólo por esa comida especial. Ya sea porque disfrutamos de las cosas sencillas o tal vez, porque uno tiene la ilusión de un niño. Ya sea por generar una sonrisa y una ilusión, ya sea porque aplicas el significado cristiano de estas fechas. Ya sea por la afección desmembrada de la rutina.
Puede ser un momento difícil pero contra las dificultades no es inoportuno que le apliquemos, por lo que tú quieras, una dosis de ternura a estos días. Feliz Navidad!!!

Avisa si te vas

Somos esclavos de nuestro tiempo, de nuestras vidas, las que legítimamente elegimos el modo de vivir y que nos llevan, por momentos, por caminos raros y que nos hace cruzarnos con un montón de personas diferentes a lo largo de la senda. Nos llevan, nos traen, nos mueven, nos conmueven, nos atraen, nos distancian. Y claro, esto es porque tenemos cultura del movimiento, de la emigración, de la integración. Uno que se queda en su casa, en su ámbito más cercano nunca conocerá el exterior y en mi modesta opinión, no tiene fundamento para opinar de muchas cosas.
Tendemos a movernos en la juventud evolucionando a la tan mal llamada estabilidad cuando uno cumple unos requisitos de “madurez”: novia, casa, coche, trabajo….
Nos conocimos cuando de lo anteriormente citado no había nada. Y no cursaba por mi cabeza más que disfrutar alocadamente del momento. Y, aún siendo un conservador rebelde, crucé mis pasos con Paolo gracias a mi hermano de sangre. Madrid era para mi el paraíso por descubrir. Integrarme cada fin de semana en su anónima sociedad, vagar por los tugurios de cerveza baratas, observar sin inquietar mi corazón a mujeres inalcanzables, pasear por sus calles siendo feliz, escuchar música en lugares históricos y disfrutar… Y la integración fue real cuando en un piso compartían sus vidas una belga, un español y un italiano.
Caer en la melancolía y la nostalgia me convierte en un elemento de contradicción.
Pero lo que realmente ocurrió es que descubrí que uno no debe ni puede quedarse encerrado, no puede tener miedo ha hablar un idioma diferente. Jumish y Paolo fueron los que instigaron esta filosofía. Crearon lazos, vínculos inalienables, perpetuaron afectivos sentimientos que hasta hace días permanecieron, en la distancia física, inquebrantables.
Nos movimos. Por primera vez cogí un avión. Llegamos a Venecia. Y luego su casa, Trieste. Precioso. Grado, Aqualeia, Udine, dos noches en Venecia en una casa que se caía; Eslovenia…. Y aquel descubrimiento de los vecinos, el cevapcici. Y sobre todo, aquella postal con su Fiat Panda en el Hollywood triestino. Si estamos aquí es porque bajando conducía a lo Sainz pero con unos cuantos litros de cerveza en nuestras cabezas. La primera vez que comí verduras al horno, la primera vez que comí una pizza en horno de leña, la primera vez que en la solitaria y nocturna Venecia paseamos como vagabundos mendigando por una cerveza. La primera vez que…. la primera vez…
Y eso que me dejaste, meses antes, usar esa levita de cuero que tanto anhelaba. Los italianos destiláis una clase que no refinamos los españoles. La clase, esa palabra que la aprendí con tu levita.
Si me avisaste antes de irte no supe escucharte, no dí crédito a tu auxilio. Sé que vives en el lado bueno del cielo y no hagas como antes, avisa si te vas.

Yo, culpable

Que ganas, amor, tenía de sentirte. Te tengo abandonado pero no olvidado, te llevo dentro de mi pero parece que prefiero otras cosas que escribir en tu regazo. Vaya la que me han dado hoy!! Pues nada, con más ganas estudiaré y emprenderé nuevas aventuras. No me dejes, no me olvides.