Epístola a un amor abandonado

amor se escribe

Te dejé marchar. Me dejaste ir. No busqué cadenas que apresaran nuestro amor, no buscaste paredes que acotaran nuestro espacio. Hilvané despropósitos emocionales, cicatrizaste mi vacío con tu espacio. Pero no varió la forma de hablar, de expresar unos latidos beligerantes contra la cordura, hipnóticos destellos de amargura, vacíos versos digitales carentes de valor. Pero no encontraba el momento de rendirme y caer ,tentado por la falta de valor , al sumidero del orgullo.

No tuve miedo de silenciar por voluntad ajena cualquier cuestión que tu me escucharías, tu me aconsejarías, tu me abrazarías. Puse tu nombre en vacío , a grito pelado, reclamando tu presencia porque también sería la mia sentados al cómplice sabor del café o quien sabe de cualquier espirituoso que me alterara la parsimonia que habitaba en esta distancia tan absurda como innecesaria, carente de sentido y con la necesidad vital de abrir una senda de vuelta a la complicidad.

Y porque diste en la diana con apenas un trio de palabras que sabías que cocían algo en mi pensamiento, lo suficiente como para enganchar tus giños y focalizar lo importante de la vida. Lo importante eres tú.

Rondando la muerte

No debería ser posible que el miedo rondara mi mente aún más cuando se trata de realizar una actividad para el disfrute y la felicidad. Es como si piensas, cuando te vas a comer algo que te apetece mucho, en todo lo malo que ello conlleva. Seguramente el mordisco no conllevará tanta satisfacción, piensas en que puede finalizar todo eso.

No tengo miedo a que maten pero realmente sería una putada porque me lo estoy pasando bastante bien y creo que aún me quedan muchas escenas por interpretar, actos que realizar y guiones que teatralizar. Y jamás hubiera pensado en relacionar ciclismo y muerte más allá que en desgraciados y casuales accidentes o caídas fortísimas relacionadas con la propia e inocente actividad que es montar en bicicleta.

No tengo miedo a que me maten pero siento más respeto por las carreteras cuando ejerzo de conductor de coche que como ciclista. Por lo tanto esta doble perspectiva me permite afirmar sin dubitaciones que la convivencia entre ambos medios es posible y además que será inevitable. Donde yo veo un metro estrecho de asfalto yo veo un suficiente espacio para circular en condiciones de seguridad con mi bici. Hay que entender que un ciclista tiene que realizar gestos que puede que le hagan perder la linea recta pero que si un conductor respeta la distancia de seguridad ese desvío no tendrá consecuencias fatales.

No tengo miedo que me maten pero si eso sucede además de matarme a mi matan a mi familia, a mis amigos. Eso si que es una gran putada. Y no se lo merecen.

No preparo una salida en bicicleta esperando la muerte pero nos hacen pensar en ella más de lo necesario después del gran aumento de accidentes en los últimos años. Es más casi ni lo pienso pero si que hay momentos en los que te hacen reflexionar seriamente si merece la pena intentar ser feliz.

La bicicleta de carretera, el ciclismo me genera una felicidad enorme ya sea en épocas que estas preparando una prueba o simplemente por uso y disfrute de un deporte tan hermoso y que te lleva tan lejos en todos los sentidos. Hace que fisicamente estés fino y mentalmente ocupado. Eso si, aunque hay días que hubiera sido mejor no salir al día siguiente tienes el beneficio de esa salida tan mala.

No podemos dejarnos vencer por el miedo. Tenemos derecho ser felices, todas y todos.

Canciones para remendar un descosido

No les ha pasado alguna vez que una canción la han empezado a escuchar y por el motivo que fuere, eso no es lo importante, la escuchan una vez y en unos instantes la vuelven a escuchar. Y otra vez aprietan el botón de repetir, y otra. Y no pueden quitársela de la cabeza y en cuento han tenido unos auriculares se la vuelven a poner y otra vez y otra y otra. Esas canciones que literalmente acabaron rayadas en el radio casete. Con las que han experimentado el mayor volumen de su reproductor. Esa canción que les recordaba al chico que les gustaba, que le consolaba por un disgusto… Esa canción, esa canción que en ese momento de su vida era como un evangelio sin importar si la canción era buena o mala. La escuchaban una y otra vez…y otra, y dale, y otra. Esas canciones que con el paso del tiempo dices…. “buff con esta canción yo….”. Fue la banda sonora de su corazón y su sentido con la edad que correspondiera.

Aquí van una selección de esas razones. No juzgo si son buenas, malas o regulares. Lo importante es que me volvieron loco por momentos.

Another day in paradise – Phil Collins

Apenas había lugares donde escuchar casetes en mi casa. Entre los tres nos robábamos el walkman o cualquier transistor con pletina. Está acabó rayada porque me fascinó como sonaba. Gracias a Phil conocí a Héroes del Silencio porque cuando me fui con mi padre al Pryca con mis mil calas a comprar su casete me di cuenta que a esos que cantaban “fuente esperanza” ,que la ponían en la radio en las mismas semanas que este gran tema, les iba a entender por cantar en castellano. Gracias Phil por entender mi traición.

Ojos de hielo – Modestia Aparte

Esta debió ser porque me gustaba alguna niña del cole. No me acuerdo quien pero el caso es que yo, el gordito de clase, tenía derecho a soñar. No me acuerdo quien fue ella pero gracias.

El 7 de septiembre – Mecano

Esto si que fue un bombazo. Quedé absolutamente impresionado de como sonaba aquello en los auriculares de gama baja. Alucinante. Mecano fue el grupo de la adolescencia de mi hermana mayor. Me inspiró de todo. Y está canción sonaba en “La Sirena”, esa disco bar de pueblo donde jugábamos a ser mayores. Mi pueblo, donde todo es posible.

Luna de menta – Javier Alvarez

El primer disco que escuché que no era guitarrero. Esta se la debo a Marta. Madrid. La canción, genial como ella. Ese casete quedó hecho polvo pero de aquellos vinieron nuestros lodos, una gran amistad.

Si tu no vuelves – Miguel Bosé

No me acuerdo en quien pensaba pero también me la pegó mi hermana. Otro de los que tengo muy escuchado. No se quien fue la ingrata que me llevó a escuchar esto. Pero hoy me sigue encantando y poniéndome muy tontorrón. Que no falte

Infinito – Bunbury

El cabrón de Bunbury además de hacer su mejor disco incluyó este tema que pareció escrito para mi. De aquella tragedia aprendí que nunca he aprendido nada. Visitas a barras de bar y una larga época de agilipollada abstemia emocional. Fui muy cruel, como la canción.

Y tú sabras que hacer – Elefantes

El problema no es escuchar una canción para estados lamentables. Escuchaba dos. Esta quedó absolutamente como elemento desahogativo. Literalmente gritaba esta canción cuando estaba en el campo. Vaya discazo se marcaron estos tíos. El disco entero quedó aniquilado de tanto tanto y tanto escucharlo.

El rescate – Bunbury

Gracias a esta canción empecé este blog como cuaderno de lamentos durante mi fracasada y breve estancia en Madrid, en 2005 al volver de Honduras. Gracias y mil gracias. Tenía que salir de La jungla y por eso empecé a escribir. Quién sabe si en algún momento tendré que volver.

Salitre – Quique Gonzalez

Le regalé flores. Camiseta y el disco. Todo. Fui el perfecto pagafantas. Una vez y ya no más. Lección aprendida. Lo que nunca aprendí es a separarme de esta canción. Además de paño de lágrimas me sirvió para huir y pasar unos días cojonudos cerca de Conil de la Frontera. Un día estaba triste y al siguiente en la salitre de La caleta con Carlos e Isa. Descosido zurzido

Everything that rises – Moby

Soñar es lo más placentero de la vida pero hacerlos realidad ya es una realización personal completa. Durante meses, escuchaba esta canción durante largos paseos o cuando salía a correr. Y soñaba e imaginaba como serían aquellas tierras que me atrevía a conocer. Y soñaba y soñaba y soñaba. Cuando estaba allí, yo solo, lloraba de lo que había soñado y con lo que había conseguido conocer. Solo hay que proponérselo.

Punto sin retrono – Vestusta Morla

Esta es de las últimas. Aprecio tanto y quiero tanto a mis amig@s que cuando la escuché no me la pude quitar de encima. Canción muy actual y reciente. Sigo el sedal, donde vayan ell@s, iré yo.

Pausa – Izal

Esta es la causante de esta entrada. Me gusta. Me gusta mucho y eso que esta banda no me emociona pero…el aura de esta canción me parece mágica. Placer, deseo, paz y pausa en este ardiente corazón.

 

Existen más canciones y mas motivos, pero bien por no repetir artista, no alargarme o quizás porque no me da la gana poner más aquí dejo esta relación de canciones para remendar un descosido.

La mutación

Hay un grito sordo

con eco de mi verdad.

Hay un ritmo vivo

que sacude esta jaula.

Hay una luz

que brilla lejos de esta casa.

Pido un gramo de valor

y me regalas un paseo por mis entreñas.

Hay un feroz pulso eterno

entre el olvido y la realidad.

Hay una pausa.

Quietos. No sea una señal.

Hay un sol por acostar

en la calma de un sofá.

Hay un silencio

que no sabe decir la verdad.

Quiero un momento

que por breve sea eterno.

Yo no se nada,

nadie me enseñó el alma.

 

elambulante

 

El paraiso se queja

elambulante

Una llamada de teléfono. No. Fue un mensaje de estos modernos de mensajería instantánea. Sin ningún emoticón.

Estamos anclados a un teclado que no existe. Que surge según la necesidad y se ofrece a nuestros dedos, tentados de escribir lo que deseamos y que con alarmante asiduidad se equivocan. Pero nuestro cerebro no se equivoca en lo que leemos, con sencillez entendí aquellas pocas palabras…

No hay que empezar siempre por lo bueno cuando lo malo es tan infinitamente malo. Un vacio tan enorme que el sol ya no es el mismo en Paradinas desde que se apagó definitivamente Teo. Es algo que va mucho más de lo carnal, el espíritu que me unía a mi pueblo aunque son sus hermanos y hermanas los que cruelmente me recuerdan que yo no soy de allí. Menos mal que quedamos los buenos y hacemos por vernos en el pueblo sin justificarnos nuestro origen.

Dedicarte un sueño, cerrar los ojos y sentir oscuridad inmensa enredado a una luz

(Héroes del Silencio)

Con o sin origen el pueblo ya no es lo mismo. No tengo a nadie a quien visitar y los restos de esa casa son los vestigios que año a año, nochevieja a nochevieja seguirán en pie siendo alumbrada por la catedral.

Una misma batalla y un vencido y una vencedora.

Valiente, es poco! Entereza inmensa. Generosidad sin limites. Así ha llevado el proceso mi madre. Un año en el que nos ha regalado valor a raudales. Simplemente ha tocado hablar poco y hacer mucho. Y termino el año sencillamente admirando a ella y a todos y todas las personas que pasan por un trance así.

Y si este año, el más aleccionador de todos, lo aderezas con un par de bodas de las que tienes un monton de ganas de asistir, unos cuantos kilómetros pedaleados sobre el sillín de la felicidad, un cumpleaños rodeado de (casi) todos los amigos y unos pocos días en mi pueblo pues no queda más que añadir que hay que buscar nuevos retos para el año que empieza.

Quedan los errores cometidos, más graves por torpes que fueron y que me van a lastrar en “Dinas Land”.

Y sobre todo, que tenga la capacidad de ser libre escuchando música.

Les deseo un año lleno de experiencias, buenas y malas, y que les lleve más allá de sus expectavivas.

Los días a tu lado son profesores

Como duele la complicidad cuando traspasa el humbral de lo permitido por los sentidos de la amistad, como defrauda la lealtad conyugal cuando anhelas la libertad y el porqué de mi silencio cuando te veo sonreir me conduce al débil pensamiento del fustigamiento emocional. No es tan dificil amar sin ser amado y es complicado recibir amor sin entregarlo. Esto es, quedémonos juntitos!!
Así, sin discusiones. Tú en tu sofá y yo en mi rinconcito. Tú con tu libro y yo con mi música. Tú con tus trapitos y yo con mis ronquidos. Tú con tus peinados y yo con mis trapitos.
Quedémonos así, quedémonos bien queridos!!

No me acuerdo del último orgasmo pero anoche me humedecí

Y además fue sin sudar. Sin trabajar. No hubo cortejo. No persuadí. Me lo dieron todo hecho.
Me sentí en el sillón después de viajar trescientos kilómetros y cual vicioso cuadrúpedo sexual empecé a gozar nada más empezar del meneo de mis sentidos, del placer de mis ojos, del tacto digital.
Uno, dos, tres y no se cansaban de menearla, sobarla y entregarla. Movianse.
Cuando mi imaginación se plasmaría en la conjunción perfecta, denoté, cierto hostigamiento de la veguería que imperaba mi sesión, así que paso previo por la despensa para vitaminarme emergió un bajito para chutar y ahhhhhhhhh.
Palpitaron los labios de todas las mortales a ver a los locos bajitos orquestar aquel vaivén acompasado.
Y me pedía más. Relamía con energía al comprobar que estaba dispuesta a dar batalla.
Pues otro y se acabó.
Bien servidos que se fueron a casita los uruguayos y yo sin alterar mi pálpito, vi a mi equipo ganar dando una lección incuestionable.