Nunca dudé de tu forma de ser. Si no lo puedo llamar amor a primera vista lo denominaré admiración instantánea. Fui sin duda el cariño con el que entrabas en casa a ver al hombre de la silla de ruedas o hablar un rato con la madre de muchos de vosotros. La ternura con la hablabas con aquel hombre mientras yo simplemente observaba fue lo que me hizo ver algo especial en ti. Lustros después he heredado ese cariño constante de mi progenitor y me tratas, nos tratamos con una enorme ternura, honestidad y sensatez.

Podemos aplicar a este camino decenas de canciones, alguna de ellas las escuchamos en los festivales a los que vamos juntos y bien acompañados. Versos que musicalizan nuestros corazones y purifican el alma que en algunas ocasiones a lo largo de año nos emociona escucharlas juntos. Has hecho de la música nuestra terapia ocupacional y has vertebrado a través del cariño y la generosidad algo tan hermoso como la amistad no sólo para conmigo si no para todos los que desde el “Teléfono de la Esperanza” han descolgado el auricular buscando tu auxilio.

Hay una opinión común, expuesta entre muchos de nosotros, y es que no conocemos alguien con quien te lleves mal. Nadie con quien confrontarse ferozmente. Nadie que te desee el mal. Hay que ser una persona muy carismática para ser el bálsamo de cualquier marejada. Tienes esa enorme cualidad que emerge por el corazón tan puro que tienes y que hace fluir la sangre desde lo más alto de tu persona hasta las catacumbas de la eternidad, donde quiera que acabe.

Porque emprendemos nuevos viajes extraordinarios
Porque perdimos el equipaje con nuestras rutinas
Porque la ruina trajo consigo y de la mano las musas
Porque me dejo querer por tí

No resulta ser fiel a la conciencia y durante mucho tiempo has sido fiel a la aguja hilvanada desde Castellón hasta Salamanca con visitas que no se demoraran en exceso, con esfuerzos enormes para venir a vernos y pasar unos días siempre bonitos haciendo las cosas simples de la vida y que tan felices nos han hecho como un buen café, unas buenas cañas y unas copas con sus excesos charro nocturnos. Y siempre, siempre ha habido música en nuestras vidas.

El trio
El amor para todos

Esas escenas que al fin y al cabo son las que siembran, riegan y florecen nuestros corazones. Esas escenas con letras y melodías que nos hacen enterrar vestigios de tristeza. Y ahora tienes mucho que elegir porque somos un grupo indivisible.

El amor. Esa cualidad innata que llevas en tu corazón se ha desparramado a tu alrededor en forma y manera grandiosa. Y no porque el hoy tu marido sea grande, que lo es, a todos los niveles, sino que te ha vuelto el boomerang cargado de buena gente, dedicación y ternura.

Necesito un manual de tus valores para que alguno se me pegue e infecte algunas de mis heridas para poder vacunarme con todo lo que llevas dentro y que nos contagias como un virus mortal de vitalidad.