La decisión

la decision

Si esto va de valientes entonces yo me bajo en este apeadero. Me aparto adonde nadie pueda venir a buscarme. Aunque solo sea por el mero hecho de no salir esquilmado, azotado y traumatizado. Para atrevidas e impávidas yo no he venido a este mundo.

A mi, que solo he sido osado por recorrer unos cuantos kilometros en busca de un beso y un hueco en un colchón, me invade la certeza de la duda. Algo tan antónimo que se convierte en inefable es explorar por caminos que realmente no quieres transitar pero que se transforma en obligación moral para espabilar y hacer algo que no dependa de nadie.

Ganar o perder, lo que embruja es el riesgo y no donde ir. HdS

Yo que no he movido un sólo dedo y que me lo han dado todo hecho. Yo que tengo agotado el depósito de combustible. Yo que valgo demasiado poco para unas y  mucho para otros. Yo que reparto demagogia sin lazos de envoltura. Yo que termino las palabras junto a un precipicio, yo que altero la razón a las venidas de las olas.

Con ir ya he ganado, con volver puedo ganar más.

Es admirable la capacidad de evolución de las personas. La responsabilidad adquirida en capítulos iniciales de la vida. La visibilidad del deseo por muy pronto que llegue en la materia requerida y que luego, un buen tiempo después, se refleje en hechos esa temprana necesidad.

Yo lo justo. Yo decido.

Expectativas

No tengo por intención hacer lo que hicieron conmigo.

No tengo propósito de generar expectativas que sabes que no voy a cumplir.

No tengo voluntad de hacer experimentos con nadie.

No tengo deseo de ir generando heridas que manen sangre a raudales y marcharme con otra mientras te desangras en la riada.

No tengo antojo de salvar mi culo a costa de otra.

No tengo otro deseo que inmolarme por mis amigos y amigas.

Hoy es un buen dia

La felicidad

El riesgo es una incertidumbre que origina endorfinas cuando disfrutas de algo que aunque parece inseguro genera una felicidad tal que ponemos en una lista de prioridades los estados emocionales a los que nos exponemos y cuando la felicidad ocupa el primer lugar, lo demás no importa.

Como le explico yo a mi madre que soy feliz cuesta abajo a sesenta por hora dibujando curvas sobre un trozo de carbono y un par de ruedas que vaya a usted a saber estén bien apretadas, con dolor de manos de apretar el freno para no estamparme barranco abajo.

Y como hacer explicar que en el sufrimiento está el placer. Como le hago entender a alguien que no le guste que subir pendientes brutales con un calor axfisiante que no me da tregua y me lleva al limite es parte contratante e indisolube del sufrimiento que me llevará a los altares de la felicidad completa, a un extasis, a una paz y a una satisfacción indescriptible.

La felicidad es un estado demasiado breve

Tengo carencias de elocuencia para ser capaz de transmitir la felicidad del domingo en la Bragança Gran Fondo. Unas carreteras cerradas al tráfico, sólo para nosotros. Gestionando las curvas sabiendo que nadie vendrá de frente, un buen asfalto y sobre todo, una compañía, disculpen la ofensa, inigualable.Comando Batuecas

Cuando haces algo con la gente que quieres todo en la vida sabe mucho mejor y se disfruta mucho más. Yo generalmente iba cerrando el trio, seguía el sedal, me motivaban a seguir su estela, su ritmo, su figura tirándose carretera abajo y pincelando cada curva, su dolor de piernas cuando íbamos cuesta arriba. Indescriptible. Feliz. Porque son los mejores.

Y al final me dieron una medalla. Y esta no la voy a tirar.. cuando la vea, cada vez que la mire, recordaré que solo con el entreno y la constancia se disfruta. No gané nada, más que amigos, pero aunque sea de madera es la medalla que vas vale del mundo. Me lo he currado, me la he ganado.

Sin miedo a nada

elambulante

Sol. Aire. Amigos. Pocos factores faltan para la ecuación perfecta, idílica. La busco, es incuestionable, la ecuación. Calma.

Sin pensar. No tengo que pensar y resulta aliviador. Me he ganado el derecho a no pensar y sobre todo a no ser valiente. La última vez que me dio por ser valiente después de pensar acabé exhausto, vacío, dolorido y con un rejón hincado que ha dibujado una cicatriz difícil de descifrar. Voy a ahorrarme el sufrimiento, ¿para qué?

Que salga el sol por donde quiera y mejor aún, que se ponga por donde le plazca. Si hay que seguirte, te sigo. Si tengo que quedarme, me quedo. Que tengo que surfear las olas, se surfean. Que tengo que quitarme del medio… giro de sentido y ahí te quedas.

Tengo todo lo que necesito para vivir una tregua, pausa. Alguien debiera decirme que tengo todo lo que merezco pero como no lo voy a escuchar de voces ajenas ya estoy yo para dádivas vanidosas.

Una sonrisa, una patada al balón, los niños en el patio, jugando. Los paseos viendo caer el sol, resbala la brisa por mi frente, la mano fría de sujetar una cerveza bien fría y el altavoz sonando.

Un folio en blanco. Un bolígrafo.

Una buena compañia, un arroz, una buena conversación, un buen paseo, un buen disco, un buen libro, una cerveza. Un pueblo.  Tendrás todo lo que quieras

Lo único que me da miedo de estas semanas es algo que nunca se olvida por mucho que uno vaya creciendo. Porque si de niño, de adolescente y de joven me aterrorizaba el instante de irme a dormir en la casa de mis abuelos ahora la sensación no ha cambiado mucho. Maderas crujir, puertas golpear, cortinas vislumbrar. Yo con una almohada protegiendo mi cabeza por si venía el coco. Y sin dormirme miraba alrededor en la oscuridad más absoluta a ver si había alguien… y solo estaban mis fantasmas. La radio, mi salvoconducto infantil para disipar el miedo. Ahora, en lo que me toque ser, el miedo tiene el mismo sabor. El rechinar del suelo del sobrao, las sombras que vienen del patio, el chasquido de la cama al moverme…. Ese es el único miedo que tengo. Y lo peor… es terrible tener que pasarlo cada noche.

Empieza el verano, el verano que quiero vivir.

Canción para hoy: «Lo que te mereces», Viva Suecia

Esta noche…

Esta noche tengo una sensación de derrota… infinita y un estómago devorado por el pensamiento. Una sensación ya conocida y que pensaba olvidada. Algo horrible e inútil. Menos mal que mañana pienso remendarlo y va a merecer la pena.

Puta ciclo génesis que me impide bajar a tomar una birra. Puto día. Día puto.

Merezco otra cosa.

Madrid, ciudad inmortal

elambulante en Madrid

Resulta extraño hablar con mesura de algo que amas y odias a partes iguales. Y que dañino es el odio. Cuanto mal hace al humano. Porque algo que en un momento odias pasas a amarlo apasionadamente.

Bien, soy un exagerado. Pero Madrid mola. A finales del siglo pasado con excusas parroquianas empezaron las visitas de fines de semana. Nuestra voracidad y la ausencia de dinero en los bolsillos convertían las noches de Madrid en ejercicios de supervivencia y de divertimento calimochero. Y cuando poco tiempo después mis mejores amigos de la parroquia emigraron a Madrid mis visitas fueron aumentando exponencialmente al deseo de descubrir una vida que no teníamos en nuestra ciudad. Fueron años de excesos, de goce y disfrute, de exaltación de la amistad, de pateos inmensos para evitar las tarifas nocturnas de taxi. De bares de yonkis, de bares de pijas, de bares cutres, de bares. De bares.

Con mi nulo sentido de la orientación las cabalgadas nocturnas por Malasaña en los últimos tiempos de botellones, de jóvenes en la calle, de las cervezas más baratas que en otros bares de Salamanca, de música, la vida madrileña se resumía en las horas que estábamos despiertos y siempre juntos. No perdíamos el tiempo con los móviles ni las jodidas redes sociales. El late motiv era vivir. Y conmigo mis amigos fueron muy generosos. La cuestión era llegar al Only You y mover la melena mientras compartíamos los litros de cerveza. Era el piso de Conde Duque, luego el de Argensola.  La melodías del rock y del pop era nuestra compañía en toda la calle La Palma hoy convertida en una calle sin alma. Los bares en los que habité y que por supuesto no recuerdo sus nombres fueron testigos de años felices.

Pocas ciudades han aportado tanto al relato musical. De una manera u otra Madrid fue, es y será un escenario imprescindible para quien quiera vivir de la música.

Y luego vino mi mudanza laboral. Y cuando parecía que vivir con ellos, en Madrid, lo que siempre habíamos hablado y sumarme a su convivencia de algunos años a los tres meses supe que Madrid no era mi sitio. Madrid, su jungla; La jungla me animó a escribir los primeros artículos de este vocerío que tengo por web. Madrid, tus bares ya no era mi salvación. Ni tampoco los locales de dudosa moralidad ni la compañía de señoras que eran señores con voz de Manuel, de Pepe o de Javier. Madrid, me agotaste aunque me devolviste a mi amigo de siempre de mi pueblo. Fue bueno por eso. Madrid, te odié. Y huí. Me fui a los pocos meses y la distancia que empezó a haber entre tu y yo era proporcional a las visitas que durante años te hice.

Y Madrid, yo aposté por ti. Jugué fuerte. Quería devolver a la verticalidad las torres de la Plaza de Castilla. Madrid, fuiste la diana equivocada. Pero volví a pasear sin ninguna prisa y sin tristezaheroes del silencio alguna por tus calles. Ese enjambre de vías que te llevan a donde quieres estar.

Madrid, vuelvo porque la razón aunque sea breve merece la pena. Madrid fue lugar clave para la carrera de Héroes del Silencio. El sábado voy a dejar me que me desalmes. Se benévola. Un concierto histórico aunque sea un tributo que tengo tan visto. Da igual. Quiero una vez más. Quiero disfrutarlo como si fuera el último. Porque nunca se sabe si me canso de ti o de vosotros. La cuestión es que no sea la rutina la que me oblige a visitar a la ciudad que sirve de hogar para tantos exiliados y es el amable refugio de los necesitados de vivir injustamente ahí. Y porque hay madrileños que les encanta su ciudad como no podía ser de otra manera y entonces se convierte tambien en nuestra casa. Siempre con las puertas abierta.

Y esas puertas han dejado escritas maravillosas canciones sobre Madrid y no solo Joaquin Sabina ha escrito versos irrepetibles sobre la capital del reino. Tambien grandes como Radio Futura, Quique Gonzalez, Xoel Lopez, Antonio Flores y otros tantos han dejado para la eternidad estrofas y melodías inolvidables sobre la casa de muchos ciudadanos del mundo.

En la prisión del deseo estoy junto a ti, Madrid