La naranja podrida

A los que hemos nacido bajo el inigualable cobijo de la democracia siempre nos han educado en el respeto a las ideas de los demás y a los que antes o después nos ha interesado la política dentro del régimen de convivencia y decisión nos atrae saber que piensan unos y otros y lo que dicen los otros y unos. Resulta necesario construir un pensamiento, un criterio y un ideario para ser fiel y poder realizar tu camino de vida con unos principios definidos y luchar por lo que uno cree. Tener el poder de creer cambiar tu entorno con ideas. Y ese area cada vez es más grande y más y entonces afecta a un grupo de población.

La breve historia democrática de nuestro bendito país nos ha deparado un bipartidismo solo salpicado por los años de gobierno de la UCD. Desde 1982 había un escenario demasiado delimitado. El PSOE, el PP, el PC y después Izquierda Unida y toda una retahíla de partidos nacionalistas, regionalistas e independentistas favorecidos por la ley D’hont para elegir los representantes en el Congreso de los Diputados han habitado con cierta comodidad en la vida parlamentaria y política. Durante lustros la resignación habitaba en el pensamiento de las personas que ansiaban un cambio radical en las políticas de unos u otros. O gobernaban los socialistas o gobernaban los conservadores y en las regiones con fuerte presencia de partidos locales, el poder y mando estaba de su lado. Los 21 escaños de Izquierda Unida en 1996 resultaban unas cosquillas en la democracia bipartidista. Para nada valían los millones de votos de estos partidos porque la ley estaba también del lado de los partidos hegemónicos.

Afortunadamente, mediada la primera década del siglo XXI irrumpen desde los más bajo de la repercusión mediática Ciudadanos y UPyD que consiguen representación en los parlamentos regionales y nacionales. Tras el huracán del 11-M, nace Podemos. Parece que el circo va a tener más artistas. Ya son más protagonistas en el arco político con lo que ello conlleva.

Ciudadanos es uno de estos nuevos protagonistas en la vida política española y Albert Rivera el aglutinador del carisma del partido naranja. Durante muchos años se conocía “siutatans” (sic) como el partido de Rivera. No había ningún otro rostro que personalizara la idea de Ciudadanos. Ese joven y guapo apuesto hombre era la cara que la política no tenía. Un tipo que desde el principio destacó por una telegenia abrumadora, un discurso ágil, fresco, rápido y enlazado aunque fuera a costa de decir contradicciones que se pasaban continuamente por alto. Un juego de manos más rápido que el de cualquier boxeador y un léxico amplio y sencillo de entender y una elocuencia demagógica inmensa le proporcionaban muchas horas en los medios de comunicación nacionales. Resultaba paradójico su discurso plano en emoción porque ese nivel aún siendo continuo en entonación era tajante en afirmación.

No hay mayor populismo que llenar de posverdades el oído del ciudadano. Que pena que en este país hay un nulo sentido crítico de la política

Cuando ya el poder no se asentaba solo en los dos grandes partidos históricamente gobernantes Ciudadanos siguió un camino fácil. Apoyo donde me convenga, con quien convenga como convenga. Que más da que en algún momento nos declararamos socialdemocrátas si podemos fusionarnos o absorber a un partido que abraza principios de todo tipo.

Cuando en las elecciones regionales de 2015 el panorama quedó tan disperso en cuanto a voluntad popular el partido del amigo Albert no dudó bajo el falso e hipócrita argumento de la regeneración tomar decisiones y posiciones diferentes en función del territorio y de los cabecillas a los que tenía que apoyar. Que más da Madrid que Andalucia, La Rioja que Castilla y León, Salamanca que Santander.

Resulta preocupante, desde el punto de vista ideológico y de principios, el barco en que se ha convertido Ciudadanos. Nunca mejor dicho, a la deriva y según el oleaje golpea su casco dicen o hacen diferente. Todas esas virtudes que Rivera posee desde el inicio de su vida política son hoy un lastre para la dignidad política. Un populismo emborrachado de bandera rojigualda embadurna sus continuas contradicciones que regularmente expone en los medios de comunicación. Recién le llegué a oír decir que el rey representaba la soberanía popular. No podía creer que ninguno de los periodistas que estaban en esa tertulia le apercibiera de su error, no se si voluntario o inconsciente pero cometido dentro de esa verborrea sin sentido político y solo demagógico. Así mismo el ciudadano Rivera acusa constantemente a los políticos de un lado del arco parlamentario de populista sin caer en la cuenta que hoy día no hay mayor populismo que llenar de posverdades el oido del ciudadano. Que pena, eso si, que en este país hay un nulo sentido crítico de la política como ideario a seguir.

Mira que está mal votar al Partido Popular pero votar a Ciudadanos es sin duda la decisión más errónea que hay hoy. Un partido lleno de rebotados con carrera conservadora que están dentro de una organización que dicen ser progresistas liberales. En fin, un cúmulo de despropósitos. Un vacío ideológico y un postura antinómica, repleta de intereses y contradicción.

Un juego de trileros

Muchos que han pasado por la vida política dicen que vale ahí vale todo y todos hacen lo mismo. Ahí, es un lugar un tanto ambiguo y que puede parecer inexistente. Ninguna afirmación está más alejada de la realidad. Ahí es donde se deciden las pequeñas grandes cosas que influyen en nuestra vida. Esas decisiones que día a día colorean cada escena de nuestra existencia. Si me duele la cabeza que haya un centro de salud cerca de mi hogar, si tengo derecho a una ayuda que me facilite mi vida, si el colegio de los niños está a una distancia horrible, si tengo que pagar más o menos por un impuesto. La política nos hace felices o infelices porque son los actores que rigen la misma la que deciden por nosotros. Nosotros los ponemos y nosotros los quitamos. Así debería suceder.

Como en otras ocasiones, estamos ante unos días absolutamente cruciales para la política española porque estamos ante una votación que permitiría echar del gobierno a un partido corrupto. Sea cual fuere el partido del gobierno es una indecencia política que un partido que ha sido declarado culpable de soporte y sustento al gobierno de una nación. Es éticamente injustificable y moralmente perverso querer mantenerse en el poder como si nada hubiera sucedido y que lo más mezquino de la condición humana , la corrupción, no hubiera influido en perpetuar asientos de poder. Hay un amplio consenso , al menos en el arco parlamentario, en expulsar del gobierno a los corruptos. Eme punto Rajoy mintió en un lugar tan sagrado como un juzgado. No es baladí. Es uno de los pilares donde se asienta la convivencia de una sociedad.

Pero el necesario paso dado por el PSOE parece tener a un protagonista de los que aburre. Sea cual sea el momento político a lo largo de la historia democrática española ya están aquí los del PNV para tocar los cojones, hincharnos las pelotas y reírse de 46.549.045 españoles a los que tendremos que restar los vascos.

No hace falta retrotraerse lejanamente, simple y llanamente hace unas cuantas pocas semanas cuando dijeron por activa o pasiva que no apoyarían los presupuestos de Rajoy mientras el artículo 155 de la Constitución Española estuviera vigente. Donde dije a ahora digo b. Me da igual. Total, tengo lo que quiero que son unos cuantos millones del cupo vasco haciendo mucho más desigual este país. Y no sólo es en esta reciente decisión la que me exaspera. Toda la tradición democrática de los abertzale en la Carrera de San Jerónimo viene marcado por el eclecticismo y funambulismo con paracaídas. Su agenda política viene marcada por el acentuamiento de la desigualdad y el chantaje político en función de sus intereses de gobierno en Euskadi. Una bazofia política.

Y la culpa no la tienen ellos, si no quien se lo permite. El Estado español con la desastrosa ley electoral premia a minorias y perjudica a esta nación de naciones llamada España. Es una contradicción tener una camara de representantes provinciales y a su vez premiar a estos partidos pequeños con amplia representación en el Congreso de los Diputados. Tanto el PNV como los nacionalistas catalanes así como los canarios o navarros obtienen diputados con un número proporcionalmente mucho más pequeño que partidos de índole nacional.

Y es que nunca es mal momento para exigir un cambio en nuestra legislación porque algo que parece que nada tiene que ver con el comienzo de esta opinión se convierte en capital para tomar cualquier decisión política en las Cortes Generales.

Un gobierno ilegítimo

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Puede que queramos hablar de asuntos menos aburridos, que empleemos el tiempo en tareas que nos resulten más atractivas pero lo que realmente sucede hoy es lo que tanto tiempo estábamos esperando a que alguien, los jueces, dictaran sentencia y acallaran rumores, suposiciones, indicios y todo tipo de sospechas. La condena al PP por la gürtel, añadido a todos los escándalos que durante los últimos años sacuden a gentes cercanas a las personas que forman el gobierno de hoy con responsabilidades de partido desde hace muchos años, es la herramienta que nos permite con contundencia afirmar a la sociedad que estamos ante un gobierno ilegítimo que ha acudido dopado a varias elecciones.

No debería Mariano Rajoy permanecer ni un solo segundo gobernado el país. No puede el partido democrático más corrupto de Europa ser la marca que gobierne ni un solo momento más un país que lo queremos decente.

El Partido Popular, ahora ya si lo podemos decir, es un partido corrupto. Todas sus decisiones políticas, tan duras y restrictivas, tan lesivas para tantas y tantas gentes no buscaban el bien común y el progreso de una sociedad. Buscaban salvarse unos para hundir a otros.

Todas estas duras medidas si las lleva a cabo un gobierno que, aunque no guste a otros, ha sido elegido democráticamente tienen la legitimidad del plebiscito limpio. Esto no ha ocurrido. Esto es la mayor indecencia de la democracia española. Mariano, dimite ya!!

Se nos ha ido la pinza

Tengo una idea rondando alrededor de mi cabeza desde hace tiempo pero me resulta cansino volver a pensar en ella. Y todo tiene que ver con política. Pues este hartazgo ha devenido en que estoy cansado, estoy hartito del proceso catalán y de la represión estatal. Mantengo la firme convicción de que se nos ha ido la pinza. Y no sólo a los políticos sino además a gran parte de la sociedad española que no separamos nuestro pensamiento de los partidos a los que votamos y eso genera una deriva que enfrenta y no apacigua ni sosiega el ambiente.

A unos, porque han querido crear un estado independiente de una forma yo diría hasta histrionica por lo imposible de su ilegalidad y a otros porque han derivado en el poder judicial unas responsabilidades que tenían que haber ejercido el poder político, especialmente el Gobierno de España.

Por unos y otros estamos así. Absolutamente fuera de lugar que haya tantos políticos encarcelados y mientras los corruptos que realmente han robado están tranquilamente en casa riéndose de todos los españoles.

Mal por todos. Los independentistas, los nacionalistas del PP y Ciudadanos. Les gusta el fuego y por eso no dejan de echar gasolina al asunto. Todo esto y el rédito electoral. Y ya, si eso, mañana hablamos de política.

Avivando el miedo

Cualquiera de nuestras gentes cercanas ya sean padres, abuelos, tios, amigos o personas del montón pero que pertenezcan a la generación previa a la mia, a la nuestra, muy probablemente estarán ojipláticos a que hoy día ,más de cuarenta años despúes de que ellos nos trajeran la democracia, estemos en un punto donde un gobierno elegido democráticamente se dedique ,para salvaguardar sus medidas legislativas, a inundar la sociedad de miedo y temor dentro del marco de lo politicamente correcto y más cercano a la cochambre dictatorial y represiva.

Ya sea desde la perspectiva artística o social, cualquier manifestación que pudiera resultar altisonante se encuentran con la reacción feroz de fiscales y jueces que argumentan la aplicación de las leyes para ejercer sin medida, equilibrio y proporción alguna, acciones que lleven a los “acusados” hacia banquillos que antes fueron cadalsos y hacia purgas que provienen de la censura más vehemente.

Que razón tienen todos aquellas y aquellos que afirman que el arte es “liberrimo”. Término precioso y preciso utilizado por el ciudadano Girauta para calificar una de estas actitudes preconstitucionales en torno al escándalo de una obra de arte en Ifema. Y si. Podremos cuestionar qué es arte y qué no pero lo que es indudable es que el arte lleva consigo impregnado la libertad.

Donde colocamos hoy o que hacemos con aquellos que utilizan la ironia, el sarcasmo y cualquiera de los talentos oratorios, que hacemos con los cómicos, escritores, músicos, poetas y en definitiva con los creadores que con su libertad exponen una crítica o dan visibilidad a una realidad. Que hacemos que las personas que libremente ejercen y utilizan su intrinseca liberad de expresión. Y hoy, que se nos ha ido un tipo que apenas con una viñeta decia tanto y con tanta sorna, crítica que elevaba a arte el dibujo casi infantil.

No puede ni debe el gobierno del Partido Popular justificar cualquiera de estas actutides cuando ha sido el caspaso gobierno de Rajoy el que ha maniobrado un golpe maestro enmarcando dentro del encaje constitucional una serie de leyes que nos retrotaen a esos desconocidos para mi pero muy lastimosos y guerreros días para otros. No podrán con nosotros. NO

Euskadi y Navarra nos hacen desiguales

Congreso de los Diputados

Siguen aún colgando de miles de balcones repartidos por todo el país, numerosas banderas españolas, ondeadas para defender la unidad del Estado y así mostrar la oposición total  y beligerante  ante la ruptura unilateral promovida por los partidos independentistas catalanes. Sin tener la certeza plena de que este fuego se ha apagado, quien sabe si todavía están por apagar las ascuas que suelen perdurar en el tiempo, se enciende otro mucho más grave y este si que atenta frontalmente contra los intereses de nuestra querida España en virtud del espinoso desequilibrio que se produce en las cuentas de nuestro Estado.

La aprobación del llamado “cupo vasco” es una autentica tomadura de pelo para todos los ciudadanos que no residimos en Euskadi. Además de por el inmenso agravio al que nos someten a nivel económico supone un insulto por parte de los políticos del PNV y del PP así como del resto de fuerzas políticas que han votado a favor o se han abstenido. Solo Ciudadanos y Compromis se han manifestado en contra.
Y no será el arriba firmante el que tenga unas palabras de loa hacia la formación naranja pero en esta cuestión defiende con acierto una cuestión esencial para la convivencia: la igualdad.

Eso de que somos todos iguales no se lo cree nadie.

No tengo reparos, no obstante, en criticar a los responsables castellanos que a partir de la muerte del dictador no fueron lo suficientemente hábiles para dotar a nuestra Comunidad de un régimen que si consiguieron otras comunidades (Navarra, por ejemplo) o que no fueran capaz de aprobar un Estatuto hasta 1983, casi cuatro años después de los primeros.

Si los navarros fueron muy listos y nosotros muy tontos, si unos accedieron por la vía rápida a la concepción autonómica y nosotros lentos como el tren que circula por nuestras vías, es una inútil perdida de tiempo lamentarnos por haber actuado así pero debería ser una exigencia hacia nuestros políticos la reparación de todos estos dislates.

PNV, los amos del cotarro político.

Pero nos da igual, siguen saliendo los mismos. Y siguen saliendo los mismos por pura ignorancia.

No obstante, el cabreo que alimenta estas lineas es el juego político al que nos vemos involucrados los españoles. El chantaje se disfraza de acuerdo y el oportunismo en hipocresía. En apenas unas cuantas horas ha quedado ya suscrito un acuerdo por el que España acentua la desigualdad entre sus territorios.

Los culpables de este inmisericorde engaño son especialmente los políticos del PP y del PNV. Los miserables ministros del partido gaviota silencian con vergüenza la factura que el gobierno vasco abonará a todos los españoles por los servicios prestados. Esto no es más que una palmadita para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado que necesitan el apoyo del grupo abertzale además del de Ciudadanos. Se les llenaba la boca a los interesados del PNV en las campañas electorales pasadas en abruptos descalificativos contra el PP. Da igual, si es cosa de dinero, rápido se olvida todo. Y a los demás, que les den.

El orgullo herido

Orgullosos y patriotas se presentan hoy muchos españoles envueltos en la bandera rojigualda ante el mal llamado popularmente “día de la hispanidad” que digo yo que podríamos renombrarlo y hacer más habitual el uso de Fiesta Nacional, como oficialmente se denomina, sin tener que significarnos hacia el arte de la tauromaquia y mostrar de forma unánime una fecha que de verdad supusiera un tributo hacia una evento de magnitud inabarcable para nuestro país dentro de una era moderna que no nos retrotraiga al siglo XV.

Es indudable que hay que tener un día especial para un país. Un día que signifique hermanamiento y fraternidad entre todos los componentes del país o estado. Un día que nos llene de orgullo recordar algo que nos haya traído hasta aquí o que permita una celebración sin ambages ni ridículos homenajes.

Ni siquiera existe unanimidad entre historiadores del nacimiento de España como estado. Es incierto afirmar que el 12 de Octubre de 1492 Cristobal Colon descubrió unas nuevas tierras para España. Con lo cual si como defienden muchos expertos España no existía como tal en esa fecha quizás resulta un tanto ridículo celebrar una efeméride que no nos corresponde. Puede que este supuesto moleste a algunas personas pero no parece estar muy lejos de lo cierto.

No es tampoco incierto afirmar que a pesar de no existir aún España, los dos reinos existentes entonces en lo que hoy conocemos como nuestro país tuvieron una  importancia capital en el descubrimiento aún exponiendo que existen teorías que la Corona de Castilla era más dominadora e influyente en tal evento aunque fue el dinero aragonés el que hizo aportar a los reyes su parte del trato que quedó reflejado en las Capitulaciones de Santa Fe.

¿No deberia ser quizás este día más indicado para la celebración en la Comunidad de Castilla y Leòn?

¿No existe otra fecha para la celebración del día del orgullo español? Me temo que aunque con dificultades seguro que tendríamos otros días en el calendario para celebrar una efeméride que quede encajada sin fisuras dentro del marco de convivencia de España. Al fin y al cabo, es, también incuestionable, que el descubrimiento de América tuvo y tiene aspectos positivos y negativos para España y para el mundo entero pero que queda un tanto alejada de la realidad actual.

En América varios países son los que celebran su fiesta nacional el día que consiguieron la independencia de la corona española. Algo normal creo yo. Pero nosotros celebrar hoy una conquista que para el presente no nos permite haber conseguido ningún avance dentro del marco de convivencia, me parece algo que se acerca a lo altivo y soberbio porque más allá de la brutal incidencia en el intercambio de materias primas, en lo político y humano hoy no nos llena de orgullo y satisfacción aquel hito.