Un análisis olímpico

Se acaban las Olimpiadas. Un sinfín de día de entrenamientos que se plasman en diecisiete días de competición y en algunos casos pocos segundos de participación.
Diecisiete medallas para los representantes españoles. Yo lo califico de aprobado. Sin más. El mismo nivel que en las dos últimas olimpiadas. Quizás como toda la sociedad en general hubiera dado una nota más positiva si hubiéramos sumado más preseas que en anteriores ediciones y ello conllevara una superación de retos y una consolidación de la evolución del deporte y toda su infraestructura económica y social.
Todas las medallas son meritorias, todas; pero sobre todo nos llaman la atención las que en su inmensa mayoría son deportes minoritarios y de escasa repercusión informativa, social y económica.
Por ejemplo la medalla en Lucha, en Taekowndo, en Piraguismo representan la importancia de mimar a todas las especialidades olímpicas.
Un deporte emergente como el Triatlon consigue su empujón con Gómez Noya. El triatlon junto con las carreras populares o duatlon es un de los desahogos deportivos de la sociedad española actual donde la participación en estas pruebas se ha incrementado masivamente en los últimos meses.
La natación pesca dos medallas tan meritorias como emocionantes. Para mi, Mireia Belmonte, es la estrella española de estos Juegos.
Espectacular la España de Baloncesto; aguantar tanta presión para opositar al cetro olímpico frente a las estrellas estadounidenses. Un partido histórico para unos jugadores históricos: Pau y Navarro.
Guerreras y competitivas las chicas del Waterpolo y Balonmano. Una gozada verlas jugar!!
Y de las no conseguidas no podemos hablar de fracaso. En deporte, el fracaso no existe. El fracaso es no intentarlo, es no esforzarse, no sacrificarse. Sólo los opinadores de batiburrillo hablan de fracaso. Ni si quiera el Fútbol fue fracaso, ni el Tenis. El Atletismo es otro cantar. Por que lo que falla es su infraestructura y desarrollo de deporte de alta competición. Me remito a la popularidad del atletismo hoy en día en nuestras ciudades, en sus parques y circuitos urbanos. Hay que encauzar mejor la profesionalidad del atletismo.
Unos Juegos que nos han hecho disfrutar y lo peor es que quedan cuatro años para volver a vivirlos de una manera tan apasionante como esta. 

Una España en el abismo, un abismo llamado España

Semana trágica y viernes negro para los que nos preocupa nuestro entorno, nuestra sociedad, nuestra vida y nuestra esperanza. Las medidas adoptadas por el Gobierno del traidor Rajoy Brey consolidan la dirección ya tomada desde hace meses, un  sentido anacrónico, una actitud nihilista hacia la política nacional. Es un autentico drama y una real vergüenza las concreciones que ha transmitido la muy incapaz vicepresidenta del desGobierno. Y mucho más allá de las medidas a tomar me escandaliza los argumentos que para ello se utiliza y el transparente ejemplo que la política zafia que utilizó el Partido Popular en la oposición vuelve contra sus proclamas como un boomerang que degollará, sin remisión, o al menos eso espero a la cúpula de los conservadores y por extensión al gobierno.
Todo lo que hemos construido en más de treinta años de democracia con sus errores y sus aciertos, muchos más errores por cierto, se dilapida en apenas siete meses. Que suba el IVA puede ser hasta normal pero es injusto e incoherente. Y sobre todo cuando el propio PP dio la tabarra con ese asunto. Pero es grave y pernicioso sobre todo la actitud de este gobierno contra la cultura. Si. La cultura promueve el pensamiento el PP tiembla y por ello ataca a toda actividad cultural situando su impuesto al mismo nivel que una segunda casa o un televisor. Y más lejos todavía va mi indignación cuando Rajoy traiciona un acuerdo que firmó en la oposición relativo a RTVE y de forma unilateral y fascista aniquila el acuerdo y pone a todo su ejercito al frente de los medios públicos y sus decisiones primerizas es cesar o sustituir profesionales con una trayectoria premiada y consolidada desde el pensamiento crítico. Crítico con todos.
El trato a los funcionarios empieza a ser vejatorio, ni que ellos tuvieran la culpa del fracaso de España como país. Y es que, volviendo a los medios de comunicación es sin duda lo más grave que ha hecho el PP. Saltarse a la torera pactos, trayectorias, entes… Estoy muy triste, muy triste y desesperanzado porque Rajoy nos lleva al abismo. Un país sin investigación es un país pobre, de catetos. Un país sin educación es un país sin pensamiento. Nos vamos al hoyo, nos volvemos al pueblo, a sembrar tomates, a comer patatas con berzas y a zurcir las alpargatas cuando se rompan. Señores, al menos, que no nos roben la dignidad de la lucha.

La descomunal fuerza de las ideas

España se rompe. Esta frase que suscribe el arriba firmante la utilizó durante la época zapaterista el Partido Popular para hacer su activa campaña electoral en pos de contribuir a la fractura social que alentara a los conservadores hacia el poder del gobierno. Una vez que han llegado al gobierno asistimos, ahora sí, al resquebrajamiento fulgurante de España como modelo social y de bienestar.
Esto si, es romper España, es ahondar la brecha entre los que más tienen y los que menos. Y cada medida, cada apretura de tuerca como dice el gobierno no se debe a ,como quieren hacernos ver, medidas impuestas por Europa. Son medidas impuestas por la terrorífica corriente neoliberal conservadora de Alemania que apoyan los españoles (conservadores, aclaro). El eufemismo de reformas o medidas exigidas llevan el sello del cambio de modelo que quieren, desean y están haciendo los liberales españoles, los traidores del Partido Popular.
Las ideas son las que llevan a los hombre a efectuar sus hechos. Ya sean ideas políticas, profesionales, sociales, económicas. De toda índole. Y el Gobierno de España alienta todas sus medidas dentro de la imparable corriente conservadora que sustenta el gobierno de Rajoy. Es decir, en mi opinión, en vez de tomar otras medidas que pueden provenir de otras corrientes ideológicas Rajoy, Santamaria, Cospedal y compañía se escudan en que son recetas enviadas desde Bruselas. No. Las envía Bruselas porque allí conviven igual los conservadores con el gobierno. Conclusión. Europa quiere un sistema donde el capital predomine sobre todo lo demás.
Protegen los grandes capitales, a los grandes banqueros a costa de que tú y que yo suframos trágicos tijeretazos. Rajoy a preferido dar dinero a los bancos antes que destinarlo a la Educación de nuestros niños y a la Investigación en nuestro país. Prefiere colar por la alcantarilla unos euros con una amnistía fiscal en vez de reformar de una vez por todas ese sistema y cobrar mucho más a los que más tienen.
Y lo que está en todas las corrientes políticas también lo ha hecho: mentir. A sus votantes y a toda España. La ideología del poder puede con todos los valores.
Que no te engañen, no te dejes engañar. No es cierto el tópico “es lo que hay que hacer”. No! Se puede hacer de otra manera, otro mundo más justo es posible. Un país más prospero, honesto y transparente es posible.

15-M: un mundo diferente

Estas lineas van dedicadas casi en exclusiva a los que no piensan lo mismo que yo. A todos mi familiares, amigos y demás conocidos, derechones o apolíticos, que se aburren en su ideario y que no tienen otra diversión que mofarse de una idea que cada vez está siendo más extendida entre los españoles. Es una fecha golosa para despotricar contra todo y contra todos, pero solamente voy a gritar contra unos que a los millones de gente que se manifiesta estos días los llaman antisistema. Pues amigo derechón, tú que lees con indiferencia estas lineas, si tú, tú eres una víctima del sistema que antes o después caerá igual que cayeron los Griegos, los Romanos, los Feudalismos y un sin fin de modelos socioeconómicos que tuvieron su inicio y su fin. Y ellos como nosotros no se quedaron aquí infinitamente y la humanidad, irremediablemente, continua.
Y yo, también soy antisistema.

Evidentemente no me gusta el prefijo “anti” pues denota unas actitudes demasiado virulentas contra lo que le sigue. Pero ciertamente si hay que calificar así a las personas que creemos que vivimos en una sociedad injusta, voraz, desequilibrada e insostenible pues sí, somos muchos antisistema. Pero además es que veo reflejada en los días actuales mis camisetas de hace quince años, mis carteles decorativos de mi habitación y mis cañas en bares premeditadamente poco sociables por no congeniar con lo establecido. Aquel pensamiento totalmente utópico lo vemos reflejado en las propuestas de Democracia real Ya y que son apoyadas por personajes de muy distinto índole política y social. Creo que estamos asistiendo a un trasvase de ideas, a una fuga de la comodidad establecida hacía una posición más creativa y comprometida con valores como justicia, igualdad, decencia, sostenibilidad, etc.
Desgraciadamente amigo derechón, poco te va a importar pero por lo menos tendremos que decirle a Rajoy que ya que no quiere dar ninguna explicación a sus ciudadanos, a los que le votaron y a los que no, a todos que nos ha engañado, que emplee una hora de su vida en escuchar al menos a un español, a un sólo español. Aquí le dejo el enlace para que no se queje de trabajo. Que se entere el mentiroso Mariano quien es este y de paso te invito a que lo conozcas tú: es José Luis Sampedro.

La prisión será mi hogar

Agarrado a los barrotes de mi celda vivo pensando, si ahí, en el espacio exterior se vive en una real libertad o se vive libre realmente. Aprisionado estoy aquí por los opresores que creía yo tan abstractos y ahora están tan cerca que los siento y padezco entre mis brazos.
Millones de compatriotas viven tristes, decaídos, plomizos, desesperanzados y sin ilusión. La realidad es más drástica que la ficción y somos conscientes que nuestras vidas están cambiando, cambia nuestra actitud, cambia nuestro pensamiento y cambian nuestros planteamientos. Lo que ayer podían ser supuestos teóricos hoy son realidades. Mi amigo X dos años sin empleo y sin visos de tenerlo, mi amiga Y tres años desempleada al igual que su marido, mi madre trabajando horas y horas de más con un salario mierdoso, la gasolina un veinte por ciento más cara que hace un año, suben el IRPF, mi amigo el cirujano B trabajando salvando vidas con medios insuficientes y mas gestionados, nos incrementan la tarifa eléctrica un siete por ciento y el gas un cuatro, la Administración Pública en vez de invertir……revierte hacia la miseria.
Este gobierno del PP elegido por once millones de traidores engañados, entre los cuales están muchos de mis amigos, nos lleva por la senda equivocada hacia el abismo. Si, españoles, si; hacia el abismo y ese abismo será que desgraciadamente los servicios de ayuda básica de alimentos se multiplicaran por que mucha de nuestra gente no tendrá ingresos y se verá obligado a hacer cola en la sede de Cáritas a por su racioncita de alimentos para darle de comer a su familia. Estos fascitas del PP (ruego conozcan verdaderamente el significado de “fascista“) nos avocan a la negación de la sociedad en beneficio del individuo, es decir, “sálvese quien pueda que yo tengo la pasta y lo que te pase a ti me la suda” o “maricón el último”. Todas las medidas económicas del Gobierno del intolerable e indigno Rajoy pueden ser democráticamente discutidas por teóricos economistas y demás personal especializado pero lo que no puede ser permitido ni por ti ni por mi es tener un gobierno reaccionario e impulsivo que toma decisiones según suceden las cosas. Lo último y lo más grave en mucho tiempo no es que los tramposos y los listillos de este país se queden sin su castigo por defraudar si no que vengan a recordarnos con amenazas de leyes sobre nuestras libertades. Hay que recordar que ya hay una legislación al respecto sobre incitación a la violencia pero que se mida por el mismo rasero a una persona que hace una sentada pacíficamente a un lanzamiento de objetos, comprenderán ustedes donde me encontrarán, en las barricadas claro, luchando contra la opresión social a la que nos guia el PP. Nos rasuran elementos básicos de bienestar social conquistados a lo largo de años de democracia, fuera esta del color que fuera y no podemos permitir que se nos venga a decir “es lo que hay que hacer”. Que ahora se modifiquen leyes ya existentes sólo para cultivar la ideología del miedo y que se nos intente acallar nuestro pensamiento con amenazas de penas carcelarias, amenazas que pretender amedrentar. Y yo le digo: Sr. Ministro, aquí está elagitadorambulante. Puede usted llevarme preso que sólo la lucha nos devolverá la justicia social por la que tanto hemos luchado. Seré el primero en fortificar mis barricadas, volveré tras las pancartas en contra de la injusta reforma laboral, estaré en los piquetes en la próxima Huelga General. Lucharé contra sus medidas llenas de reaccionismo dogmático liberal. A mi no me van a tener a su lado, voy a estar en frente. Creo que no nos deberían desafiar.

España para quien la quiera

Dicen estos días que somos un gran país; fuerte, consistente, maduro, creíble, fiable, sólido. He oído no sé si deseos o certezas que de esta crisis saldremos, más tarde que pronto pero que saldremos, además fortalecidos. Se habla de nuestra historia, de nuestro trabajo, de nuestra gente… España será eso pero yo no lo veo así y además me he preguntado varias veces si he nacido en este país por suerte o por desgracia. No tengo duda que España es un lugar maravilloso en todo y cada uno de los aspectos en los que las personas no tienen mucha incidencia; España es preciosa en sus parajes, diversa en sus ríos, en sus montañas, en sus llanuras, en sus valles. Es infinita en sus playas, en sus mares, sus rincones. Su riqueza gastronómica es envidiable y enriquecedora. Pero a España le falla su gente.

Somos el país donde todo vale y a costa de muy poco. Nos escondemos dentro del tópico patriótico. “El patriotismo es el último refugio de los cobardes” nos espetó el genio Kubrick en una de sus películas. Si, es cierto. Es sencillísimo escudarse en la comunidad para disimular los defectos propios. Si, señores, España es así donde los chorizos campan a sus anchas, donde usted o yo preferimos pagar un trabajito sin factura y ahorrarnos la contribución al Estado que abonar religiosa y legalmente lo que nos corresponde. Es un lugar donde si puedo cobrar una prestación y trabajar bajo cuerda, sacaré pecho el día que encima recorten en sanidad o educación. Es nuestro país el establo de mangantes de nuestro erario, del todo al servicio del yo. Si puedo mangar en vez de trabajar, ¿para qué me voy a cansar?. Es el redil de la pillería, para que voy a pagar una entrada de cine si puedo descargarme ilegalmente centenares de películas o discos de música. Somos puestos en duda constantemente y juzgamos a todos antes de conocerlos. En todos los niveles y a todos los niveles. Somos todos jefes, si podemos mandar mejor que haga nuestro trabajo el de abajo que hacerlo yo solidariamente. El país de los jefes siempre sospechosos.
Me encanta España, pero no me gustan los españoles. No confío en los compatriotas para salir de esta atolladero. No confío en los políticos. En estos, no.

El salvoconducto polaco

Lo a continuación narrado podría un buen guionista aliñar una buena historia y hacer un intrigante guión de cine, una buena película española; pero en realidad todo ocurrió un veinte de mayo de dos mil once…
Me había ido con un amigo de viaje vacacional por la bella Polonia, eso es innegable, no es bella es bellísima… Después de aterrizar en Varsovia y visitar Cracovia, Osviceim (Auswitch), Wroclaw, Poznan regresé a Varsovia para al día siguiente embarcar vuelta a casa. Pero en el último trayecto no se que sucedió. No se si perdí o me robaron la cartera, verdaderamente no se lo que aconteció pero en el amanecer del día veinte de mayo me vi desprotegido pues no tenía mi cartera con el d.n.i., con la visa, la tarjeta sanitaria, etc. Pero hubo una pizca de suerte que posteriormente se convertiría en primordial, tenía mi carné de conducir de los antiguos (ojo con el detalle) que serviría como pasarela para poder salir de la preciosa Polonia.

Sin inmutarme casi y al darme cuenta de tal desgraciado accidente a eso de las nueve o diez de la mañana me fui a darme un último paseo por Varsovia. Si. Yo estaba seguro que con el carné de conducir no tendría ningún problema para pasar los controles del aeropuerto. Pasaban las horas y mi preocupación era nula , como casi siempre que me ha pasado algo similar, suelo estar bastante tranquilo y parsimonioso en situaciones donde la multitud puede perder los nervios o alterarse por algo alegre. Después de mis últimas compras en la capital polaca efectuadas con dinero prestado regrese al hostel donde me hospedaba y aún no recuerdo ni como ni porqué salió una conversación con la amable chica que estaba en la recepción. Con mi ridículo inglés hablado a voces, mis limitados conocimientos de la lengua de Shakespeare pude llegar a comprender que lo mejor era hablar con la Embajada Española para asegurarme. Ya eran casi las seis de la tarde. La dispuesta recepcionista llamó a la Embajada y después de contar, en polaco, mi historia me pasó el auricular para hablar personalmente con una señora que en un perfecto español me dijo que sería imposible salir sólo con mi licencia automovilística y que a la mayor brevedad posible y con máxima urgencia tendría que presentarme en la Embajada, la cual, cerraba a las seis de la tarde. Y además debería hacerlo con dos fotografías tipo carné. Aquí se me hizo un poco de noche. Le dije que como demonios con todas las pequeñas tiendas cerradas o a punto de hacerlo me podría hacer yo dos fotos y lo más complicado de todo, llegar hasta la Embajada en una ciudad totalmente desconocida. La administrativa dijo que me bajara echando leches y que ya veríamos. En esto le explicó en buen polaco, huelga la razón, como llegar, que lineas de buses tenía que coger, adonde parar, dirección concreta. Salí despavorido hacia la parada de bus que conocía del entorno del hostel. Suerte tuve que era linea directa. Paré donde mi indicó la señora después de adivinar casi indescifrables carteles y llegué a una zona parecida a la de embajadas de Madrid. No había buena indicación, nula señalización de calles y el tic tac del reloj golpeaba mi pensamiento. Ya eran las seis y media…. Empecé a andar en dirección equivocada y harto pregunté a un chico que por allí estaba. Y la servidumbre polaca salió a relucir. Aquel chico anduvo conmigo el más de kilómetro que me había alejado desde la parada de bus hasta la misma puerta de la Embajada. En mi tormentoso inglés le di las gracias y le pedí que me esperara que le invitaba a una cerveza como agradecimiento a lo que después de pensárselo accedió.
Dentro de la Embajada me sorprendió lo sencillo y llano que resultaba aquel lugar. Una oficina como otra cualquiera, ninguna cosa protocolaria. Pero lo que me alegró saber es que me había estado esperando, de hecho me recibió en el jardín y en un español casi charro, me preguntó: Eres Juan? Aliviado contesté afirmativamente y me explicó que en condiciones normales la Embajada cierra a las seis y que el cónsul se había ido a recoger a los hijos al cole pero que vendría a la oficina para firmar el documento. Y aquí la casualidad se volvió primordial pues la única foto que yo tenía era la del carné de conducir, que pudimos despegar de su cartón y aunque fuera de manera no correcta pues tenía un sello en una esquina hacer una fotocopia y pegarla en el salvoconducto. Después de rellenar un largo cuestionario de las razones que me llevaban allí llegó el cónsul al que por supuesto le pedí disculpas por hacerle volver en horas de asueto y con una diplomacia a rango con su cargo me espetó que el está para solucionar problemas a los compatriotas y que eso era un problema y gordo. Me hizo ver que era mucho más grave de lo que yo transmitía. Después tuvimos una afectuosa conversación mientras la administrativo realizaba el documento. Cuando me mostró que era un salvoconducto mi ignorancia me llevó a preguntarle que si aún existían, que eso sólo era para huir de la guerra, como lo había visto yo en las películas… Pero la realidad es que la única manera de acreditar mi identidad ante las autoridades polacas iba a ser ese salvoconducto. Firmé el papel, le di un besito y después de mostrar mi sincero agradecimiento por la gestión realizada salí en busca de aquel chaval que me había guiado hasta la Embajada. El chico, pobre chico! estuvo esperando un rato pero yo tardé casi una hora en aquella gestión y cuando salí se había marchado. Pero mi emoción fue infinita y mi orgullo patrio salió a relucir cuando vi que en la puerta de la Embajada había unos cuarenta jóvenes, en su mayoría estudiantes, manifestándose en relación al movimiento 15-M. Allí me quedé un ratito con alguna pancarta, integrándome en las reivindicaciones y charlando como había sido la red un elemento fundamental en la conexión de aquellos españoles. Aliviado, feliz y orgulloso me marché al hostel a tomarme unas últimas cervezas polacas. El resto ya lo saben